Autodeterminación del Sahara. 
 España precisa las condiciones necesarias para que la Yemaa se pronuncie  :   
 Será necesario, para que se defina válidamente, la presencia de un observador de la ONU enviado por Waldheim. 
 ABC.    26/02/1976.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

AUTODETERMINACIÓN DEL SAHARA

ESPAÑA PRECISA LAS CONDICIONES NECESARIAS PARA QUE LA YEMA´A SE PRONUNCIE

Será necesario, para que se defina válidamente, la presencia de un observador de la O.N.U. enviado por

Waldheim

MADRID. (De nuestra Redacción.) Según versiones contradictorias en cuanto a la fecha - hoy 26 o el

sábado 28 -, Marruecos y Mauritania han llegado al acuerdo para convocar la Yema´a o Asamblea del

Sahara para formalizar así la consulta al pueblo saharaui sobre su futuro. En este sentido, de fuente

marroquí se afirma que se encuentran en El Aaiun 70 de los 104 componentes de la Yema´a, algunos de

ellos llegados desde Argelia, donde se encontraban refugiados, con toda suerte de garantías de las

autoridades de Rabat tanto para que expresen libremente su parecer como para regresar al vecino país

mogrebí si tal es su voluntad. Las mismas fuentes marroquíes indican que han sido invitadas a la

Asamblea las Naciones Unidas, la Organización para la Unidad Africana, la Liga Árabe y la Secretaría

Permanente de la Conferencia Islámica.

POSICIÓN ESPAÑOLA. - Ante esta convocatoria, España ha definido cuál es su posición, al igual que lo

hizo en reciente fecha ante Argelia por medio de una nota verbal en la que se contestó a la que el

Gobierno argelino había presentado sobré la autodeterminación de los saharauis.

La relevancia de la anunciada sesión de la Yema´a, su alcance político internacional queda condicionada

al cumplimiento de dos requisitos: uno, referido al artículo 3 del Acuerdo tripartito de Madrid, en el que

se estableció que España sería informada e invitada a presenciar la substanciación de la consulta a la

Yema´a; otro, conforme a lo contenido en la declaración 3.458 B de la O. N. U., del pasado mes de

diciembre, se estableció, preceptivamente, la presencia de un observador de las Naciones Unidas,

comisionado a tal efecto por el secretario general.

EMBAJADORES. - En la nota de réplica a Argelia, España defendía el principio - contenido en el

Acuerdo de Madrid y no invalidado por Resoluciones posteriores de las Naciones Unidas - de que la

Yema´a constituía entidad representativa de la voluntad nacional saharaui para decidir su futuro. Ante

Marruecos se precisa ahora (quizá éste haya sido el contenido de la entrevista mantenida ayer por el

subsecretario de Exteriores, don Marcelino Oreja, con los embaladores de Marruecos, Argelia y

Mauritania) que España, fiel a la línea seguida por las Naciones Unidas, a lo largo de todo el complejo y

dilatado proceso descolonizador del Sahara, se atenía rigurosamente al tenor de la dicha Resolución

34.58-B, del pasado mes de diciembre.

PRECISIÓN DE AREILZA. - Previamente, hace varios días, ante el ministro marroquí de Asuntos

Exteriores, señor Laraki, había precisado el titular español del mismo Departamento, señor Areilza, cuál

era el alcance político que España concedía a su retirada de la administración temporal tripartita del

territorio. La retirada de España del Sahara - que habrá de producirse no después del próximo sábado - no

puede suponer ni ser interpretada como cesión de soberanía a Marruecos y Mauritania. España ha sido

sólo en el Sahara potencia administradora. La soberanía, y éste es el «quid» de la cuestión toda, reside en

el pueblo saharaui; que la ejercerá decisoriamente a través de la Yema´a. Por eso España se atiene al doble

tenor del Acuerdo tripartito de Madrid y a la citada Resolución de la O. N. U.

Una vez que España se haya retirado del territorio, quedará situada, frente a las partes interesadas

restantes, en rigurosa condición de país tercero y miembro de las Naciones Unidas, dispuesto a acatar lo

decidido por ellas.

GARANTÍAS. - Como el lector puede advertir, no se trata sólo en este tema de una cuestión de purismo

«onusiano» por parte de España. El que la consulta a la Yema´a se realice conforme los requisitos

establecidos supone una doble garantía: para el pueblo saharaui y para la propia España, natural y

legítimamente interesada en no aparecer, para lo futuro, como sujeto de imputación de responsabilidades

ante un eventual y conflictivo desenlace de las tensiones generadas, en el Magreb por el problema del

Sahara.

La postura de nuestra diplomacia en este caso - de no reconocer validez decisoria a la sesión de la Yema´a

si no median los mencionados requisitos - no prejuzga, naturalmente, ni contra las excelentes y cordiales

relaciones con Marruecos ni tampoco contra el diálogo normal con Argelia. La vara do medir la posición

española no es otra que la de su honesta consecuencia y limpio juego ante las Naciones Unidas.

 

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