La lección de Barcelona     
 
 ABC.    23/10/1970.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA LECCIÓN DE BARCELONA

Acaban de celebrarse elecciones municipales en Barcelona. Aunque no se han hecho públicos los

resultados, se estima que el número de votantes por el tercio familiar es de un 20 por 100 del censo. Una

participación de evidente absentismo, ya que el 80 por 100 del censo ha permanecido al margen de tales

elecciones.

Ni aun el hecho de celebrarse en día laborable, y con el voto de las mujeres casadas reforzando la

presencia electoral, ha evitado que la apatía y el desinterés fuera la nota dominante. ¿No estaremos

rozando la postura del escepticismo por los intereses de la vida política? Porque la participación

ciudadana es una de las fuerzas estimulantes y animadoras de las decisiones de gobierno. La consecuencia

inmediata sería la "política de resultado" frente a la "política de avestruz".

¿Qué es lo que ha fallado en estas elecciones municipales? Creemos que las normas del decreto ordenador

son tan minuciosas como poco sugestivas. En este sentido decíamos en un editorial del 8 de este mes que

una vez publicadas las normas del Ministerio de Gobernación resultaba urgente que el Ministerio de

Información y Turismo publicara las que a su competencia correspondan. De esta forma se pueden

rectificar algunas notorias deficiencias—incluso incongruencias-- que por ahora se observan en la

regulación del procedimiento electoral. El periódico, los periódicos, tienen una libertad de información y

de opinión reconocidas por la ley de Prensa. Y en uso de tales libertades deben poder manifestarse a favor

del o los candidatos que respondan mejor a las convicciones mantenidas por cada: periódico.

Las reservas, cautelas y limitaciones establecidas en el decreto ordenador del desarrollo electoral se

pueden resumir así: fijación de carteles murales (de tres mil habitantes, de uno a tres espacios; de más de

un millón de habitantes, de quinientos a mil espacios) en lugares limitadísimos; reuniones en locales

exclusivamente designados; presentación de un guión del candidato que contenga las opiniones, temas o

proyectos; presentación ante la Junta Municipal del Censo de las declaraciones del candidato; la

propaganda de cartel mural, consistente en una fotografía con el nombre y apellidos; imposibilidad de

uniones o asociaciones circunstanciales... Hemos enumerado, a título de ejemplo, estas muestras

limitativas que suponen un cercenamiento de las "oportunidades" del aspirante a concejal.

El "votar por votar" no sé produce de forma automática en la sociedad de nuestro tiempo. Hace falta una

sugestión estimulada y continuada, lo más amplia, para que el candidato se acerque al electorado. Todavía

antes de las elecciones de Madrid y resto de España quizá hubiese ocasión de corregir deficiencias y

técnicas de fondo político. Una campaña electoral sin medios de expresión carece de interés.

 

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