Autor: Baró Quesada, José. 
   Un día más     
 
 ABC.    19/11/1970.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA JORNADA DE AYER

UN DÍA MAS

Día húmedo, gris, otoñal. Se comentaron —muy poco—las pasadas elecciones. Había una coincidencia

en los breves comentarios´, la apatía del electorado madrileño. Y una brizna de curiosidad en el curso de

los diálogos "¿Quién es ese señor que ha ganado en el distrito de...?" En seguida derivaron las

conversaciones generales a otros temas más apasionantes en la España de hoy: los deportes, los sucesos,

los automóviles, las modas.

El mundo de la Prensa y del turismo se reunió en torno a Lord Thomson, en un hotel, entrada ya la

madrugada del miér-coles. Otros hombres, integrantes de un grupo de trabajo, acudieron a la Presidencia

del Gobierno para abordar en común la adaptación de la estructura industrial española a la estructura de la

Comunidad Económica Europea. Audiencias del Generalísimo y del Príncipe, imposición de

condecoraciones en el Ministerio del Aire y declaraciones del subsecretario de Comercio a su regreso de

Budapest. El ministro de Obras Públicas visitó en la provincia de Salamanca la presa de Almendra y la

central hidroeléctrica de Vilariño, que en la próxima semana, serán inaugurudas por altas autoridades del

Estado. Y el "Boletín Oficial", la antigua "Gaceta", que daba pie a tantas esperanzas, tan grandes

desilusiones y no pocas coplas festivas, difundió una serie de órdenes y decretos sin especial relieve.

Al mismo tiempo, volvieron a las Cortes los procuradores de la ley Sindical. Estaban aúnenles desde el

viernes. La vacación semanal se prolongó esta vez a causa de las elecciones municipales. El palacio

legislativo recobró su habitual fisonomía interna. Y el debate del proyecto su característica lentitud.

Inquietud juvenil en la Ciudad Universitaria, Afluencia de público en los cafés, los teatros y los cines de

las grandes ciudades. España, sabe ejercer inteligentemente el ocio al final de las jornadas de trabajo. No

ha. perdido nunca—Dios se lo conserve de por vida—su. famoso y saludable buen humor. Países como el

nuestro, de tanta solera, distribuyen el horario con filosofía y espontaneidad. Y en las coyunturas

dramáticas—ahí está en la Historia la guerra de la Independencia para demostrarlo—dicen "no importa" y

siguen adelante entre canciones de burla, de amor y de muerte. Trabajar soñar y reír. Sacarle a la vida, día

a día, todo su agridulce sabor. Filosofía casera de la improvisación, de la audacia, de la indiferencia, del

"creer sin ver". Maridaje de contradicciones, realidades y quimeras. Acaso sea eso contados sus

inconvenientes, lo que en última instancia salva o nuestro pueblo alegre y confiado.—José BASO

QUESADA.

 

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