Autor: Mancebo Alonso, Mayte. 
 En torno a la representación municipal. Don Jorge Jordana de Pozas. 
 Los vecinos deben ser los únicos que elijan a los alcaldes y concejales     
 
 Informaciones.    16/03/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 26. 

EN TORNO A LA REPRESENTACIÓN MUNICIPAL

DON JORGE JORDANA DE POZAS:

"Los vecinos deben ser los únicos que elijan a los alcaldes y concejales"

Por Mayte MANCEBO

MADRID, 18. (INFORMACIONES.)

«El derecho a elegir a los miembros de las Cortes locales alcalde y concejales— corresponde a todos los

vecinos del término municipal que sean mayores de edad. Cualquier otra condición debe ser suprimida.

Ni los cabezas de familia, ni las mujeres casadas, ni tos profesionales en cuanto tales, tienen nada que ver

con la representación municipal y tienen sus cauces propios y paralelos en el régimen constitucional

español para la elección de sus representantes. Y mucho menos debe otorgarse voto a entidades,

sindicatos y corporaciones, en una, concesión al corporativismo que es ajena y contraría a los principios

del Estado español.» La afirmación fue hecha por don Jorge Jordana de Posas, subdelegado nacional del

Instituto Nacional de Previsión, en el transcurso de una conferencia, de la que ayer ofrecimos un avance,

pronunciada en el aula cultural Quevedo, en torno a la «representación municipal».

«La forma en que la participación, popular en el Estado ha de organizarse —dijo— sigue siendo problema

entre nosotros. Y ello es; prueba de la inmadurez de nuestro sistema político. Basta con comprobar cómo

afloran cotidianamente a los medios de información cuestiones como la de garantía de ciertos derechos

públicos subjetivos (por ejemplo, el de reunión), o cómo se divide la opinión en cuanto a las

conveniencias de ciertas entidades intermedias (por ejemplo, las asociaciones políticas) para comprobar

la realidad de tales problemas.»

CONFUSIÓN EN LA REPRESENTACIÓN MUNICIPAL

Añadió más adelante el señor Jordana de Pozas que «en materia de representación pública, lo más

importante es seguir un sistema lógico y simple, capaz de ser entendido por todos los ciudadanos. La

confusión sólo engendra abstención y desinterés.» Analizó brevemente las diferencias que la

representación pública tiene en los diferentes sistemas de democracia 1iberal, democracia orgánica y

democracia representativa y señaló: «No se trata en esta ponencia de hacer un juicio de valor sobre cada:

uno de los sistemas. Pero sí de afirmar que la claridad de los mismos y el grado de adhesión que

despierten, dependen, en gran parte de que se apliquen en su forma pura, sin conmixtiones ni

confusiones.»

Centrándose en el tema de la representación municipal destacó que «el pecado de confusión es

precisamente el que gravita sobre ella» y anoyando su afirmación se refirió a la declaración VIII de la ley

de Principios del Movimiento, que señala que «la participación del pueblo en las tareas legislativas y en

las demás funciones de interés general se llevará a cabo a través de 1a familia, el municipio, el sindicato y

demás entidades con representación orgánica que a este fin reconozcan las leyes», afirmación contenida

en el propio Fuero de los Españoles.

(Sin embargo —dice el señor. Jordana de Pozas— tan rotundas afirmaciones- que llaman al ciudadano a

votar por sus condiciones familiar, vecinal o profesional, poco tienen que ver con el desarrollo que la

legislación ordinaria, hace de la representación municipal. En efecto, la ley de Régimen local y las leyes

especiales de Madrid y Barcelona atribuyen la designación del alcalde a nombramiento gubernativo o del

Jefe del Estado, respectivamente.»

LA REPRESENTACIÓN SINDICAL NO DEBE ESTAR EN EL AYUNTAMIENTO

Otro aspecto en el que se detuvo don Jorge Jordana de Pozas fue en la naturaleza de los electores y

destacó que el análisis de este sistema permite destacar cuatro aspectos básicos:

Que se produce una confusión de cauces de representación y se lleva al Ayuntamiento la representación

familiar y la representación sindical, lo que nunca debe hacerse. De este modo, las Corporaciones dejan

de ser un canal de participación para convertirse en estaciones término de la representación.

Que se hacen importantes concesiones a la democracia corporativa, tan distinta y aun contradictoria con

la democracia orgánica, al otorgar voto a los «Organismos sindicales» y a las «entidades culturales,

económicas y profesionales».

Que la figura más importante de la Corporación, es decir, su presidente, no es elegido por votación, sino

designado gubernativamente. Lo que, dicho sea de paso, está en contradicción con la afirmación del

artículo 46 de la ley Orgánica del Estado de que las Corporaciones municipales «serán elegidas por

sufragio», sin que se haga excepción alguna.

Y finalmente, lo que es más importante: al otorgar representación municipal a los cabezas de familia ya

las corporaciones sindicales, profesionales y económicas, se ha sustraído la participación a los vecinos. Es

un verdadero «hurto de ley», que niega la simple condición de vecino como legitimadora pava elegir los

miembros de la Corporación.

«LA FICCIÓN ADQUIERE CARACTERES DE SARCASMO»

El argumento central de la ponencia del señor Jordana de Pozas estuvo dirigido a defender ese aspecto de

único título de vecino de un Municipio como garantía de elector. No sólo por la mayor validez de esa

representación, sino por otras muchas consecuencias que analizó más adelante:

«La absoluta Incongruencia del mal llamado sistema de representación municipal con los principios

doctrinales que lo rigen, y la exclusión de los vecinos de la designación de los concejales y alcaldes llene

otras´ consecuencias:

El Ayuntamiento no es sólo el sitio donde afluye 1» representación de los -vecinos, sino que es también la

entidad a ´través de la cual los españoles, en cuanto vecinos de un Municipio, acceden & las Cortes y a las

tareas legislativas, Los concejales no son sólo miembros de la Corporación ni han sido elegidos sólo para

esa misión, son también compromisarios para la elección en segundo grado de los procuradores en Cortes

que hayan de representar a los vecinos en la Cámara legislativa. Hoy por hoy, ese cauce está

absolutamente cegado.

Y si a ello se añade la realidad de que los designados procuradores en Cortes de la mal llamada

representación municipal, son en todos los casos y sin excepción alguna, los alcaldes y presidentes de las

Diputaciones provinciales, de designación gubernativa, la ficción adquiere caracteres de sarcasmo,

©Cosa similar sucede con las Diputaciones provinciales. Según la ley de Régimen Local, la representa-

ción dé la provincia compete a la Diputación provincial, principio absolutamente Incompatible con el

hecho de que el 50 por: 100 de los miembros de la Diputación sean de representación ajena á la

estrictamente municipal.»

LLAMADA DE ATENCIÓN ANTE EL FUTURO RÉGIMEN LOCAL

Resumiendo su ponencia, destacó el señor Jordana de Pozas: «En trance de ser modificado el régimen

local, a nosotros nos parece —y ello puede constituir las conclusiones de esta ponencia— que el sistema

representativo municipal debe ajustarse, sí quiere ser congruente con los principios de la democracia

social, a las: siguientes características:

Reconocimiento del derecho de todos los vecinos mayores de edad a elegir a todos los miembros de las

Cortes locales, sin otorgar el voto a ninguna otra representación.

Eventualmente —añade— se podría:

a) Reconocer el voto en las elecciones municipales no sólo a los vecinos mayores de edad, sino

también a los que tengan más de dieciocho años.

b) Elegir al alcalde en una elección dé segundo grado entre concejales.

C) Conservando la elección dé los concejales por la totalidad de los vecinos, establecer que la

representación de candidatos se realice por las asociaciones familiares y vecinales, por los sindicatos

locales y por las entidades culturales, económicas y profesionales del término municipal.

Finalmente insistid en que: «El Ayuntamiento, además de órgano de gestión y representación del

Municipio, es colegio electoral, para la elección en segundo grado de les diputados provinciales jr d« los

procuradores en Cortes de representación local. No pueden ser candidatos a una y otra designación

quienes previamente no hayan resultado elegidos en sufragio directo.»

Acompañaban en la presidencia al señor Jordana de Pozas el procurador y secretario técnico de la

Secretaría General del Movimiento, don Gonzalo Cerezo; el consejero nacional por Madrid, don José

Martínez Emperador; la presidenta del «Aula Quevedo», y don Francisco Labadíe, procurador en Cortes.

El señor Labadíe señaló que en su opinión la representación municipal debe ir mucho más unida al

Movimiento, es decir, a los Consejos Locales del Movimiento. Por su parte, los señores Cerezo y

Martínez Emperador discreparon con el ponente sobre la exclusión de la representación sindical en las

elecciones municipales.

INFORMACIONES

16 de marzo de 1974

 

< Volver