Autor: Soria, Jesús. 
 Reunión de parlamentarios en la Casa de la Villa sobre transportes. 
 Tenso diálogo Ayuntamiento-PSOE     
 
 Pueblo.    10/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Nueva reunión entre parlamentarios madrileños —escasos— y el Ayuntamiento, para tratar sobre el grave

problema del transporte. Tan sólo asistieron a la convocatoria dos partidos: PCE y Alianza Popular. Los

primeros, con Ramón Tamames a la cabeza, acompañado por otros miembros del PCE. Enfrente, justo

enfrente, José Martínez Emperador, el hombre fuerte de AP a nivel de Madrid y, sobre todo, la provincia.

Joaquín Satrústeguí se puso al lado de los comunistas. El también senador José Alonso, perteneciente al

comité central de Comisiones Obreras, se separó lo más que pudo de los miembros del PCE para que

luego no digan... Por parte del Ayuntamiento, el senador-alcalde Arespacochaga, flanqueado por el de-

legado de Circulación y Transportes, Santiago Estrada; el segundo teniente de alcalde, Enrique Villoría;

el tercero y vicepresidente del Consejo de Administración de la EMT, Manuel del Moral, y, sin voz y

andando de puntillas, el delegado de Relaciones Sociales, Luis Blanco.

La primera sorpresa de la reunión era la no presencia «por defectos de forma en la convocatoria» del

PSOE, que no ha faltado a ninguna de las reuniones de parlamentarios celebradas hasta ahora en la Casa

de la Villa. Nadie se presentó allí, excepto un miembro del Gabinete de Prensa, que se encargaba de

distribuir este comunicado: «Nos sorprende que la convocatoria no sea para una reunión informativa

conforme al espíritu de nuestras conversaciones. Nosotros habíamos manifestado nuestra intención de

tener, acceso a la información y de plantear los problemas municipales más urgentes, sin que esto pueda

suponer, de ninguna forma, la creación de un organismo consultivo, ni pueda implicar ningún grado de

corresponsabilidad en la toma de decisiones, que competen al Ayuntamiento.» Dice más tarde la nota que

el orden del día, que tenía cómo primer punto el debate sobre el tema, y como segundo los ruegos y

preguntas, «se sale del planteamiento de nuestras reuniones, sobre todo si tenemos en cuenta el hecho

consumado de la subida de tarifas, sin .haber contado para nada con la opinión de los usuarios y de los

partidos políticos. Deseamos que. nuestra ausencia en estar reunión tenga un doble sentido positivo; el de

recuperar para otras próximas su primitivo sentido de reunión informativa y de dejar, bien claro ante, el

Ayuntamiento, y sobre todo ante el pueblo de Madrid, como el de los transportes urbanos, donde se

producen hechos consumados al margen y contra los deseos e intereses de los. ciudadanos».

+ RAMON TAMAMES: «No aceptaremos la desprivatización del Metro sin estudiar su historia»

+ ARESPACOCHAGA: «Lo tenéis que resolver vosotros en el Parlamento y por eso queremos que os

enteréis bien»

+ El PSOE negó su asistencia por defecto de forma de la convocatoria

Arespacochaga contestó a esta renuncia del PSOE a estar en la reunión diciendo que quizá la palabra

debate, utilizada en la convocatoria, no era la acertada; Tamames dijo que primero esperaban informarse

y después entrarían en debate en reunión, posterior. Aclarados estos extremos, Santiago Estrada explicó la

historia de la Empresa Municipal de Transportes, de la que ha sido director, diciendo que si antes se

compraban los coches buscando las mejores cualidades del motor, calidad, etcétera, sin tener muy en

cuenta al usuario, ahora se buscan las mayores ventajas para éste, en perjuicio y sacrificio de los

mecánicos.

Dijo Estrada que en ciudades de más de un millón de habitantes los transportes deben basarse, sobre todo,

en los subterráneos, «y los autobuses serán elementos flexibles que acompañan al Metro y Suburbano».

En Madrid, sin embargo, las cifras están invertidas: 330.000 viajeros van a diario en autobús; 290.000 en

Metro y 180.000 en coches particulares. En Londres, que puso Santiago Estrada como contrapunto,

850.000 habitantes van en Metro, 150.000 en autobús y tan sólo 50.000 en coche particular. «Cuando

consigamos la red de Metro que necesitamos, que es añadir 40 kilómetros de red a la actual, debemos

conseguir que medio millón vaya a diario en Metro, de 150.000 a 180.000 en autobús y el resto en coches

particulares».

Se habló posteriormente de que serían necesarios 6.000 millones para invertir en el. Metro, que según el

alcalde se deberían conseguir con créditos reintegrables en veinticinco años, «pero hay que pensar en la

desprivatización o la estatificación de los transportes urbanos, porque éstos no son nunca rentables y el

Municipio no puede afrontar el déficit que suponen».

En cuanto al tema de los precios, Santiago Estrada defendió que para cubrir gastos del presupuesto del

año en curso, que asciende en la EMT a cerca de 8.000 millones, él precio del billete debía ponerse en el

ordinario en 16 pesetas, «que ya habíamos pedido al Ministerio, del Interior y que éste nos denegó». Para

conseguir este mismo equilibrio en el Metro, el billete debería ponerse —ségún él—, subiendo

paulatinamente, en 1980 en 18 pesetas. Defendió igualmente la actual subida de tarifas, que entraron en

vigor este último domingo, a lo que Tamames contestó diciendo que habían subido un 33 por 100 «lo que

rebasa lo acordado en el «pacto de la Moncloa», y que significa una elevación inflacionísta». Hablo de

que se habían aprovechado otra vez las fiestas para poner en práctica esta subida. Contestó igualmente al

alcalde diciéndole que antes de pedir subvenciones seria necesaria la democratización del Ayuntamiento,

añadiendo que era urgente la reforma fiscal municipal; igualmente que no aceptarían la desprivaización

del Metro sin antes poder estudiar su historia. «No pueden venir ahora diciendo que todo son pérdidas.»

Arremetió contra la empresa privada, a lo que Satrústegui le contestó, indignado, diciendo que cada uno

aguantara su vela, «y no acepto, la crítica a la empresa privada, porque con ella se ha hecho el mundo

occidental», acusando después al miembro del PCE de que sus palabras eran «demagógicas».

Arespacochaga se defendió diciendo que «tengo que explicar algo, porque si no, parece que el último es

el que tiene razón». Y dijo a Tamames, principalmente, que eran ellos, los «procuradores» —por lo que se

le llamó la atención— los que deberían dar solución al problema del Metro, los que, en definitiva, tendrán

que aprobar la desprivatización, «y por eso queramos que os enteréis de cómo está el tema».

Ramón Tamames dijo que no sabía dónde iba a poner los aparcamientos disuasorios el alcalde —de los

que había hablado poniendo como ejemplo Moratalaz—, «porque entonces o habrá que quitar bloques o

las pocas zonas verdes que existen».

Después de estas opiniones encontradas, que acaloraron la reunión, se trataron temas de los jubilados,

sobre el que el PCE pidió especial atención. El senador Alonso sacó a colación un problema laboral en la

EMT que él sabrá a cuento de que venía. Por lo demás, la reunión se limitó, como se ve, a una exposición

del Ayuntamiento y el PCE sobre el problema del transporte, a algunos enfrentamientos y una mínima

actuación del miembro de Alianza Popular, Martínez Emperador, que en calidad de antiguo presidente de

la Diputación Provincial, se limitó a preguntar sobre el problema del transporte en los pueblos de la

provincia cercanos a la capital. Lo demás fue mera observación. Claro, qué otros partidos estuvieron

totalmente al margen de la reunión. Se nota que no e1eciones pronto...

Jesús SORIA

Foto RUBIO

 

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