Autor: M. Ch. G. V.. 
   El pleno del porro     
 
 ABC.    06/10/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. S A B A B O, 6 DE OCTUBRE DE 1979.

"EL PLENO DEL PORRO"

¡Vaya revuelo que ha armado el concejal más joven del PSOE con sus manifestaciones a Diario 16, en las

que decía que era partidario de legalizar el «porro-»! Los concejales de UCD se han escandalizado y el

concejal Luis Peral ha presentado un ruego en el que llama la atención, del peligro que esto supondría. Ya

se sabe, se empieza por un «porrito» de nada y se acaba necesitando un presupuesto de seis mil pesetas al

día si se llega a ser heroinómano. Todo un lujo en el mundo en que vivimos. Pero los concejales de UCD

se quedaron más sorprendidos aún cuando Alonso Puerta dijo que ya era hora de que el tema fuera

afrontado sin hipocresías y que su partido se solidarizaba con las declaraciones de su compañero:

• José Luis Alvarez, que mostró su absoluta disconformidad por el tema, por poco se queda sin habla y,

casi, casi, sin fuerzas. ¿Mira que si no puede levantarse del asiento y resulta, que sí asiste al Pleno

posterior, el de la tercera espantada...? Pero no, se levantó al término de la sesión, repuesto de su sorpresa,

y se fue con todos sus compañeros.

Simplemente los socialistas, entre el «porro», el alcohol y el tabaco establecen pocas diferencias. Todas

las adiciones son nocivas para el organismo. Ahí están la cirrosis y el cáncer y el infarto como espadas de

Damocles sobre las cabezas de bebedores y fumadores, amén de las muchas desgracias sociales que

acarrea el alcoholismo. Las consecuencias del tabaco son menos espectaculares. Pero yo me acuerdo que

una vez entrevisté al doctor Gianoli y muy solemne, cuando me disponía a encender un cigarrillo, me

dijo: «Por favor, no se suicide en mi presencia.» Sus razones tendría, ya que de esto entiende muchísimo.

Por lo visto, el tabaco, lo que deja hecho un desastre es la memoria. Sin embargo, se hace una publicidad

intensa hasta en los medios oficiales de estos dos productos, que ya lo señaló Alonso Puerta.

Tierno, que lleva muy en serio su papel de arbitro, no hacia más que decir que éstas son materias

opinables, pero que no había porqué escandalizarse. Y la verdad, en esta sociedad en que vivimos nos

pueden escandalizar pocas cosas. Está muy bien que se vele por la salud y la vida de todos los ciuda-

danos. Y están muy mal el «porro», el tabaco y el alcohol, porque todos hacen daño.

Yo creo que se tiene que pensar, recapacitar y hacer números antes de lanzarse inconscientemente por

cualquier liquido o humo evasivo, pues cuestan un riñon y encima han aumentado las tarifas de los

servicios de cementerios —que lo aprobó el Pleno—. Con lo que a fumadores, bebedores y drogadictos

les puede costar cara su decisión, en todos los aspectos.

En fin, de todos modos, no creo que el «porro» llegue al salón de sesiones, si no ¿qué diría el concejal

Moral, velador del buen estado de los bellos frescos de Palomino?

El alcalde, desde luego, se quedó tranquilo, pero, no obstante, recomendó (el «porro» no se llevaba en su

primera juventud), cuando finalizó el primer Pleno: «Tienen ustedes unos minutos para descansar y

fumarse un cigarro, de tabaco, claro.»—

M. CH. G. V.

 

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