Autor: García y García-Lahorascala, Pedro (LAHORASCALA). 
   Las cajas de ahorro y el desequilibrio regional     
 
 Pueblo.    25/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LAS CAJAS DE AHORRO Y EL DESEQUILIBRIO REGIONAL

ESTA muy de actualidad y en pleno centro de polémicas el proyecto del nuevo reglamento

para las cajas de ahorro. Hay opiniones diversas y encontradas, y hasta oposición a la totalidad, pero

nosotros entendemos que todo lo que venga a redundar en una mayor democratización, tanto de funciones

como de gestión, así como una mayor de los trabajadores en las tareas de dirección y gestión, debe ser

muy tenido en cuenta, apoyado y potenciado; mucho más en estas entidades de ahorro, cuyos recursos, no

lo olvidemos, han pasado ya de los dos billones de pesetas, lo que supone tener en su poder el 53 por 100

de los depósitos de ahorro de todo el país, con un importante 35 por 100 a plazos. Este potencial

económico, cuyo 67 por 100 procede del ahorro modesto, equivale a casi la mitad de los recursos ajenos

de la Banca privada (47 por 100). lo cual permite al Gobierno llevar a cabo una política de realizaciones

sociales, apoyado en la función social de las cajas de ahorro e interviniendo o dirigiendo porcentajes que

se aproximan al 70 por 100 de sus recursos, desalojados en diversos conceptos de aplicación.

La Asociación Nacional Profesional de Empleados de Cajas de Ahorros (ANPECA), tras su visita al

subsecretario de Economía, para que les explícara el alcance de la nueva reglamentación manifestaron

que aun señalándose los defectos de procedimiento del proyecto, tienen que reconocer que la nueva

ordenación supone un inmortante poso al frente, de cara a la participación de los empleados en el

gobierno y gestión de las cajas. ¿Podremos colegir, legítimamente, que sea un paso al frente, si no

importante, sí de interés en la democratización de estas entidades, ya de por sí de clara y positiva función

social, cuyo potencial económico, repetimos, de dos billones de pesetas obliga a una exigencia de

servicio, que no digamos que no se haya cumplido, pero que es necesario que se acentúe, se mejore y se

lleve a sus consecuencias totales de función social?

Las cajas de ahorro, que como todos sabemos partieron de los montes de piedad, como réplica social a las

prácticas de usura, han venido cubriendo una función social que, a medida que las condiciones

socioeconómicas y políticas del país han ido modificándose, se han ido diversificando y ampliando el

sentido inicial del monte de piedad, hasta servicios muy próximos a los de las entidades bancarias, sin

perder su función social. Pero, si bien no han perdido su función social, sí se han visto obligadas a

ejercerla en parte, potenciando regiones ricas desde su radicación en provincias pobres, y teniendo en

cuenta, como ya hemos dicho, que el 67 por 100 de sus recursos proceden del ahorro modesto, resulta que

los pobres ayudan a los ricos a ser más ricos.

Quizá por ello, hace pocos mese,. Sancho Dronda, presidente de la Confederación Nacional de Cajas de

Ahorro, pidió al gobernador del Banco de España la libertad, que permita a las ca.jas dar la talla de sí

mismas al servicio del progreso del país. Porque el progreso debe ser potenciado por igual en todas las

regiones. Y porque los recursos generados en una provincia deben servir, en principio, a las

iniciativas y puesta en producción de sus productos naturales, mucho más si tales recursos son

canalizados a través de ´las cajas de ahorro en ellas radicadas o que en ellas operan. Pero, precisamente,

buena parte, una parte muy importante, es canalizada por la Administración central, es decir, del

centralismo, hacia emporios industriales ya altamente desarrollados en distintas regiones,, que se

benefician así de un dirigismo y un centralismo, que muchas veces condenan y hasta combaten.

Ahora, lo mismo que el Gobierno está abordando con realismo y sinceridad el tema de las autonomías,

igualmente debe afrontar, con no menos sinceridad y urgencia, el desequilibrio regional. Y. quizá, una de

las armas a emplear sean las cajas de ahorro y su función social, de lo que el señor Sancho Dronda ha

dicho, recientemente, que si bien las cajas no son políticas, sí han de estar dispuestas para el cambio

político que se ha producido. En el marco de este cambio político producido, repetimos, debe

contemplarse el desequilibrio regional, producto de unas políticas anteriores de claros favoritismos

económicos, tal vez compensatorios de otras libertades denegadas. ¿Se contempla esto, o puede ser

interpretado, en la nueva reglamentación que se debate?

LAHORASCALA

 

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