Autor: F. O.. 
   Las Cajas están creciendo más deprisa que la Banca  :   
 Declaraciones del presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro. 
 ABC.    03/10/1983.  Página: 55. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

LUNES 3-10-83

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Las Cajas están creciendo más deprisa que la Banca

Declaraciones del presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro

Madrid. F. O.

Las Cajas de Ahorros están teniendo un incremento de sus recursos ajenos que sobrepasa el de la Banca

no sólo en cifras relativas, sino absolutas. A finales de agosto el crecimiento de estos recursos se situaba

en 486.000 millones, un 9,28 por 100 en términos relativos, mientras que la Banca en su conjunto

registraba una tasa de incremento del 3,98 por 100, es decir, 450.000 millones de pesetas.

Cuando el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros, José Joaquín Sancho Dronda,

nos facilita estos datos, subraya que estas cifras, en conjunto, son más bajas que las correspondientes al

mismo período de 1982, pero añade en seguida que, tanto el ario pasado como éste, las Cajas de Ahorros

se situaban porcentualmente en sus incrementos por encima de la Banca privada, «lo cual viene a ser, a

mi juicio —añade—, una evidente muestra de nuestro arraigo en el pueblo español, del dinamismo de

nuestras instituciones y de cómo, a pesar de los condicionamientos legales que muchas veces dificultan

nuestra labor, hemos sabido superar tos obstáculos y hemos sabido dar a nuestra clientela una imagen de

servicio y eficacia»,

—¿Cómo cree usted que son tratadas las Cajas de Ahorros por el Gobierno? ¿Cómo han reaccionado ante

las recientes medidas monetarias?

—Las Cajas hemos conocido diferentes Gobiernos y todos ellos han tenido un especial punto de vista

sobre las Cajas de Ahorros, que han estado por encima de todos esos cambios políticos, porque, como en

más de una ocasión yo he dicho, las Cajas somos entidades de crédito y no políticas, y no les debe afectar,

por tanto, el signo que tenga quien ocupe el Gobierno de la nación. En cuanto a la reacción de las Cajas

ante las subidas del coeficiente de caja, puede calificarse de resignado acatamiento a unas disposiciones

que, indudablemente, se presentan como necesarias a la hora de regular la oferta monetaria, aunque este

sometimiento suponga, en contra de nuestra vocación y de nuestro deseo, un dejar desatendida en gran

parte las peticiones que nos venga formulando el sector privado, que tiene que pagar de esta forma las

consecuencias del elevado déficit del sector público.

—¿Propondría usted alguna alternativa?

—La realidad es que, aunque necesarias, estas medidas no dejan de áer preocupantes tanto para los que

dirigimos entidades de ahorro popular como para él resto de los integrantes del sistema financiero. Me

parece, sin embargo, que no todo se resuelve con estas continuadas retenciones de dinero, sino que —y

aquí está la alternativa a que usted se refiere— el mal debe también atacarse donde se produce, y de ahí

que todos, unánimemente, pensemos en la necesidad de moderar el gasto público y en la absoluta

conveniencia de su control.

—¿Existe realmente un clima de cooperación o colaboración con esta política gubernamental?

—Indudablemente. Las Cajas de Ahorros, al igual que el resto del sistema financiero, somos conscientes

de que nuestras autoridades monetarias están haciendo un gran esfuerzo para reducir la tasa de inflación,

y que mientras no se consiga una sustancial estabilidad no será posible movernos dentro de una economía

que pueda equipararse con los países de la CEE. En este sentido, nuestra colaboración está ofrecida a esas

autoridades monetarias.

—Sin embargo, esa colaboración tiene un precio para ustedes... ¿Podría evaluar la repercusión en la

cuenta de resultados?

—En efecto, esa colaboración que prestamos lo es a base de unos sacrificios importantes. La subida del

coeficiente de caja y la elevación, asimismo, de los depósitos obligatorios en el Banco de España

disminuyen nuestra capacidad de actuación y tienen, por otro lado, una repercusión de gran importancia

en la cuenta de resultados. En primer término, la subida del coeficiente de caja en un punto & partir del

trece de agosto pasado supondrá, previsiblemente, en lo que resta de ejercicio, un drenaje de medios

líquidos para las Cajas de Ahorros Confederadas del orden de los cincuenta y seis mil setecientos

millones de pesetas. En cuanto a mil novecientos ochenta y cuatro, supondrá, previsiblemente, unos

sesenta y siete mil ochocientos millones de pesetas, por encima del volumen que correspondería de

haberse mantenido el nivel del coeficiente legal vigente antes de esta subida.

«La reforma de 1977 ha servido ahora de modelo al Gobierno socialista francés para diseñar el marco

legal de las Cajas de aquel país

José Joaquín Sancho Dronda

Este drenaje de fondos, evidentemente, tiene una acción restrictiva para nuestra capacidad inversora, a

costa de la cual tienen que hacerse estas detracciones, y como la capacidad inversora genera beneficios, y

como los coeficientes de caja se hacen sin percibir retribución alguna, los efectos de la medida se

traducen en una reducción de nuestros excedentes del orden de los mil cuatrocientos millones de pesetas

en lo que resta de ejercicio, y de unos cuatro mil novecientos millones de pesetas para mil novecientos

ochenta y cuatro.

—Bueno, pero; en estos resultados deben. contabilizarse positivamente la mejor remuneracíón de los

depósitos obligatorios en el Banco de España.

—De acuerdo. En tos cálculos anteriores está ya incluida esa mejor remuneración, aunque todavía

insuficiente, de dichos depósitos. Sin ella, las reducciones serían mayores: dos mil ochocientos millones,

para este ejercicio, y nueve mil setecientos millones, para el próximo. Pero se ven compensadas, en

efecto, por esa mejor remuneración de los depósitos obligatorios, que viene a representar, en su conjunto,

mil cuatrocientos millones de pesetas, para este año, y cuatro mil ochocientos, para el próximo. Con el

juego de los dos factores las pérdidas o, si se quiere, los beneficios que se dejan de percibir son los

citados anteriormente.

—¿Cuál es la situación del proceso de cambio anunciado por el Gobierno para las Cajas en sus órganos

de dirección?

—Nos encontramos, en efecto, ante el anuncio de un nuevo cambio en nuestras estructuras. La actual

Administración así nos lo ha dicho y así lo ofreció en su programa electoral. Yo confío en que cualquier

modificación que se establezca to sea para mejorar la representatividad de quienes accedan a los órganos

de gobierno de nuestras Cajas y sin que esa modificación pueda romper el actual equilibrio que existe

desde mil novecientos setenta y siete. Este equilibrio, no sólo teórica, sino prácticamente, es deseable,

como lo ha venido a confirmar la reciente ley francesa sobre Cajas de Ahorros, que contempla unos

criterios muy parecidos a los que inspiraron la reforma española de mil novecientos setenta y siete. Y cito

este caso porque resulta curioso que, cuando tanto se viene hablando de ese afán español de imitar las

legislaciones extranjeras, es en este caso todo lo contrario. El modelo de la reforma que en su día hizo

Fuentes Quintana ha servido ahora para el marco legal que el Gobierno socialista francés ha diseñado

para las Cajas en aquel país.

 

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