El Via Crucis de Montejurra     
 
 ABC.    05/05/1970.  Página: 37. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL VIA CRUCIS DE MONTEJURRA

Pamplona 3. De 75.000 a 80.000 personas han asistido a la histórica romería anual de ex combatientes de

tercios de requetés en la Cruzada de Liberación. Este contingente estaba integrado por familiares de los

caídos tradicionalistas y simpatizantes de casi todas las regiones españolas, que así rindieron homenaje de

cristiano cariño a los que dieron sus vidas en la Cruzada y en las campañas carlistas por una España

mejor. Los mayores grupos los dieron: primero, Navarra, y después, las provincias Vascongadas, Rioja,

Aragón y Burgos. Asimismo hubo representaciones de las regiones levantinas, andaluza, Cataluña,

Madrid, Valladolid, Baleares, etc.

A las nueve de la mañana toda la llanura del monasterio de Irache, al pie de Montejurra, y sus alrededores

se hallaba cubierta. En la iglesia del monasterio se dijeron varias misas, una de ellas aplicada por el eterno

descanso de las almas de los generales Sanjurjo, Varela y Mola, y la de las nueve y media por los

abanderados del Carlismo. En estas misas se distribuyeron millares de comuniones. A las diez y media se

inició, desde el mismo monasterio, el Vía Crucis penitencial, rezado ante las cruces de piedra que

ostentan los nombres de los tercios de requetés y que jalonan la subida a la montaña. Al frente iban gran

número de banderas y las cruces de las unidades de voluntarios de requetés de la Cruzada, portadas por ex

combatientes, así como la banda de trompetas de Aldaya (Valencia).

Al paso de la multitud ante las cruces del camino rezando el Vía Crucis se depositaron coronas con cintas

de los colores nacionales por las madres y esposas de los caídos. Era cerca de la una y media de la tarde

cuando se llegó a la cumbre de Montejurra, que se vio cubierta rápidamente. Gran número de romeros

quedaron desparramados por otros lugares.

Seguidamente dio comienzo la misa de campaña, que ofició el capellán de la Hermandad de Montejurra,

don Joaquín Vitrián, ante un altar presidida por el Cristo Negro de los requetés. En el momento de la

consagración, las bandas de música interpretaron el Himno Nacional. La multitud entonó luego cantos

eucarísticos que atronaban toda la montaña, y, al final, se cantó un responso por los caídos. El capellán

pronunció una fervorosa homilía, en la que glosó el significado cristiano de este acto.

Terminada la ceremonia religiosa se inició la bajada del monte, dirigiéndose el mayor de los contingentes

a Estella, para almorzar, y el resto lo hizo en las laderas. La jornada finalizó con una salve de despedida a

la Virgen del Puy, Patrona de Estella.—Cifra.

 

< Volver