La princesa doña Irene, en los actos de Montejurra     
 
 Informaciones.    05/08/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

La princesa doña Irene, en los actos de Montejurra

PAMPLONA, 5. (CIFRA.) Sobre las nueve y media de la mañana de ayer comenzaron a concentrarse en

la campa de Irache un grupo de unas quinientas personas.

Por los micrófonos instalados en el monasterio, y al igual que en años anteriores, se impartieron diversas

consignas, así como música clásica.

Momentos más tarde, y por el mismo medio, fue anunciado que iba a dirigir la palabra a los asistentes a

esta reunión el marqués de Marchelina, quien en breve discurso se refirió a la imposibilidad de constituir

la nueva Junta de gobierno de la Hermandad de Ex Combatientes, por falta material de tiempo.

A continuación, después de manifestar que don Javier había cedido poderes a su hijo don Carlos Hugo,

dijo que, en consecuencia, la Junta se proponía celebrar como homenaje a éste el día 25 de mayo o el 1 de

junio en Arbonne (Francia).

Al final de esta breve alocución se oyeron algunos gritos de «¡Viva Marchelina!», que apenas fueron

secundados.

También habló a los reunidos el capellán nacional de la Hermandad de Ex Combatientes del Requeté,

quien ensalzó la labor llevada a cabo por el anterior orador, marqués de Marchelina.

Seguidamente se inició la ascensión a Montejurra. El «Vía Crucis» fue seguido por un grupo minoritario,

mientras otros ascendían directamente hacia la cumbre, en donde se celebró la santa misa.

Finalmente, tras la misa, se anunció la presencia de la princesa Irene, esposa de don Cario Hugo, así como

la de la princesa María Teresa de Borbón y Parma, quienes en unión de uno de los asistentes leyeron un

telegrama de adhesión de la C.G.T francesa, así como otros escritos dirigidos a los asistentes en los que se

fijaba la posición del sector tradicionalista organizador del acto.

Finalizada la reunión de la cumbre, los romeros descendieron hacia la campa de Irache, en donde habían

quedado como un millar de personas mayores con sus familias, que almorzaron, como es tradicional, en

este lugar.

Otros grupos se dirigieron a Estella y a Pamplona, ya que lo desapacible del día no se prestaba como en

otras ocasiones para un almuerzo campestre.

Unas cuatro mil personas fueron las que acudieron este año a Montejurra, en coches ligeros y en

autocares, en un día ventoso y desapacible que limitó en gran parte la subida a la montaña.

 

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