Autor: Barbero, David. 
   Trágica jornada en Montejurra: un muerto, tres heridos graves y numerosos leves     
 
 Informaciones.    10/05/1976.  Página: 2-3. Páginas: 2. Párrafos: 39. 

10 de mayo de 1978

INFORMACIONES

TRÁGICA JORNADA EN MONTEJURRA: UN MUERTO TRES HERIDOS GRAVES Y

NUMEROSOS LEVES

• PARTIDARIOS DE DON SIXTO DE BORBON DISPARARÓN CONTRA LOS DE DON

CARLOS HUGO

• AMBOS DIRIGENTES CARLISTAS ESTUVIERON EN LA MONTAÑA

Por David BARBERO

PAMPLONA, 10.

UN muerto, tres heridos graves y numerosos leves ha sido el balance de las victimas ocasionadas por los

disparos efectuados por los supuestos partidarios de don Sixto de BorbónParma y calificados como

miembros de Organizaciones de extrema derecha contra los partidarios carlistas y simpatizantes de don

Carlos Hugo, cuando éstos se dirigían a la cumbre de Montejurra en la mañana de ayer vara celebrar los

actos conmemorativos de su partido e ideología política.

En el balance de este trágico día de Montejurra hay que anotar también las heridas leves de otras

numerosas personas, un número indeterminado de heridos y la convocatoria para hoy lunes de una huelga

general hecha por catorce organizaciones políticas y sindicales, como protesta por los sucesos de

Montejurra.

Los trágicos acontecimientos se realizaron con gran rapidez y provocaron una enorme confusión, aunque

han podido ser reconstruidos con bastante precisión.

Al parecer, fueron varios los enfrentamientos que tuvieron lugar en la ladera de Montejurra en la mañana

de ayer domingo, entre los partidarios de don Sixto Enrique de Borbón-Parma y miembros y

simpatizantes del Partido Carlista de don Carlos Hugo que acudieron a la tradicional celebración de los

actos que reciben el nombre de este monte en las cercanías de la localidad navarra de Estella.

Según las versiones que habían circulado en fechas anteriores en las diversas poblaciones navarras y

posteriormente se han visto confirmadas por las agencias informativas, los supuestos partidarios de don

Sixto de Borbón-Parma, a quienes otras fuentes informativas han identificado asimismo como

organizaciones de extrema derecha, habían tomado la cumbre de Montejurra y se habían apostado allí

desde la mañana del viernes con pistolas y metralletas.

Hacia las diez de la mañana del mismo domingo, y antes de que comenzaran los actos religiosos

programados, don Sixto Enrique, que había establecido su "cuartel general" en el complejo turístico de

Irache, muy cercano a la cumbre de Montejurra, se dirigió con otros partidarios a la misma para unirse a

los que allí estaban con anterioridad.

PRIMER ENFRENTAMIENTO

Parece ser que a esta hora tuvo lugar el primero de los enfrentamientos. Según versión distribuida por la

agencia francesa de noticias, se produjeron una serie de abucheos de jóvenes carlistas y gritos alusivos al

líder de este partido político y a su ideología socialista, y parece que también algunos insultos hacia

organizaciones de extrema derecha. Ante esta situación, los supuestos partidarios de don Sixto de

Borbón-Parma, respondieron con disparos de pistola, resultando herido de gravedad don Antonio Jiménez

Santos, de cuarenta años de edad, con residencia habitual en Santander, quien recibió una bala en el tercio

inferior del abdomen. Fue trasladado inmediatamente al Hospital Provincial de Pamplona, tras un ligero

reconocimiento en Estella, y allí se le practicó una laparotomía operatoria, en la que se le observó

perforación de colon y rotura completa de vena ilíaca, diagnosticándosele estado de gran gravedad.

LLEGADA DE DON CARLOS HUGO

Posteriormente, tuvo lugar la llegada a la ladera de Montejurra de don Carlos Hugo de Borbón-Parma y

su esposa, la princesa Irene de Holanda, quienes tienen prohibida la entrada en España desde 1968, pero

lograron entrar ilegalmente en el país, sin que hasta el momento se hayan podido conocer las

circunstancias y los detalles con los que se ha llevado a cabo su entrada, que fue ya anunciada

ampliamente durante la jornada del sábado.

Parece ser que hasta la ladera de Montejurra llegaron por el monte y todas las indicaciones parecen

orientar a que procedían de la localidad de Maniain, pero no se ha podido confirmar.

El incidente más grave y trágico tuvo lugar poco antes de las once y media de la mañana. Tras la llegada

de don Carlos Hugo y la princesa Irene, un grupo de sus partidarios y simpatizantes carlistas, intentaron

llegar hasta la cumbre de Montejurra, adelantándose a los que rezaban el vía crucis. Antes de llegar a la

cumbre recibieron el alto de los que la tenían tomada bélicamente, entre los que ya se encontraba don

Sixto Enrique. Estos, utilizando megáfonos, les indicaron que no permitían la llegada a la cima hasta que

no llegaran todos los asistentes al vía crucis penitencial. Incluso don Sixto, a quien la agencia francesa de

noticias calificaba de "playboy", al hacer la referencia de los hechos, intentó dirigirles un discurso

expositivo de los ideales y propósitos de los miembros de las organizaciones derechistas allí presentes a

su alrededor. Sin embargo, los acompañantes de don Carlos Hugo prorrumpieron en gritos que le

impidieron llevar a cabo su intento. Los gritos más repetidos fueron: "Carlos Hugo, libertad", y decidieron

continuar la marcha hacia la cumbre.

Los que estaban arriba en posesión de pistolas y metralletas hicieron una nueva conminación a los que

subían y al no atender éstos sus pretensiones, dispararon contra ellos, ocasionando la muerte instantánea

del joven de veinte años, don Javier García Pellejero, natural y vecino de Estella. quien recibió uno de 1os

disparos en el corazón. Otras personas del grupo de don Carlos Hugo e Irene, fueron alcanzados por los

numerosas disparos de pistola y ametralladora efectuados por los que rodeaban a don Sixto

Enrique, resultando heridos de gravedad don Fernando Lucas Zaragoza, de treinta y seis años, con

residencia habitual en Barcelona, que al ser trasladado al hospital presentaba hundimiento craneal por

haber recibido una bala en la cabeza, y el joven de diecinueve años, don José Javier Nolasco Echevarría,

con residencia en Pamplona, que presentaba herida de arma de fuego con orificio de entrada a la altura del

quinto metatarsiano y fractura del cuarto y quinto metatarsianos.

Cuando estos heridos y el cadáver del joven ,don Javier García eran bajados a Estella para ser trasladados

inmediatamente al Hospital Provincial de Pamplona, fueron alcanzados por el sacerdote don Fermín

Berberana, quien les administró la absolución ante la posibilidad de una evolución desfavorable de sus

heridas.

SUSPENDIDA LA MARCHA

Las noticias de los diversos enfrentamientos se extendió inmediatamente entre los asistentes al vía crucis

penitencial, y ante la posibilidad de que la llegada a la cumbre pudieran producirse nuevos disparos por

parte de las personas allí apostadas, se decidió no subir hasta la cima para celebrar la misa como es

tradicional, sino que ésta tuvo lugar a la altura de la novena estación y fue oficiada por él sacerdote don

Joaquín Barbarín, capellán de la Hermandad del Vía Crucis Penitencial de Montejurra, quien en su

homilía hizo alusión a los graves sucesos ocurridos anteriormente.

Al término de la misa estaba programada una concentración de los partidarios y simpatizantes carlistas,

que tendría lugar en las cercanías del repetidor de la Telefónica, situado al pie del monte. Sin embargo, y

a pesar de que la mayoría de los asistentes al acto religioso se dirigieron hasta ese lugar, el acto político,

en el que debía participar don Carlos Hugo, no tuvo lugar.

INTERVENCIÓN DE LA FUERZA PUBLICA

Fue entonces cuando las numerosas fuerzas de la Guardia Civil y de la Policía Armada, que habían sido

establecidas en Estella y en los alrededores de Montejurra, intervino para disolver a la multitud, con el fin

de que no tuvieran lugar nuevos incidentes. Se establecieron controles muy severos a la entrada de

Estella, y solamente se permitió la entrada en la localidad a los que podían demostrar su residencia en la

misma y también a algunos periodistas. Las demás personas fueron obligadas a dirigirse del modo más

rápido posible a sus lugares de residencia habitual.

Por su parte, don Carlos Hugo y su esposa, la princesa Irene de Holanda, abandonaron el monte y la

concentración de la misma manera que a su llegada, sin que haya trascendido el modo y lugar de su

salida, manteniéndose la suposición de que la misma se ha efectuado por Muniaín, ante los repetidos

vuelos bajos de varios helicópteros por esa zona.

Finalmente, antes de que se procediera a la disolución de lo que en un número aproximado a 2.500

personas, más o menos la mitad de los asistentes a la misa, que se habían concentrado junto al repetidor

de la Telefónica, don José María Zabala, secretario general del Partido Carlista, les dirigió unas palabras

sobre los trágicos incidentes ocurridos, insistiendo en los propósitos de su partido como organizadores de

los actos de Montejurra de que todo transcurriera en el más perfecto orden, pero que había sido provocado

con extrema e injustificable violencia.

Posteriormente. ante la intervención de la Policía y la Guardia Civil, se disolvió la concentración,

viéndose los asistentes obligados a someterse a los controles antes descritos.

RUEDA DE PRENSA

Posteriormente, en la sede del Partido Carlista tuvo lugar una rueda de Prensa, en la que el secretario

general del mismo, señor Zabala, además de exponer la forma en que se produjeron los hechos, hizo

público un comunicado de su organización política, en el que aseguraba que los supuestos partidarios de

don Sixto y miembros de las organizaciones de extrema derecha, habían podido actuar en la más completa

impunidad, ya que de todo el pueblo navarro era conocida su presencia con pistolas y ametralladoras en la

cumbre de Montejurra y repetidamente había hecho público sus propósitos, asegurando que, aparte las

investigaciones que se realicen de modo oficial, ellos llevarán a cabo una investigación con el fin de

llegar a conocer y hacer pública la realidad y motivaciones reales de los hechos ocurridos ayer en

Montejurra y que han llenado de sangre y de tragedia unos actos que estaban programados por el Partido

Carlista como pacíficos y democráticos.

MANIFESTACIONES

A últimas horas de la tarde tuvieron lugar en Pamplona diversas manifestaciones, que fueron

desarticuladas al poco tiempo de comenzar por la numerosa Policía que patrullaba por las calles de la

capital navarra, en las que se proferían gritos condenatorios de los sucesos de la mañana en Montejurra.

A causa de estas manifestaciones, se realizaron un número de detenciones que no ha sido especificado.

Por su parte, catorce organizaciones sindicales y políticas, con presencia activa en Pamplona y la

provincia navarra, hicieron público ayer por la tarde un comunicado conjunto en el que se solidarizan con

el Partido Carlista y convocaban una huelga general en toda la provincia como señal de protesta por los

sucesos de Montejurra y por la actuación en los mismos de las fuerzas del orden, a las que acusan de

haber tolerado los incidentes.

Las dos facciones carlistas, enfrentadas ayer en Montejurra, están encabezadas por don Carlos Hugo y

don Sixto Enrique de Borbón-Parma, hijos ambos de don Javier y doña Magdalena. Don Carlos Hugo es

el hijo mayor de los condes de Molina, y presidente del Partido Carlista desde el 8 de abril de 1975,

cuando su padre abdicó en él sus derechos en la jefatura del Carlismo. Desde que don Carlos Hugo se

puso al frente del carlismo lo orientó hacia la consecución de una «monarquía socialista autogestionaria»,

considerada por los tradicionalistas «de siempre» como una tendencia marcadamente de izquierdas. El

Partido Carlista, dirigido por don Carlos Hugo, participó en la fundación de la Junta Democrática y pasó

después a la Plataforma de Convergencia Democrática. Bajo su dirección, el partido proclamó convertirse

en un partido popular y de masas, tendente a un socialismo de autogestión global, que construyese un

«estado socialista federal», basado en el pacto pueblo-dinastia. Ante esta orientación, un grupo de

antiguos jefes y consejeros de la Comunión Tradicionalista, carlista, consideraron que el príncipe Carlos

Hugo se separaba de los principios inmutables de la Comunión. En noviembre de 1975, este grupo

disconforme con la nueva política carlista se agrupó en torno a don Sixto Enrique, de treinta y tres años,

hijo menor de don Javier de Borbón-Parma. Don Sixto acusó a su hermano de «desviacionista», mientras

reafirmaba que la fuerza del carlismo residía en estos cuatro principios: Dios, Patria, Fueros y Rey. Hacía

expresa exaltación de los principios de confesionalidad católica entre todos los miembros de la

Comunión, afirmaba la constitución orgánica de la sociedad, la defensa de los Fueros que consideraba a

España suma de las Españas —que, con personalidad propia y mediante pactos, formaron la Patria

común— y proclamaba que para ser carlista se debía ser monárquico. Don Sixto insistía en que, en el

carlismo, la persona llamada a suceder tenía que jurar sus cuatro principios, hecho que no había realizado

su hermano don Carlos Hugo. Ante esto, don Sixto pretendía unir a los carlistas para que, en un momento

grave para España y para el mundo, puedan ofrecer una ideología y una organización, por encima de

cualquier materialismo, sea marxista o capitalista, tendente a la transformación, no a la revolución ni al

continuismo, basado en la tradición española con respeto a la autonomía de los pueblos que forman la

Patria. Desde hacía seis años, los carlistas de la Comunión Tradicionalista ahora agrupados en la

tendencia derechista representada por don Sixto Enrique— habían prescindido prácticamente de la

conmemoración anual de Montejurra. Pero este año, los seguidores del hermano menor del príncipe

Carlos Hugo quisieron estar presentes con el lema de «Reconquistar Montejurra, con el que se

enfrentaron a la tendencia de su hermano que esgrimió a su vez, un lema distinto: «Montejurra, libertad»,

con el que éstos últimos pretendían transformar la conmemoración y homenaje de los carlistas muertos en

las guerras civiles «en una plataforma pública del Partido Carlista y la mayor concentración de masas de

carácter democrático».

10 de mayo de 1976

 

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