Declaraciones de SAR Sixto de Borbón Parma. 
 Impostura del Partido Carlista de Carlos Hugo     
 
 El Alcázar.    11/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Declaraciones de S.A.R. Sixto de Borbón Parma

IMPOSTURA DEL PARTIDO CARLISTA DE CARLOS HUGO

S.A.R. don Sixto Enrique de Borbón Parma hizo ayer las siguientes declaraciones en relación con los

acontecimientos de días atrás.

"Durante estos últimos días, pese a las declaraciones y acusaciones escandalosas y falsas emitidas por mi

hermano Carlos Hugo, dirigente de un llamado Partido Carlista, yo, por no acentuar el desgarramiento

dramático en el seno de mi familia, y preservar ante toda la salud de mis padres, me abstuve de difundir

todo comentario o declaración.

Como no quiero prolongar una polémica interna que sólo puede ser penosa, me limitaré simplemente a

desmentir todos los hechos que mi hermano Carlos Hugo haya podido imputarme.

Confío a mis abogados el trabajo de entablar una acción judicial para que se restablezca toda la verdad.

Para comprender las causas de este penoso asunto cuyo origen solo es el intento desesperado de

manipulación política por mi hermano Carlos Hugo, instrumento de la ultra izquierda española, es preciso

conocer lo siguiente:

—La Comunión Tradicionalista Carlista que yo respaldo, representa lo clásico y lo auténtico del

Carlismo, y fue reconocida en España como único Movimiento Carlista, desde el 12 de febrero de este

año.

—Los carlistas solo deben obedecer y seguir a sus príncipes en cuanto aquellos sean los primeros en

observar y defender los principios fundamentales de la causa que son: Dios, Patria, Fueros, y Rey, cuya

aceptación hace que uno es carlista o no lo es.

Esta integración de la persona del Príncipe a los principios de la causa es la que le otorga la legitimidad

del ejercicio de su autoridad dentro del Carlismo. Cualquier otro motivo solo pertenecería de la tiranía o

de la demagogia.

Cuando mi padre en su declaración del pasado 4 de marzo, recordó aquellos principios fundamentales,

estaba en la lógica de los juramentos que había pronunciado al aceptar la sucesión de su tío don Alfonso

Carlos.

Recordaba y autorizaba pues, el uso de la apelación carlista solo a aquellos que aceptasen sus principios

fundamentales.

Cualquier declaración posterior de mi padre, tal como la que le fue arrancada la mañana del lunes 7 de

marzo por unos medios y presiones que yo me niego a conocer, procede de la voluntad desesperada de mi

hermano de empujar a mi padre, cuya figura sigue siendo un símbolo para el carlismo, a que garantice la

orientación antitética que ha tratado de imponer al carlismo.

Claro está que ante semejante situación que revelaba irremediablemente la impostura del llamado partido

comunista de Carlos Hugo, aquel intento por el escándalo y las acusaciones engañosas, evitar que fuese

revelada a todos la verdad: el llamado Partido Carlista no representa al Carlismo en España.

Ya que la inmensa mayoría de los carlistas se integra en la Comunión Tradicionalista Carlista, el "Partido

Carlista" solo es una superestructura vacía compuesta de unos intelectuales de salón estrechamente

vinculados con el gran capital monopolístico europeo y las sociedades multinacionales.

 

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