Autor: Codón Fernández, José María. 
   La Comunión Tradicionalista se reorganiza     
 
 El Alcázar.    26/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LA COMUNIÓN TRADICIONALISTA SE REORGANIZA

Por José María CODON

EN el mapa político de España, alrededor de la fecha evocadora de los Mártires de la Tradición, se ha

mostrado parte del grupo político más antiguo de Europa, el de la doctrina más completa, el de los

mayores y sufridos esfuerzos: la Comunión Tradicionalista. Es un acontecimiento que no debe pasar

desapercibido: Cinco generaciones, cinco guerras duras, a una por generación, una abnegada labor en la

paz, un ideario español e íntegro, una conducta repleta de lealtades y sacrificios y un eco amplísimo y

popular revelado en la admiración de sus rivales políticos en la expresión: "las honradas masas carlistas".

Los que quieren sustituir el nombre de Comunión por el de partido achacan aquella denominación

genuina a un sector integrista del tiempo de la República, mandado por Fal Conde. Supina ignorancia.

Nunca el Carlismo se llamó partido, a no ser en períodos de excepción. Es más, hizo desde el principio la

más implacable y madrugadora crítica al partidismo.

En la guerra de los Siete Años, las primeras proclamas, de Verástegui y de la Diputación de Vizcaya,

llamaban al objetivo de sus esfuerzos bélicos "justa causa" o simplemente "la Causa". Eran "los Cruzados

de la Causa". El cura Mariscal Jerónimo Merino, se lanza al campo con noventa mil hombres, alegando

en su proclama de Aranda de Duero que "nunca habían sufrido los españoles la violación de las leyes

fundamentales, si no eran derogadas o modificadas por unánime consentimiento"; manifiesto que figura

en muchos tratados de Historia de las Ideas Políticas, como el de Beneyto.

Sepan los que creen que a la inmortal Comunión se la bautizó con este nombre en tiempos del insigne Fal

Conde, que ya aparece repetidamente la doctrina y la palabra Comunión en el diario carlista "La

Esperanza", en 19 de mayo de 1849, en el ensayo de una de las mentes más claras del legitimismo,

Vildosola en 1869, en la proclama de Prim en la Revolución de Septiembre, poco antes de ofrecer el trono

a Carlos VII, y para halagarle en la obra del Vizconde de la Esperanza, "La bandera carlista en 1871", en

que se repite los conceptos y el nombre de Comunión Carlista.

En el Manifiesto de Morentin de 1876, donde Carlos VII postula ya los Sindicatos, la inembargabilidad

de las cosechas, la Magistratura de Trabajo, la justicia social etc...dice: "El único faro de salvación será la

Comunión carlista", "cuya misión está inspirada en altísima elevación de miras, muy por encima de todos

los partidos" (Carta a Llauder). Jaime III, en la Magna asamblea de Biarritz, en 1919, confirma la

denominación de Comunión Tradicionalista, y lo mismo Don Luis Hernando de Larramendi, don Alfonso

Carlos y don Javier de Borbón.

En un profético artículo en "El Correo Español", en 17 de febrero de 1892, había escrito: "El Carlismo,

esto es, la Comunión Catolicomonárquica...Afirma las tres grandes condiciones nacionales que forman el

lema de su bandera: La unidad católica, la monarquía y las libertades regionales...El doctrinarismo es un

cadáver galvanizado y la democracia individualista y colectiva un enfermo que agoniza". Manterola y

Nocedad formularon este dilema en 1870: ´´Don Carlos o el petróleo". "Tradicionalismo o socialismo",

carlismo o anarquía. Este es el porvenir. La república democrática, lejos de aplazar con su proclamación

la contienda, anticipará la lucha y la solución".

Meditemos pues a lo que obliga el tener un pasado tan limpio y tan antiguo. Para ser originales hay que

volver al origen, sobre todo a aquel espíritu de unidad dentro de la variedad que caracterizó siempre a la

Comunión Tradicionalista. ¡Dejad partidismos y disensiones conforme a vuestra esencia organicista. Los

partidos pulverizadores vuelven pronto al polvo. Únanse tantos vigores dispersos, por la decepción, por el

cansancio, por los malos tratos que habéis sufrido, después de haber sido los primeros en las horas

amargas del Alzamiento!

Muchos estáis en vuestras casas, los más. Volved a las viejas tiendas plantadas junto al hogar de España,

a la Comunión, a la Comunión. Y vosotros, UNE, Círculos Mella, Aparisi, Barrio y Mier, AET

Juventudes, Margaritas: Excombatientes, agrupaos en torno a la Comunión de principios de Dios, Patria,

Fueros, Rey. España os llama. Despertad. Simplemente, es el toque de diana.

 

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