Autor: Roldán, Adolfo. 
   Los carlistas ocupan el salón de sesiones de la Diputación de Navarra  :   
 Consideran que el no reconocimiento pleno de la libertad de asociación conculca la Declaración de los Derechos Humanos. 
 Ya.    28/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Los carlistas ocupan el salón de sesiones de la Diputación de Navarra

Consideran que el no reconocimiento pleno de la libertad de asociación conculca la Declaración de los

Derechos Humanos

BILBAO. (De nuestro corresponsal, Adolfo Roldan.)

Unas 150 personas, miembros del comité de dirección y del consejo consultivo del Partido Carlista de

Euskadi (EKA), ocuparon a las trece treinta horas de la tarde de ayer el salón de sesiones del palacio

provincial de la Diputación de Navarra para celebrar sesión permanente. Durante la misma se acordó

permanecer en el interior de la Diputación hasta las nueve treinta horas de la noche, salvo que la fuerza

pública les obligara a desalojarla.

Algunos de los militantes de EKA colocaron en los balcones del salón de sesiones de la Diputación una

bandera de Navarra sin la Laureada, una Ikurriña, una bandera carlista, y dos pancartas con textos en

euskera y castellano, en los que se pedía la legalización de todos los partidos políticos y las siglas del

Partido Carlista de Euskadi.

Dos policías forales y un ordenanza se dirigieron a los balcones para, retirar las banderas y pancartas,

recibiendo de los reunidos una fuerte pitada. Tras un breve diálogo con los allí congregados, los policías

se retiraron, en espera de instrucciones por parte de sus superiores. Tomó a continuación la palabra Carlos

Carnicero, miembro del comité de dirección del Partido Carlista, para pedir a todos los asistentes

serenidad y una demostración de espíritu democrático. En este momento entró en la sala de sesiones don

Amadeo Marco, vicepresidente de la Diputación Foral, y tras identificarse, a petición de Carlos

Carnicero, dijo a los reunidos que carecían de todo derecho y permiso para ocupar el salón, dando cinco

minutos para desalojar el edificio de la Diputación. Los reunidos contestaron a estas palabras con una mo-

numental pita, que se incrementó ante las nuevas palabras que decía el vicepresidente.

En ese momento se produjeron unos minutos de cierta tensión, que se resolvieron con la prudente y eficaz

actuación de la Policía foral, que formó un corro en torno al vicepresidente, señor Marco, y también por

las voces de tranquilidad y serenidad dadas por los dirigentes de EKA a sus afiliados. La situación se

resolvió sin que se produjera ningún incidente o altercado, aplaudiendo algunos de los asistentes a la

Policía foral.

Derechos humanos

A continuación tomó la palabra el secretario general de EKA, Mariano Zufía, que dijo: "Con toda

solemnidad que la gravedad de la situación requiere, el Comité de Dirección del Partido Carlista de

Euskadi y su Consejo Consultivo hemos decidido reunirnos en sesión permanente en esta Casa navarra,

símbolo de las tradiciones de un pueblo que viene luchando singularmente por sus libertades, en esta casa

que es de todos los navarros a exigir precisamente las libertades básicas, las que se desprenden de la

Declaración Universal de los Derechos Humanos, entre ellas, fundamentalmente, la libertad de

asociación".

"En este día—-afirmó Zufía—en que el presidente del Gobierno se presenta ante las Naciones Unidas a

entregar los instrumentos de ratificación de los pactos o de los derechos humanos suscritos recientemente

por el Gobierno español, desde esta Casa navarra, nosotros, el Partido Carlista, que desde hace ciento

cuarenta años viene luchando por la defensa de los fueros, que son las libertades del pueblo, denunciamos

ante la opinión pública en todos los países democráticos que esos derechos humanos no son respetados en

nuestro país." Expuso concretamente que se estaban conculcando los artículos 9, 15, 19, 20 y 21 de la

Declaración de los Derechos del Hombre.

Denuncia de la ratificación de los pactos en las Naciones Unidas

Seguidamente tomó la palabra Carlos Carnicero, miembro del Comité Directivo del Partido Carlista,

quien dio lectura a un manifiesto que se inició así:

"El jefe del Gobierno español, don Adolfo Suárez, va a entregar en el mediodía de hoy a las Naciones

Unidas, a través de su secretario, Kurt Waldheim, los instrumentos de ratificación de los pactos sobre

derechos humanos suscritos por el Gobierno español recientemente. Desde 1955, en que España había

sido admitida por las Naciones Unidas, estaba pendiente esta suscripción; cuando el señor Suárez

entregue esos pactos ratificados se está dando en el Estado español una situación profundamente

antidemocrática. El Partido Carlista denuncia la maniobra que el Gobierno está llevando a cabo en estos

momentos al negar o impedir la inscripción de cerca de cincuenta organizaciones políticas en el Registro

del Ministerio de la Gobernación con un silencio de desprecie hacia estos derechos."

La reunión concluyó con el acuerdo de permanecer recluidos hasta las nueve treinta horas de la noche,

salvo que la fuerza pública les obligara a desalojar el edificio de la Diputación. Por otra parte, algunos

destacados miembros del Partido Carlista se trasladaron con algunos informadores de la región a Biarritz

para entrevistarse con el presidente del Partido Carlista, Carlos Hugo de Borbón.

 

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