Autor: Bayón, Felix. 
   Antonio Cubillo, el hombre de la Voz de Canarias Libre     
 
 El País.    07/11/1976.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

EL PAÍS SEMANAL, domingo 7 de noviembre de 1976

El franquismo ha fomentado en los españoles un especial gusto por la onda corta. La BBC, Radio París y

la Pirenaica, se ofrecían como alternativas radiofónicas a las producciones de Queipo de Llano, el padre

Venancio Marcos o Bobby Deglané. Después del 20 de noviembre, las cosas cambiaron algo y los

radioescuchas disidentes le volvieron a tomar gusto al parte. Pero, de pronto, llegó Cubillo...

Desde su fundación —el 22 de octubre de 1964— el MPAIAC (Movimientopara la A uíodeterminacióny

la Independencia del Archipiélago Canario) tenía su sede en Argel y desde allí se realizaba su activa

política diplomática, sin que la cuestión tuviera mayores repercusiones. Tras la cesión del Sahara a

Marruecos y Mauritania, Argelia se apresta a jugar la baza canaria y cede una emisión para las islas desde

los estudios de la Radiotelevisión Argelina. La importancia estratégica del archipiélago es muy

importante y, una vez más en la historia, la radio toma un papel de coprotagonista.

Antonio Cubillo, el hombre de "la Voz de Canarias Libre"

Texto y fotos: Félix Bayón

«Le escucho a usted todos los dias. Antes oia otras emisoras extranjeras, pero, ahora, ni Radio París, ni la

BBC dicen nada y la Pirenaica no es lo que era», escribía un oyente de .La Voz de Canarias Libre.

Desde el 2 de diciembre, un hombre conocido solamente por unos pocos se ha hecho popular entre los

forofos de la radio nocturna: Antonio Cubillo, secretario general del MPAIAC.

La Voz de Canarias Libre ha adoptado un estilo peculiar de hacer radio. Alejándose de cualquier forma

convencional de ofrecer la información, la emisora de Antonio Cubillo ha optado por hacer sayos una

serie de presupuestos formales que le acercan más al estilo populista de un Queipo de Llano —valga el

ejemplo— que al distanciamiento ^ doctrinario de una emisora de los países del Este. «Nos acusan de

tener un lenguaje excesivamente populista —dice Cubillo—, eso es precisamente lo que queremos». De

este modo, el programa se hace abundante en retruécanos e incide con frecuencia en los temas que son de

gran aprecio para´los degustadores de la onda corta: corrupción; componendas, pactos secretos...

Antonio Cubillo es, desde hace muchos años, un personaje popular para los periodistas que han pasado

por Argel, ciudad en la que vive desde prácticamente los comienzos de la revolución argelina.

«No es cierto qué Argelia nos pague —se apresura a aclarar Cubillo—. El MPAIAC autofinancia sus

gastos organizativos. Respecto a Argelia, nosotros nos beneficiamos, como el resto de los movimientos de

liberación de diferentes lugares del mundo, de la hospitalidad que ofrece el régimen argelino. Es él el que

se hace cargo de los gastos de la organización en el exterior de las islas.»

En el año 70, Cubillo solicita permiso para utilizar un tiempo de emisión, destinado, desde los estudios de

la Ratiotelevisión Argelina a las islas Canarias. Fue justo después le la firma del acuerdo tripartito sobre

el Sahara cuando se produce la concesión. Po-:os meses antes, había rechazado un ofrecimiento marroquí

de instalar bases en el sur í e este territorio. El 2 de diciembre de 1975, durante media hora diaria,

comiehza~a"irá-diar La Voz-deCananas Libre. Poco tiempo después, la emisión seria ampliada en media

hora más.

También en la Península

No es sólo en Canarias donde el programa de Cubillo tiene una abundante audiencia. Son también

bastanes los radioescuchas que el programa tiene en la península Ibérica.

Para los oyentes de la Península, el profundo acento canario que los presentadores poseen y las escasas

frases en guanche que pronuncian añaden elementos de indudable exotismo a la emisión. Todas las

noches, a las diez horas del meridiano Greenwich, Antonio Cubillo —camisa sahariana, pantalones

téjanos, zapatos deportivos, rostro delgado y melodioso acento— se sienta frente a los mismos

micrófonos desde los que emiten la resistencia chilena o el Frente Polisario para saludar: A hulfalawen

imídawen (saludo para todos los compañeros).

Cubillo trata de resucitar en su programa el extinguido idioma de las islas Canarias, perdido desde el siglo

XVII y del que sólo se conservan clasificadas unas 3.000 ó 4.000 palabras. De este modo, las islas han

vuelto a su denominación anterior y la letanía de bachillerato —Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote,

Fuerteventura, La Palma, Gomera, Hierro...—, se ha reconvertido en Chinet, Tamarán, Titerogakat,

Rbani, Benahuare, Gomera y Hero. Noche a noche, Cubillo va recomponiendo nuevas frases en guanche

y dando consejos —que al común de los mortales se les antojan pintorescos— para revitalizar el viejo

idioma de las Canarias. De este modo, recomienda, por ejemplo, bautizar a los niños con nombres

guanches. El mismo —casado con una francesa— ha llamado .alos suyos Romén, Echeyde y Guetón.

Igualmente, Cubillo halaga las iniciativas de cualquier tipo que sirvan para la autoidentificación de los

canarios. Así, de este modo, hace unas tres semanas alababa la idea de un fabricante canario de ron que

había puesto uno de sus productos bajo la denominación de etiqueta guanche y propagaba la idea de

algunos isleños que bebían una mezcla que llamaban Canarias Libre: un cuarto de ron canario y un vaso

epepsicola.

Pcro si estos rasgos pintorescos han sido un poco los que han definido a la emisora a la mayor parte de los

oyentes, bastante gente asegura que, desde hace unos dos meses, el tono jocoso de los programas ha

descendido y ha aumentado el tono agresivo de los mismos.

Durante toda una serie de años, las acciones del MPAIAC en el interior de las islas han sido bastante

escasas. Pero, llega la radio y, a finales del último mes dé septiembre, en las manifestaciones que suceden

a la muerte del joven Bartolomé García Lorenzo —muerto por la policía, según se dijo, al haber sido

confundido con el Rubio—, se desencadena la violencia. Según se afirma, el : MPAIAC, a través de su

emisora, jugó un notable papel en aquellos acontecimientos. En aquellos días, Radio Canarias Libre

lanzaba sus consignas al aire invitando a la población a hacer barricadas en las calles y a resistir a la

policía utilizando métodos violentos.

Estas manifestaciones son todavía una referencia de uso frecuente para la emisora, que bautizaría los

acontecimientos con el nombre un tanto épico de batalla de Añaza (Santa Cruz de Tenerife).

«El MPAIAC se encuentra ya dispuesto y preparado para la lucha armada. De momento, esperamos que

dentro del territorio existan las circunstancias suficientes para iniciar la acción. No queremos que el

pueblo se retraiga. Tampoco queremos ser una minoria selecta armada, sino que pretendemos que sea el

pueblo el que haga la revolución», dice Cubillo.

Malas relaciones

Este tipo de afirmaciones del secretario general del MPAIAC han venido siendo tomadas en broma hasta

hace poco tiempo. Pero ahora, desde que existe la emisora, su organización —que era prácticamente sólo

un nombre— ha experimentado un cierto crecimiento. En los primeros meses de existencia del programa,

el embajador español en Argel visitaba casi a diario el Ministerio argelino de Asuntos Exteriores para

presentar notas de protesta. A pesar de todo, la´ emisora continuó su funcionamiento y fue precisamente

por aquellos meses cuando el programa dobló su media hora de emisión.

Las relaciones de Cubillo con la oposición española siempre han sido nefastas. Muchos militantes de la

oposición canaria esbozan una sonrisa al hablar de Cubillo y vierten a decir: «Ya se sabe cómo es, un

vividor...» Cubillo, por su parte, se defiende atacándolos duramente. Durante sus programas, las

embestidas se reparten equitativamente entre el Gobierno y la oposición.

«Efectivamente —dice Cubillo—, nuestras relaciones con los partidos españoles son muy malas. Ellos no

quieren reconocer que Canarias sea una colonia. Cuando desencadenemos la lucha armada en las islas, la

oposición española habrá de cometer (está condenada a ello) los mismos errores que cometió la izquierda

francesa durante la guerra de Argelia.»

Lo que nadie puede negar a Cubillo es la intensa labor diplomática que, respaldada por Argelia, ha venido

llevando a cabo desde hace más de una década frente a los organismos internacionales africanos. Lo que

algunos llaman el suminismó independentista de Cubillo se vería pronto premiado. En 1968, la

Organización para la Unidad Africana aprueba una resolución en la que se afirma que el archipiélago

forma parte integrante de África. En su resolución, la OUA reivindicaba, dándole la razón al MPAIAC, su

derecho a la independencia. Desde aquel reconocimiento han pasado ocho años y el MPAIAC espera

ahora una nueva resolución para obtener ayuda militar de la OUA. Para ello, en los próximos meses, una

comisión del departamento militar del comité que reúne los movimientos de liberación en el citado

organismo, compuesta por representantes de Argelia, Guinea y Senegal, habrá de visitar la isla. Él

MPAIAC no parece ha-ber´tenido mucha prisa en que esta visita se produjera. Para que la OUA le

reconociera como único movimiento de liberación de Canarias, el MPAIAC debería demostrar que tiene

una alta capacidad mbvilizadora. De momento, parece esperar: «Estamos aguardando a que dentro del

territorio existan las condiciones suficientes para llegar a la lucha armada». Mientras tanto, la emisora

continúa invitando a la población para que se organice en tagoror (asambleas) y fomenta ,1a aparición de

signos de identificación entre los partidarios de la-autodeterminación canaria: la bandera tricolor con las

siete estre^ lias verdes, el himno de La Varsoviana convenientemente adaptado y la divulgación de

cualquier suceso que pueda resultar popular entre la población del archipiélago. El caso de el Rubio y la

información dada a diario por Radio Canarias Libre constituye una buena muestra de esto último.

Cada noche, a las diez horas del meridiano de Greenwich, Cubillo insiste en sus incitaciones a la

insurrección armada. Algunos sonríen^ otros se lo toman más en serio...

 

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