El martes recibirá el Rey a una comisión de las Islas Canarias     
 
 Ya.    28/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

EL MARTES RECIBIRÁ EL REY A UNA COMISIÓN DE LAS ISLAS CANARIAS

El archipiélago está pasando por una gran crisis de inflar ción galopante y descapitalización creciente •

No se ha cumplido la ley de Régimen Económico Fiscal (22 de julio de 1972) para las islas • La ayuda

al archipiélago equivale a una política atlántica en beneficio de España y de Europa

LAS PALMAS. (Servicio especial.)—A pesar «leí cúmulo de problemas que actualmente afectan a

nuestra Patria, estimamos histórica la audiencia que el martes 30 de noviembre Su Majestad el Rey don

Juan Carlos I dará a la comisión formada por los representantes de cada una de las islas que integran el

archipiélago canario, tan entrañablemente español, sumido en una crisis anterior y diferente a la del resto

de España e incluso a la mundial, afectado y empobrecido como ninffiína otra parte de la nación por la

retirada del Sahara, su erpansión natural.

Estando corao está el archipiélago densamente poblado—1.300.000 habitantes en vinos 700.000 kilóme-

tros cuadrados de superficie—, carece de peso específico suficiente para hacer ostensible su personalidad

geográfica y política entre los 34 millones de españoles que pueblan la Península.

Sus climas y las bellezas de sus paisajes . lo hacen engañosamente paradisíaco. Están las islas a una

distancia suficiente para estimarlas como ultramarinas. La falta de agua y tierra, la pequeñez y dispersión

de ellas en una extensión de 250 millas marinas las hacen diferentes e insolidarias entre si y crean una

problemática compleja y múltiple sin ser los propios canarios, es difícil encontrar especialistas en sus

temas: ésa es la causa del arraigado caciquismo en todas las tendencias políticas, que unas veces se eleva

hasta el patriarcado y otras desciende a la opresión y a la tiranía.

Una serie de indicadores viables señalan que sufren una inflación galopante y una descapitalización

creciente, que las ha llevado al endeudamiento a interés compuesto.

Sin duda, las islas han salido del olvido durante estos últimos cuarenta años, pero por desgracia para

inconscientemente explotarlas. Una política económica sin objetivos canarios e invocando siempre los

altos intereses nacionales ha drenado sus buenas coyunturas y ha evaporado el ahorro.

PROMESAS OLVIDADAS

Todas las promesas y soluciones para sus problemas apuntadas en los pomposos discursos de los políticos

que las han visitado han sido olvidadas, y han hecho que el complejo económico se halle deteriorado

hasta extremos catnstróf icos. l´ero también se han incumplido y se ha hecho caso omiso de su ley

específica del régimen económico fiscal de Canarias de 22 de julio de 1972 y de sus planes de desarrollo

de carácter vinculativo. Han desaparecido ya algunas de las mayores empresas de Canarias y desaparecen

constantemente innumerables empresas medianas y pequeñas.

Los problemas graves sólo se encaran con realismo, aplomo y serenidad. Hay que crear un sistema

financiero para Canarias, conceder moratorias y disminuir la presión fiscal e incluso cambiadla

operatividad de la banca oficial, que debe ayudar a desandar el camino que las ha conducido hasta aquí,

proporcionado al empresario canario el instrumento de trabajo —que es el dinero—a bajo interés, en

hipotecas indefinidas o de´lar-gros plazos.

A una economía diferente le corresponde una hacienda diferente, y un sistema financiero también

diferente.

Y así la España grande con que soñamos podrá contar con el mejor instrumento geopolítico del océano

Atlántico, tanto para su participación en el transporte mundial como en la diplomacia y defensa de la

civilización occidental.

Ayudar a Canarias es ayudar a Europa..Sacarla de su crisis es deshacer el vórtice de una zona de ciclones

políticos internaciona1es, donde confluyen los grandes imperialismos mundiales con el Tercer Mundo.

Sacar al archipiélago de las alternativas históricas del alvido y la incomprensión es tanto corno iniciar los

derroteros de una política atlántica en beneficio de España y de la Comunidad Europea.

 

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