Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Un político con rostro     
 
 El Alcázar.    23/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

UN POLÍTICO CON ROSTRO

ME proclamo sin ninguna vanidad. Dios me libre, un especialista en el tema Arias Navarro.

Durante ocho años, día a día, que son muchos, mantuve una constante atención sobre la

Alcaldía de Madrid que él ostentaba y muy bien, por designación del Jefe del Estado. Fue un

ministro de la Gobernación efímero, durante su mandato asesinaron al presidente del Gobierno.

¡Que triste todo aquello!. Al capitán general de la Armada, Carrero Blanco, no le asesinaron en

un golpe de arrebato, un loco o un suicida. Dos meses estuvieron socavando una calle. Arias

Navarro fue a la Presidencia del Gobierno y se lanzó, en tromba, a proclamar el "espíritu del 12

de febrero", que puso moscas, es lógico, a quienes creían en el espíritu del 18 de Julio.

Cuando cayó el régimen salazarista no se ponían trabas a la entrada de los periódicos

franceses o ingleses, que auguraban el 25 de abril para España y traían caricaturas del anciano

estadista sustituyendo los símbolos de su uniforme por horcas cruzadas. Después se produjo el

20 de noviembre de 1975 y dio paso, o aceptó, que eso no está demasiado claro, a quienes

habían izado la bandera de la ruptura y se convocó la Comisión Mixta Gobierno-Consejo

Nacional, ¡qué cosas!. Del "espíritu del 12 de febrero" nada más se supo como del finado

Fernández, porque la nueva frontera que tenía representantes septuagenarios, como Areilza y

Garrigues, propiciaba el retorno al 11 de abril de 1931.

El señor Arias Navarro salió del Gobierno sin pena y sin gloria, aunque le hicieron marqués,

con Grandeza de España. Recuerdo sus declaraciones de septiembre de 1974 en las que dio

un papirotazo a las Organizaciones Juveniles del Movimiento, aunque ahora se lamenta de la

infiltración marxista en la Universidad. Total, que Arias Navarro fue un eficiente director general

de Seguridad y un gran Alcalde. Como presidente del Gobierno no tuvo demasiada suerte y por

eso salió de Castellana, 3 cuando el Estado del 18 de Julio estaba en ruina y almoneda. Todos

supusimos que había aceptado la jubilación y se disponía a realizar aquel viaje alrededor del

mundo, del que nos hablaba a los cronistas municipales al inicio de los años setenta, para

cuando le dejasen en paz y cesase de alcalde... Leí en "ABC" de ayer sus declaraciones y de

pronto me di cuenta de que el ilustre político levanta la bandera del franquismo, ¡lo que hay que

oir! y viene dispuesto a salvar a España y yo, que soy un especialista en el tema, me voy a

permitir hacer una pequeña serie de artículos para recordar los pormenores de esta singular y

brillante biografía. El rostro de Arias Navarro es familiar para todos los españoles; como lo fue,

mucho más, para todos los madrileños. El hombre es el hombre y su circunstancia. Y en esta

coyuntura de ahora es prudente poner los puntos sobre las íes, porque con el destino de

España no se puede jugar. Recuerdo cuando llegó, triunfante y aún con aire juvenil, a la Casa

de la Villa. ¡Que distinto el rostro que ayer contemplamos en la portada de "ABC"! Es la imagen

de un hombre fatigado. Ante esa imagen se me ocurre pensar que el señor Arias Navarro debe

poner frenos a su patriotismo y dejar que otros salven a España, dejarnos por ejemplo a los

hombres de mi generación. El ha trabajado mucho y todos los españoles se alegrarán

sinceramente de que pueda descansar tranquilo. ¡Y que sea por muchos años!

Antonio IZQUIERDO

Alcázar

23/IV/1977

 

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