Autor: Lezcano, Ricardo. 
   Canarias: ni tópica ni utópica     
 
 Informaciones.    12/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 43. 

CANARIAS: NI TOPICA NI UTÓPICA

Por Ricardo LEZCANO

HACE algunos años —justamente el 21 de diciembre de 1974— me publicó INFORMACIONES un

artículo que, bajo el título de «Las Islas Infortunadas», trataba de informar y alertar sobre la angustiosa

situación del Archipiélago Canario. Las defectuosas estructuras económicas de la región ni eran nuevas ni

desconocidas por los órganos rectores del país. Sin embargo, ha quedado durante decenios abandonada a

su suerte, que, por cierto, no tiene nada de «afortunada», pese a lo que opinaran Punió y Lucio Floro.

Desde tiempo inmemorial han sido las Canarias una zona deprimida, víctima siempre del monocultivo de

una u otra clase —el último es el del turismo— con un creciente paro, con terrible escasez de agua y por

tanto imposibilidad de industrialización, con actividades primarias mal enfocadas cuando no

monopolizadas por empresas peninsulares, y con el índice de incremento de población más alto de

España. Hace unos años, un régimen económico-fiscal fue el único y magro don obtenido del Gobierno,

régimen que, aparte de haber servido más para fines recaudatorios que Inversores, ha ido renqueando

aquejado del mal nacional: "la falta de estructuras democráticas que pongan el desarrollo bajo control de

toda la sociedad y no de unos pocos.

Es lástima´ que después de innumerables esfuerzos por dar a conocer los problemas de Canarias,

recibiendo la callada por respuesta, unos petardos caseros hayan sido bastante para inclinar al Gobierno a

unas medidas de ayuda que debieron ser contempladas hace muchos años. En este caso se puede decir que

han sido más las nueces que el ruido. Bienvenidas sean, de todos modos, las tales medidas, que ya se sabe

el dicho: «Hágase el milagro y hágalo el diablo.» Lo que duele es que todo ello se lo pueda apuntar el

pintoresco Antonio Cubillo y su movimiento de extraña sigla, el M.P.A.I.A.C., y no cuantos en

circunstancias difíciles hemos roto algunas lanzas por las Islas, lanzas que (a sordera oficia) convirtió en

cañas.

Es por ello que, sin rencores ni sentimientos de preterición, hay que poner en su punto determinadas

concepciones étnicas y políticas que Antonio Cubillo se ha sacado de una manga que parece ser bastante

ancha. Me refiero a la raza guanche, al idioma y al hipotético y futuro estado Canario-sahariano.

En primer lugar, tiene poco sentido desde el punto de vista etnológico hablar de una raza guanche. Esta

etnia es el resultado de diversas y amplias inmigraciones que debieron empezar al menos dos mil años

antes de Jesucristo. Norte-africanos, semitas, mediterráneos, Incluso escandinavos, han ido dejando sus

huellas en el Archipiélago. Dice Cubillo que se ha demostrado la existencia de guanches puros en el

interior de la isla de Gran´ Canaria, según entrevista aparecida ha poco en «Triunfo», entrevista que se ha

revelado bastante polémica. Reputa este descubrimiento a los trabajos del antropólogo Manuel Fuster.

Este científico —que, por cierto, no se llama Manuel, sino Miguel— fue comisionado por el Museo

Canario para hacer investigaciones etnológicas en las Islas. Vino de la cátedra de Antropología de la

Universidad de Barcelona y permaneció en la región tres años en distintas estancias, entre 1964 y 1968.

Lo único que Fuster aseveró, y así consta en tas memorias científicas publicadas por el Museo Canario, es

que en el interior de la isla de Gran Canaria se hallaban más indicios de raza cromañoida, o sea, de

descendientes d e cromañones norteafrica-nos, que en el resto de la isla, cosa natural, dado que la mezcla

de razas se efectúa siempre más Intensamente en las zonas abiertas a viajes y colonizaciones. Esta

supuesta raza gsancho, pues, qus ya rmíes ris la, conquista esteba muy mea-ciada, acabó por ser

totaintente absorbida por los periinsiilcres," Piénsese que los guanches, qus con tanto valor y pocos

iridios-ss enfrer.Srron con los conquistadoras, no eren mar rio S.003 en la isla c?3 Grcn Canaria, En

cuanto al lenguaje, se puede decir que ha desaparecido totalmente. Los conquistadores nunca han

exhibido un especial respeto por las culturas aborígenes, y los nuestros no fueron excepción. En otro

artículo aparecido en «El País», y también sobre Cubillo, se habla de que hay unos 3.000 vocablos de la

tal lengua, lo que es puramente ´fantástico. Es posible que el líder del M.P.A.I.A.C. haya utilizado

fraudulentamente la recopilación hecha por don Gregorio Chil y Naranjo, quien llegó a reunir 2.909

palabras, pero casi todas de toponímicos y patronímicos. Dice al efecto el historiador canario Joaquín

Blanco (1): «En la época de los primeros cronistas ya sólo se conocían muy pocas palabras de la primitiva

lengua, e incluso se habían olvidado totalmente muchas de las costumbres de la raza autóctona.» La

nueva lengua guanche con la que Cubillo regocija a los asombrados canarios que escuchan su «show»

diario es sólo una pintoresca jerga, un «lenguaje de "comic" o una especie de esperanto mogre-bino»,

cómo dice muy acertadamente Salvador Sagaseta en la revista «Triunfo» (2), No creo que existan más

palabras guanches´ que las que a continuación inserto, y de. ellas,, solamente las cuatro primeras se usan

en el lenquaie de hoy:

FAICAN = Gran Sacerdote.

MACADO = Garrote.

GANIGO = Vasija de barro.

GOFIO = Harina tostada.

ALMOGAREN = Templo.

GABIOT = Demonio.

ALCORÁN = Dios.

TAZUFRE = Odre de piel.

AHO = Leche.

ACHORMAZE = Higos.

AROMATAN = Cebada.

MARONA = Carne frita.

HARIMAGUADA = Vestal.

TIBICENA = Espíritu maligno.

TITOGAN = Cielo.

AHICASNA = Hijo de plebeyo.

AMODAGAS = Venablos.

ANEPA = Lanza real.

MAGIDO = Espada de tea.

TAFIGUE = Pedernal cortante.

CAR1ANA = Cesta.

HUERGUELE = Calzado.

TAMARCO = Vestido de pieles.

TABONA = Piedra arrojadiza.

ARIDAN = Cabra o rebaño.

CUNA = Perro.

TAGUACEN = Cerdo.

TAHATAN = Oveja.

TAMARAGUÀ = Buenos días.

ACANO = Año lunar.

FA1TA = Traición.

MAJEC = El Sol.

TAMOGANTEN = Casa.

AEMO = Agua.

TOFIO = Vasija de ordeño.

Finalmente, la posible independencia de Canarias parece que Cubillo pretende empezarla arrojando al

mar a los no canarios, a los que, peyorativamente, son llamados «godos» por allá. Si resucitando las cartas

de cristiano viejo de los Reyes Católicos o las delirantes teorías nazis sobre la raza aria se quisiera separar

a los canarios puros, me temo que quedaría muy poca gente en el Archipiélago, y, por supuesto, ni

siquiera el flamante líder del M.P.A.I.A.C. Los argumentos aportados por éste a favor de una

independencia canaria se limitan a una burda y peligrosa xenofobia, nunca a datos económicos

objetivamente inquiridos y presentados. El comercio exterior del Archipiélago, desgraciadamente, hace

ya unos veinte años que es fuertemente deficitario, y este déficit sigue en aumento, habiéndose incluso

duplicado en algunos años. En la situación, actual, una economía canaria independiente es inviable y sólo

produciría su rápida dependencia de alguna fuerte potencia. Más demencial aún es la formación de una

unidad territorial con el Sahara, propuesta evidentemente argelina, de acuerdo con sus intereses políticos

coyunturales. Se hace difícil imaginar a Canarias defendiendo con las armas, contra Marruecos y

Mauritania, una parte de su territorio situado al otro lado del Atlántico.

En el mejor de los casos, se puede pensar que Cubillo, con un indudable entusiasmo por su país, que

nadie le niega, delira sobre una realidad que se le escapa de las manos. En el peor, que se deja

conscientemente utilizar por Argelia, recibiendo a cambio de ello un medio de vida, una residencia oficial

y un co che con matrícula diplomática.

Todo el mundo en Canarias, con o sin formación política y cualquiera que sea su color, aboga por una

autonomía canaria, pero rechaza un independentisme que sería siempre precario y que pondría a la región

en medio de tremendos choques de intereses. Lo menos que se le podría pedir à Antonio Cubillo es que

conectara con los reales problemas y necesidades de Canarias en lugar de elucubrar sobre absurdidades

irrealizables, con un lenguaje cuya comicidad es quizá lo único que le salva de ser tan destructor´ como

pudiera llegar a serlo. Y, por supuesto, que se olvide de los guanches y los conquistadores. Los fantasmas

del pasado nunca han sido buenos heraldos del futuro, y de ello, nosotros, los españoles de esta época,

sabemos demasiado.

(1) «Breve noticia histórica de las islas Canarias», Excelentísimo Cabildo Insular de Gran Canaria. Año

1957.

(2) Número 726, de 25 -12 - 76, «Sagaseta vs. Cubillo».

 

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