Autor: García Abad, José. 
 Canarias, en la hora de la autonomía (y 2). 
 El resentimiento de las islas menores     
 
 Diario 16.    08/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 43. 

Marías 3 - febrero 77/DIARIO 16

Canarias, en la hora de la autonomía (y 2)

El resentimiento de las islas menores

José García Abad

MADRID, 8 (D16).—En opinión de la izquierda canaria, Madrid ha cometido cuatro graves problemas

respecto al archipiélago.

1. El proteccionismo a sus productos agrarios sin exigir la contrapartida de una reforma agraria.

2. Hacer la vista gorda al escándalo de la propiedad privada del agua.

3. La renuncia a la industrialización de las islas.

4. La incomprensión de 103 problemas peculiares de las islas menores.

Madrid primó a la burguesía

Hasta ahora, la relación de Madrid con las islas se parece mucho al esquema colonial. De la acción del

Estado en Canarias se benefició casi exclusivamente la burguesía local.

Los productores de plátanos. que en otras épocas consiguieron importantes exportaciones, no tienen ahora

necesidad de molestarse, puesto que tienen garantizado el mercado peninsular y a unos precios de fábula.

A nadie se le ocurrió en Madrid exigir como contrapartida al sacrificio de los consumidores españoles que

los beneficiarios del mismo se ampliaran por medio de una reforma agraria. No andaba el Régimen por

ecos caminos.

Madrid hizo, además, la vista gorda al gran escándalo del agua. El agua es en Canarias un bien privado y

especulativo en manos de unos propietarios que a veces actúan como "gángster" de considerable

capacidad corruptora y origina irnos costes de producción que los pequeños agricultores no pueden

soportar.

Franquicia arancelaria

Y en cuanto a la franquicia arancelarla, sus beneficios son directamente proporcionales a los niveles de

renta y prácticamente inexistentes para la gran masa de la población. Los productos de primera necesidad

son más caros que en la Península. Esta gran masa no se siente muy consolada porque invadan sus

calles log más deslumbrantes automóviles extranjeros.

La franquicia ni siquiera ha servido para estimular el comercio local. La parte del león de este comercio

se la llevan los "indios", los cuales no dan empleo a la población local y sobre los que -no se ejerce un

control efectivo para Impedirles la evasión de capitales e impuestos.

El trato de favor concedido por Madrid a la burguesía local no ha sido aprovechado por ésta para realizar

las. adecuadas inversiones productivas.

Se olvidaron de las pequeñas

Madrid es a las islas mayores o capitalinas lo que ésta» a las menores. El resentimiento de "las pequeñas"

a la respectiva capital de la provincia es aún mayor.

Toda isla, pequeña o grande es una unidad social un microcosmos completo, cercado, más que unido, por

el mar. Una isla necesita una serie de servicios mínimos, sea cual fuere su extensión o el número de sus

habitantes: escuelas, médicos, hospitales, lugares de recreo, etc.

En un archipiélago se estrella la política de situar en la capital de provincia los servicios más costosos.

Para las islas una provincia es una división casi incomprensible y las dificultades de comunicación son

tan importantes que hacen inviable lo que podría resultar racional para un territorio continuo.

Durante la visita que Franco hizo a Canarias en los años 50 se acercó a algunas islas menores. En uno de

los actos de bienvenida, el presidente del Cabildo de la Gomera contestó a la pregunta de Franco sobre las

necesidades de la isla: "Excelencia, aquí no necesitamos nada".

El presidente, como todas las autoridades, sabían que la continuidad del cargo dependía de que no crearan

problemas al Cau d i 11 o. Afortunadamente para el pueblo gomero, Franco tuvo que mojarse para llegar

a la playa de San Sebastián de la Gomera, por lo que la necesidad de un puerto resultó demasiado obvia

Por desgracia, los diseñadores del puerto abortaron un engendro inigualable.

La hermosa bahía de San Sebastián de la Gomera ha perdido bastante de su belleza por culpa de un es-

pigón que la divide en dos. El ferry tiene dificultades para atracar; la escasa longitud del muelle frena el

propio desarrollo de la Isla. Ahora que ´se ha previsto ampliar el muelle al doble el problema inicial se

agravará.

El mismo triste desuno corrieron El Hierro, Fuerteventura o Lanzarote. Y en cierta medida, La Palma.

El Hierro fue declarada solemnemente por Franco "isla predilecta". A pesar de todo, el resultado práctico

fue desastroso.

El presidente del Cabildo de la Gomera, José Bencomo, resumió su impresión histórica a D16 con una

frase rotunda: "El Régimen de Franco ha sido nefasto para La Gomera."

Que emigren los polires

Las islas pequeñas sufrieron como las grandes las dificultades de una tierra muy dura para trabajar; la

escasez de agua; la ausencia de industrias, el rudimentario equipamiento para la pesca y ni siquiera

disfrutaron de las beneficios del turismo, con la reciente y limitada excepción de Lanzarote.

Las islas arrastraron la miseria de todo e3 país durante los veinte primeros años del Régimen. Pero

cuando llegó el desarrollo, las islas, y sobre todo las menores, fueron sacrifícadas víctimas del criterio

tecnocrático según el cual era preciso concentrar los créditos sobre las zonas ya desarrolladas que eran las

que podían obtener los rendimientos más inmediatos. Según el esquema López Rodó las zonas

subdesarrolladas podían contar como contrapartida el derecho a la emigración.

Finalmente, cuando se puso en marcha un ensayo tímidamente descentralizador (Régimen Económico y

Fiscal para Canarias) las islas menores volvieron a perder la partida.

Este dinero que se encargaría de recaudar un nuevo organismo —la Junta Interprovincial de Arbitrios

Insulares— más conocida por sus siglas —JIAI— se reparte entre las islas en proporción al número de

sus habitantes.

"De esta forma —declaró a D16 José Bencomo— IÜB islas más ricas reciben rada vez más dinero y las ;

r´queñas, cuya población t^ene que marcharse, ´recibe cada vez menos."

El presidente del Cabildo ck- la Gomera opina qvw f ara distribuir este dinero íu bria que tener en cuenta

otros parámetros: ex-i.rnsión de la isla, orografía, nivel de vida de sus habitantes, etc.

En sentido simDar se manifestó a ´-este respecto fl • alcalde de la capital, Antonio García Plasència: ´ A

cada isla según sus necesidades y no según sus 1. abita n tes."

La nueva política no ha podido frenar un proceso emigratorio que puede con-Ví rtir a La Gomera en po-

cos años en una isla de-, sieita. Ya, en estos momentos, hay más habitan-t> s en Santa Cmz de Tenerife y

en Venezuela que en la propia Gomera.

Se rompen las hostilidades

El agravio que llevó a ias autoridades gomeras a la ruptura de las hostilidades fue el Consejo de

¡Ministros del pasado 10 de diciembre que se había anunciado se dedicaría a Canarias. La indignación

popular estalló cuando Jos gomeras leyeron la referencia del Consejo de Ministros y no vieron nada sobre

La Gomera. El Cabildo se reunió en pleno y acordó elevar su protesta a la Presidencia del Gobierno. Las

gestiones ante f.l Gobierno habían sido realizadas por el presidente de la Mancomunidad de Cabildos, que

a su vez lo es de la isla de Tenerife.

El presidente de la Mancomunidad, Rafael Clavijo, aseguró a D16 que La Gomera no sólo no fue olvi-

Cada en él Consejo, sino que se llevó la parte del itón, aunque su nombre no apareciera en la referencia.

"La Gomera —añade Cavijo__ no tiene crédito más que para unos 50 millones de pesetas. En cambio va a

obtener más de mil (500 millones para carreteras, 140 para diques de abrigo para la pesca y 40C millones

incluidos en t´1 capítulo d» planes provinciales)."

No se fían

Pero los gomeros no se fian. Confían en lo ya acordado dentro del capítulo de "planes provinciales" con

fecha anterior al Consejo de Ministros aludido. Pero sus autoridades insisten en que no tienen ningún

compromiso oficial de que se van a realizar las obras enumeradas por el presidente de la Mancomunidad.

El escepticismo gomero se alimenta con el recuerdo histórico de tantas promesas incumplidas y de tantos

problemas sin solución. La pesca que podría ser la gran actividad económica de la isla está en regresión

debido a la falta de diques de abrigo. Los pescadores tienen que Jugarse la vida para salir a la mar.

El agua, bien sagrado para los canarios, cae torrencialmente por los barrancos en invierno sin encontrar

una barrera que la guardí para superar la sequía veraniega.

Una comunidad humana tan importante, dentro de la isla, como Playa Santiago, tiene un sistema

peculiarísimo y rudimentario de energía eléctrica, que ´e permite encender la luz durante el día pero no

por la. noche.

Desde hace más ai tres años está paralizada la electrificación de esta zona como consecuencia de la

interminable pugna entre los propietarios ´de ios terrenos por donde debe pasar la red y UNELCO, la

empresa del INI, que se encarga de la electrificación canaria. Los propietarios —el multimillonario

noruego Fred Olsen y el latifundista Rodríguez López, fundamentalmente— alegan que el trazado

eléctrico impedirá un futuro proyecto turístico que podría realizarse en el sur de la isla.

UNELCO, por su parte, argumenta que llevar los cables por donde pretende la propiedad supone

considerables dificultades técnicas en caso de avería. Durante más de tres años, el pueblo sufre las

consecuencia» de esta pugna que sólo ahora parece a punto de superarse por un procedimiento

salomónico. Los cables no irán ni por la costa ni por la montaña, sino en el punto medio entre ambas

líneas.

El aeropuerto no llega a pesar de las promesas y de los 100 millones ya asignados al proyecto; el hospital

no tiene ni el número de médicos necesario al las condiciones precisas, etc.

 

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