Hacer el tonto     
 
 Cambio 16.    12/08/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

editorial

Hacer el tonto

No deja de ser significativo que esta revista y "Fuerza Nueva", el órgano de don Blas Piñar,

hayan coincidido en el tema de sus últimos editoriales: la soledad de este país. Todos nos

damos cuenta.

Pero las conclusiones son, necesariamente, distintas. Para "Fuerza Nueva´´ es como si

fuéramos "el tonto del pueblo . Para nosotros es el carácter único de nuestro sistema el que

nos mantiene aislados, pues todo organismo —y organismo son "los otros"— tiende a rechazar

los cuerpos extraños.

La revista del señor Piñar recomienda "contramedidas" frente a la actitud de nuestros vecinos,

y es ahí donde más se aleja de nuestra visión del problema. "¿Qué pasaría —dice— si se le

hace saber a las autoridades portuguesas —por muy democráticas que se sientan— que se

van a suprimir las competiciones deportivas de equipos españoles en Portugal y la entrada de

españoles en su país?

Pues pasaría, sobre todo, que se impondría a los ciudadanos españoles una limitación de su

derecho a desplazarse, reconocido por el Fuero de los Españoles, que no sólo sería ilegal, sino

contraproducente, pues confirmaría el carácter peculiar que por ahí fuera se atribuye a nuestro

sistema. Parece evidente que la mala fama que podamos tener ante amplios sectores de la

opinión pública de los países circundantes viene de gestos como ése, que no se llevan en las

llamadas democracias no orgánicas, en las que cada ciudadano mayor de edad tiene plena voz

y pleno voto, amén de la libertad de viajar donde le plazca.

Pero hay algo en lo que "Fuerza Nueva" tiene más razón que un santo, con su "tonto del

pueblo". Hay un problema en el que, francamente, por muy listos no pasamos, con todas sus

consecuencias.

Ese problema, que tenemos con Marruecos, permanece bajo la amplia capa de "materia

reservada" que impide a ios españoles estar al corriente de lo que sucede. Impide, es un decir,

y ahí si que entra el calificativo utilizado por "Fuerza Nueva". Porque, mientras nuestras esferas

oficiales permanecen mudas, las emisoras marroquíes han iniciado una "guerra de las ondas"

dirigida a España, para "informarnos" sobre la situación.

No deben existir en la Historia muchos precedentes de que un pueblo sea informado de un

problema con un vecino únicamente por las emisoras de este último. Extraña situación, que

sólo puedo beneficiar al otro.

Y eso en un problema que implica la posibilidad de palabras mayores. Parece que un general

inglés afirmaba durante la última guerra mundial que "nada hay más descansado que luchar

contra un pueblo que está nada o mal informado".

 

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