Autor: González Seara, Luis. 
   Divorcio, contubernios y prensa canallesca     
 
 Cambio 16.    10/06/1974.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Divorcio, contubernios y Prensa canallesca

Por LUIS GONZÁLEZ SEARA

El notario de Madrid, don Blas Piñar, es siempre una atalaya del futuro. Si uno quiere tener una visión

ponderada de las cosas basta con que escuche cualquiera de sus mensajes: son la evidencia misma. Lo

malo es que habla poco. Yo pienso que los españoles deberíamos iniciar unas rogativas nacionales

pidiendo una mayor presencia pública d&l señor Piñar: ¡es tan emocionante! Pero ya se sabe que para

general desgracia, "de lo bueno, poco". El señor Piñar no se prodiga. En contrapartida, cuando habla, es

toda una revelación.

En su último discurso, don Blas Piñar nos ha dicho que el setenta por ciento de los italianos, dado su

comportamiento en el referéndum del divorcio, son apóstatas. Y, además, la prensa, que nos cuenta taks

cosas, y otras, como la democratización de Portugal, es canallesca. Lo cual, bien mirado, es una

evangélica palabra. La prensa, señor Piñar, es mucho más que canallesca. La prensa no entiende nada de

metafísicas eternas y de lealtades acrisoladas, y eso es algo más que una canallada de barrio. Todos

sabemos que el matrimonio canónico es una institución de derecho natural que observan el cien por cien

de los habitantes del planeta. Y todos sabemos que era ía fórmula usual entre los antiguos chinos, los me-

nos antiguos árabes y los extintos pieles rojas. Por consiguiente, que una mayoría de italianos se vuelvan

apóstatas, digan "sí" al divorcio, y se alejen de tal verdad empírica no debe ser objeto de comentario

periodístico. Sólo un sentido canallesco de la existencia pueda llevar a periodistas descarriados a con-

tarnos tales cosas, y sólo así se comprende la necesidad de voces como la del señor Piñar que nos

iluminen el camino. Por otra parte, todos sábeme; también que el doctor Oliveira Salazar era un preclaro

genio da la raza portuguesa, leal a las consignas de Viriato, y todos sabemos que Viriato proclamó los

principios eternos de la metafísica portuguesa, entre los que figuraba el de andar descalzos por sierras y

veredas. Por consiguiente, tratar de huir de esa lealtad tradicional, calzar a la gente y querer erigir una

fábrica que estropee un huerto de melones, tan entrañablemente agrícolas, como pensaría el doctor

Salazar, es un acto de vileza tal que sólo una prensa canallesca puede recogerlo. Y si, encima, ss dedica a

difundir calumnias contra organizaciones patrióticas, como la P. 1. D. E., el encanallamiento excede de

cualquier fa notarial.

Todo ello no sería, posible sin la existencia de unos contubernios masónicos que facilitan a la prensa sus

canalladas. Cualquier día de estos, el ex ministro don Julio Rodríguez, nos va a relatar las ramificaciones

masónicas de tal contubernio, y, según parece, ya ha constituido una especie de "banderín de enganche",

para llegar allí donde no pueda llegar la INTERPOL. Su especialización en secretos de la cristalografía

avala su idoneidad para los secretos masónicos. Lo malo es que don Blas Piñar ha proclamado que la

guerra no ha terminado y ello va a dificultar las operaciones. Cuando se lucha contra contubernios

secretos siempre son perjudiciales les enemigos visibles, a campo abierto. Y, en toda guerra, el enemigo

está claro. La guerra de don Blas no está muy clara para los que no somos notarios, pero, sin duda, sea

cual sea su guerra, su enemigo sí lo debe conocer bien. La única duda, es si forma o no parte del con-

tubernio apóstata. En el primer caso, los servicios del señor Rodríguez pueden ser innecesarios. En el

segundo. habrá que alistarse en su banderín, llamado a ser tan famoso, al menos, como su innovador

calendario escolar. Por cierto que la prensa, tan encanallada como está, no acertó a comprender las

excelencias del cambio copernicano producido por don Julio en materia educativa, y ss permitió ciertas

reticencias infundadas, que ahora ha rectificado con motivo de la aparición del libro del señor ex ministro.

Lo cual prueba que, cuando está libre de contubernios y se la orienta por el buen camino, !a prensa puede

ser de alguna utilidad.

En definitiva, todo ello es consolador. Mientras otros países descarriados pierden el tiempo en hacer

frente a la crisis económica que se ha venido encima. en organizar democráticamente su convivencia y su

libertad, y en resolver la crisis educativa, en nuestro afortunado país, aparte ds la felicidad qus supone

participar en la copa europea de fútbol, podemos gozar de la felicidad suplementaria de contar con

personalidades del Antiguo Testamento, como don Blas Piñar, y con personajes de la ciencia oculta,

como don Julio Rodríguez. Que, al lado de ello, nos veamos obligados a cargar con el fardo de una prensa

canallesca, movida por el contubernio masónico, no es gravamen excesivo. Es una insignificante contra-

partida frente a tantos dones y, además, beneficia a don Blas y a sus amigos. ¿Cómo íbamos a valorar la

rectitud de don Blas si no hubiera prensa y gentes encanalladas? Medite, hombre, medite.

CAMBÍO16 / t3

 

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