Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Puntualizaciones de Argos ( Julian Cortes- Cavanillas)     
 
 ABC.    01/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PUNTUALIZACIONES DE "ARGOS"

(JULIÁN CORTES-CAVANILLAS)

Señor director:

Permítame que responda en ABC ht violencia dialéctica empleada por >Fuerza Nueva» contra mí, en et

mismo número en que se ha «.cubierto de gloria» declarando la guerra al presidente Arias, cumbre del

Gobierno, designado por el Jefe del Estado, General Franca. Escribe el órgano >i« don Blas Piñar:

^Creemos que el señor Cortés-Cavanillas —«Argos% en A B C—, indudablemente, no debe, como otros

que opinan estos días como él, haber tenido ningún pariente o persona de afecto directo en cualquiera de

las víctimas del terrorismo marxista-separatista, puesto que pone a la misma altura esta violencia criminal

y sanguinaria con la violencia que supone el incendiar o apedrear librerías que son claro escaparate de

unas doctrinas negativas, demoledoras, antinacionales y anticristianas^.

A ^Fuerza Nuevas puedo responderle, echando la vista atrás, lo siguiente: mi padre fue asesinado por la

horda de la República el 6 de octubre de 1936, en el kilómetro 10 de la carretera de El Pardo, y sus restos

yacen, con sesenta más, en una fosa común del antiguo cementerio del mismo Pardo, no del nuevo. Algo

más. De parientes menos directos, puedo contar el asesinato de nueve. Por mi parle, estuve primero en la

mazmorra de la Dirección General de Seguridad; después, más de un año en la cárcel de San Antón; más

tarde, en un sótano sin luz, y de ¡tambre, la que se quiera, ya que el actual director general de Bellas

Artes, don Joaquín Pérez Villanueva, comió, como yo, cascara de huevo machacada, extraída del cubo de

la basura de una falsa Embajada* De lo qne pasó el resto de mi familia, madre, mujer e hija pequeña, fue

por el estilo de tas de otras tantas familias madrileñas en el Madrid trágico de la II República.

Indudablemente, señores de «Fuerza Nueva», con el señor Piñar a la cabeza, ino he tenido ningún pariente

víctima del terrorismos, por ío que parece. Pero, sin jactancia, he servido a España gratis antes de la

guerra, en la guerra y después de la gue-

rra, y sin enumerar tules servicios, puedo señalar alguno, como mis enfrentamientos en Roma con don

Alvaro de Albornoz y cüí Campesino*. Me dirán los que me consideran adversario que peor lo pongo,

porque he olvidado todo y me he pasado al enemigo, a los propios verdugos que fusilaron a mi padre.

Pero no. Mi perdón ha sido total, aunque sin olvidar el pasado, y por ello lucho para que no se repita, y

lucho, sí, contra la -violencia, venga de donde vengas, y entrecomillo porque en esta frase se condensa un

duro reproche contra mi de ^Fuerza Nuevas. Y me rebelo ante la Ley ultrajada por quienes debiera, por su

ideología, respetarla y defenderla, o sea, por los mismos que combaten el asociacionismo, gozando del

privilegio de una asociación política neta, clara y operante, cuando aún no ha sido aprobado el estatuto

asociacionista y a los demás españoles no se nos permite asociarnos.

Yo no he hecho ninguna «odiosa comparación* entre los que ponen bombas que matan y los que asaltan e

incendian librerias. He dicho, y me ratifico, que, aun con diferente dimensión y distinta reprobación,

ambos actos se configuran en el Código Penal como delito.—Julian CORTES-CAVANILLAS,

«ARGOS».

 

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