Atraco del Banco Atlántico. 
 Juicio en el T.O.P. Contra cuatro miembros de Cruz Ibérica     
 
 Informaciones.    08/02/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EL ATRACO DEL BANCO ATLÁNTICO

Juicio en el T. 0. P. contra cuatro miembros de "Cruz Ibérica"

MADRID, a. (LOGOS.)—En el Tribunal de Orden Público se celebró ayer tarde juicio contra cuatro de

los procesados por el atraco del Banco Atlántico, perpetrado el dia 30 de marzo de 1973. acusados del

delito de tenencia ilícita de armas. El Ministerio Fiscal, en sus conclusiones definitivas, ha solicitado del

Tribu*nal cinco años de prisión menor para José Antonio Burón Murillo y Alberto Echegaray del Campo,

asi como un año de prisión menor para Fernando Alcázar de Ve-lasco y otro para Francisco González

González. Por su parte, la defensa de los dos primeros procesados, al elevar a definitivas sus conclu-

siones, solicitan se impongan a sus clientes seis meses de prisión, mientras que los 1& irados de los otros

dos acusados han pedido su absolución.

INTERROGATORIO: UNAS PISTOLAS

En el interrogatorio practicado a los procesados intervino en primer término Echegaray del Campo

(estudiante, veinticinco años, soltero), quien en el momento del atraco, dice el Ministerio Fiscal, llevaba

en su poder una pistola, marca «Astra». pero, según declaró el procesado, sin munición alguna y con el

único fin de intimidar. El arma -—dijo— la cogió de un cajón del despacho de la Asociación para la

Defensa del Pensamiento Hispano, editora de la revista «Cruz Iberica». y —según el fiscal— era

propiedad de Alcázar de Velasco.

Burón Murillo (empleado, veintiséis años, soltero y con antecedentes penales), en su declaración,

manifestó que la pistola que llevaba en el momento del atraco se la prestó una persona perteneciente a la

organización «Acción Universitaria». El fiscal, por su parte, mantiene que la pistola pertenecía a

Francisco González González, y que tanto éste como Alcázar de Ve-lasco se las proporcionaron a los que

las esgrimían para llevar a cabo el atraco.

Alcázar de Velasco (treinta y tres años, soltero, escritor y fundador de la citada Asociación) declaró que la

pistola se la habían entregado como consecuencia de su colaboración con determinadas organizaciones

auxiliares de otras que Intentaban oponerse a fuerzas subversivas.

Francisco González González (treinta años de edad, casado y con dos hijos, economista, empleado del

Banco Atlántico en el momento del atraco), declaró que en ningún momento tocó ni utilizó

las pistolas, ni tuvo pensamiento de llegar a emplearlas.

LA DEFENSA, SIN TESTIGOS

Llegado el turno de los testigos, el abogado defensor de Echegaray del Campo don Francisco Bermejo

Bermejo, manifestó al Tribunal que renunciaba a todos los testigos, y en consecuencia, intervinieron

fiscal y abogados para presentar sus conclusiones definitivas con los resultados expuestos.

El Ministerio Público justificó su petición, poniendo de manifiesto que es irrelevante que las pistolas,

como declaran los profesados, estuviesen sin munición, porque con ella o sin ella continúa existiendo un

delito de tenencia ilícita de armas.

LOS IDEALES DE LOS ATRACADORES

Por su parte, el abogado de Echegaray del Campo, señor Bermejo Bermejo, dijo que el Tribunal debía

tener en cuenta, además de que las armas eran llevadas tan sólo con ánimo de intimidar y sin municiones,

los antecedentes e ideales que llevaron a su cliente a perpetrar el delito, que debían justificar la bene-

volencia del Tribunal. A esos mismos antecedentes e ideales se refirió ei defensor de González González,

cuando manifestó que los procesados llevaban dentro de si un intenso sentido de religiosidad y

patriotismo, que fue lo que les llevó a cometer el delito. «No se puede comprender —dijo el abogado—

cómo personas de la formación intelectual de los acusados hayan actuado de tal modo, si no es porque

creyeran íntimamente que de este modo defendían a su Patria. La sociedad, lo único que puede pensar en

este caso es que sobre valoraron su idea y actuaron sin plena voluntad, aun haciéndolo con inteligencia.»

Manifestó también que los procesados forman parte de una asociación que en su ideal se cree que luchan

por el bien de todos.

Finalmente, el defensor de Alcázar de Velasco aludió a un determinado informe aportado al sumario, en

el cual se expone el aspecto social y político de los procesados, y que si Alcázar de Velasco poseía una

pistola fue por la necesidad que tienen, tanto él como sus compañeros, de protección frente a la violencia

comunista. ´

Finalizada la intervención, el presidente del Tribunal declaró el juicio visto para sentencia, la cual se

conocerá próximamente.

Los cuatro procesados, junto con Rafael Garcerán y Francisco Javier Echegaray del Campo, también

procesados por el atraco al Banco Atlántico, deberán comparecer asimismo ante la Audiencia Provincial,

acusados del delito de robo a mano armada, aunque se ignora la fecha en que será señalada la vista.

El 30 de marzo de

A 1973, la sucursal del ¦¦K Banco Atlántico de la

BB avenida de José Anto-mmBmm nio, 47, de Madrid, fue asaltada por cuatro jóvenes de correctos

modales, bien vestidos, que pistolas en mano se apoderaron de tres millones de pesetas, destinados al

pago de la nomina, del personal. Cinco días más tarde, la Dirección General de Seguridad anunciaba que

habían sido detenidos los autores del atraco y recuperado integro el botin. Según la nota policial, los

cuatro atracadores —Antonio Prados Iglesias, estudiante, Alberto Echegaray del Campo, estudiante; José

María Burón Murillo, estudiante, y Francisco Javier Echegaray del Campo, economista— pertenecían a

un grupu politice de extrema derecha, la Asociación para la Defensa del Pensamiento Hispano, cuyo

promotor, don Fernando Alcázar de Velasco, fue también detenido como instigador y dirigente del atraco.

Igualmente fue detenido el economista don Francisco de Sales González, empleado en el Banco Atlántico

y acusado de haber intervenido en el atraco facilitando los datos internos de la entidad.

La Asociación para la Defensa del Pensamiento Hispano editaba una revista, «Cruz Ibérica», de marcado

carácter de extrema derecha. Su promotor era el señor Alcázar de Velasco.

En relación con este atraco se abrieron dos sumarios: uno ante la jurisdicción penal ordinaria, en la

Audiencia Provincial de Madrid, quien instruyó el sumario por los delitos de robo a mano armada, y el

otro ante el Tribunal de Orden Público, por tenencia ilícita de armas. Respecto al primer sumario, el

ministerio fiscal está procediendo a su calificación, y del segundo es el juicio que comenzó ayer en el T.

O. P.

 

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