Centros de convivencia     
 
 ABC.    02/11/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC. VIERNES 2 DE NOVIEMBRE DE 1973.

ABC

CENTROS DE CONVIVENCIA

Las palabras pronunciadas por el recientemente nombrado director de Cultura Popular, con ocasión de la

inauguración del curso en el Ateneo barcelonés, son reconfortantes. Nos referimos al tema de los asaltos a

librerías, librerías que, para el director general, «son centros de convivencia». Palabras y conceptos que

están, por otra parte, explicitados en la ley a la que todos debemos respeto, i Pues no faltaría más que, so

pretexto de defender unos ideales, se permitieran o se dejaran impunes tales desafueros´. La ley es ley

para todos, para la derecha, el centro y la izquierda. Y porque España es un Estado de derecho, quien la

conculca debe recibir su correspondiente sanción. Pero hay un matiz peculiar que interesa poner de

relieve al lector, acostumbrado casi siempre a ver en los textos legales tan sólo cortapisas a su libertad.

Pues bien, en esta materia el principio inspirador de la legalidad vigente es precisamente el del máximo

respeto, amparo y apoyo a la libertad. Se habla mucho del artículo 2." de la ley de Prensa, pero no se

paran mientes en el 1.°, que es el trascendente, y cuyo texto dice: «El derecho a la libertad de expresión

de las ideas reconocido a los españoles en el artículo 12 de su Fuero se ejercitará cuando aquéllas se

difundan a través de impresos conforme a lo dispuesto en dicho Fuero y en la presente ley.» Y el artículo

67 califica en su apartado a) como infracción administrativa muy grave «las actividades que sean graves y

manifiestamente contrarias a las libertades y derechos declarados en esta ley».

Conductas como las analizadas vulneran un triple orden de normas:

a) De máximo rango constitucional, pues van contra lo dispuesto en el artículo 12 del Fuero de los

Españoles.

b) Normas contenidas en Código Penal común: delitos de daños, amenazas, coacciones, etc.

c) Normas administrativas: artículos 1 y 67 de la ley de Prensa, entre otros.

Y es que es llegado el momento de convencerse de que el principio inspirador de nuestras leyes es, y no

puede ser otro, que el de lograr el máximo desarrollo y el máximo despliegue posible de la libertad de la

persona para la expresión de su pensamiento. Lo cual, dicho en otras palabras, quiere decir que las

«partidas de la porra» por muchas invocaciones que hagan a sagrados principios, son simples bandas de

delincuentes. El error no se combate destruyendo una librería o demoliendo un taller de .imprenta El error

se combate con la pluma y la palabra, exponiendo con claridad y lucidez las verdades que se pretende

defender. La claridad con que se ha manifestado el director de Cultura Popular al respecto nos anima a

todos cuantos escribimos.

 

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