Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   ¿quienes son los alucinados?     
 
   12/06/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

¿QUIENES SON LOS ALUCINADOS?

En su número del sábado, el portavoz periodístico de la Organización Sindical —que por cierto ni toca ni

roza ningún tema sindicalista—• me dedica cuatro columnas de su tercera plana y casi la mitad de

otras dos -columnas en la cuarta, clasificándome en el segundo lugar después de la duquesa de Alba, a

la que consagra dos planas enteras con un recital de flamenco bailable que la ilustre señora brinda a los

lectores de >Pueblo >. El largo artículo, titulado >Alucinaciones», se refiere exclusivamente a tratar

de rebatir dos comentarios míos a un discurso de don Blas Piñar, en que aludía a la legitimidad sucesoria

y a la Monarquía llamada liberal. Por lo pronto, para Pueblo* lo que yo he escrito es nada menos que

anticonstitucional • ilegal, incitando a que se proceda contra mí. Sin embargo, espero que tea el fiscal del

Reino quien determine, en todo caso, si yo estoy fuera de la Constitución y de la Ley. Porque lo

que para mi y para tantos españoles no ofrece duda es que Don Juan Carlos será Rey de España no sólo

por la legitimidad de ejercicio nacida el 18 de Julio de 1936, sino por la legitimidad de origen que posee

como «persona de estirpe regia» y ser hijo de su padre, Don Juan, y nieto de su abuelo Don Alfonso XIII.

En cuanto al salto gigantesco que dio España durante la Monarquía alfonsina, pese a la crisis de

algunos períodos, me sería facilísimo —de tener la abundancia de espacio de que dispone Pueblo»—

hacer una enumeración impresionante del estirón demográfico, del progreso económico, del

esplendor literario y artístico, del prestigio Internacional —alcanzado en gran parte personalmente por el

Rey—, del gran descenso del analfabetismo, de las realizaciones sociales, del crecimiento agrícola e

industrial, etc. Me basta decir que un republicano como Salvador de Madariaga ha establecido el

parangón entre la época de Carlos III y Alfonso XIII. Y para no excederme de las pocas lineas que me

son habituales me basta también con el testimonio escrito de una figura cumbre de la ciencia española,

premio Nobel, como don Santiago Ramón y Cajal, que exaltó los veinticinco años del reinado de Don

Alfonso XIII como un período de paz y progreso para España. ¿Quiénes son, pues, los alucinados,

según Pueblo *?—ARGOS.

 

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