Autor: Armiñán Odriozola, Luis de. 
 Los huérfanos de la Infantería. 
 El emblema de cristinos, a Fray Justo Pérez de Urbel y Don Blas Piñar     
 
 ABC.    08/05/1962.  Página: 54. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LA MAÑANA. PAG. 54

Los huérfanos de la Infantería

EL EMBLEMA DE CRISTINOS, A FRAY JUSTO PÉREZ DE URBEL Y DON BLAS PINAR

Aranjuez 6. (De nuestro enviado «especial.) Gran parte del Ejército, un sector muy amplio de la vida

civil, nombres ilustres y nombres de mayor modestia, pero en eficaz labor, han salido de los Colegios de

Huérfanos de la Infantería Española, que en la "casona" de Aranjuez educan y dan carrera a las niñas de

aquellos que sirvieron a la patria. En este día el Colegio de María Cristina recibe a dos de sus más afectos,

el abad mitrado del Valle de los Caídos, fray Justo Pérez de Urbel, y el bien batido y celebrado Blas

Piñar. Quiso en esta ocasión el Colegio de Huérfanos de la Infantería reunir en su fiesta a los

representantes de los tres Ejércitos y de la Guardia Civil y entregó a la Marina la guardia de honor del

altar, en la misa que ofició el abad mitrado. En la presidencia de honor, el subsecretario de Ejército,

general González de Mendoza; el teniente general Delgado Sen-ano, presidente del- Patronato; teniente

general Marín de Bernardo, presidente de la Federación de Antiguos Alumnos; teniente general Frutos,

del Ejército del Aire, y general Villalba, presidente del Patronato de Antiguos Alumnos de Infantería. Y

con ellos, los de las Asociaciones de los diversos Cuerpos y Armas. La fiesta se centró en el acto de la

imposición de insignias de Cristinos honorarios a fray Justo y al señor Piñar. Fue abierto por el presidente

de los Cristinos, señor Presa Alonso, comandante, Medalla Militar individual y hoy en servicios civiles de

aviación. En su discurso trazó la silueta de los galardonados e hizo un estudio de la Orden benedictina,

Fray Justo. dije, -?ss alférez honorario; Piñar Hijo de un coronel, profesor del Colegio y defensor del

Alcázar de Toledo. Luego recordó hechos y hombres con amenidad y elocuencia. Don Blas Piñar

pronunció, entre grandes ovaciones, el más apretado y vibrante discurso que le hemos escuchado. Desde

los ¡pequeños episodios que recoge la memoria infantil de un hijo de militar que recorre la geografía

peninsular, hasta los confusos momentos actuales. Con palabra llana, enternecida, que resonaba en los

oídos infantiles como un gran cuento en el que estaban sus propias alegrías y lágrimas y cuanto escuchan

a sus mayores. Fray Justo Pérez de Urbel habló "como hombre de Iglesia y de Ejército" y recordó al

general Orgaz, que le impuso la estrella de alférez, que acompaña a esta insignia de Cristino, que

depositará en su celda de la Basílica del Valle de los Caídos. Finalmente, el subsecretario de Ejército

impuso las insignias a ambos señores e hizo un elogio de los tres discursos pronunciados y recordó cómo

por un acto casual pudo contemplar un día en Monte Cassino los huesos de San Benito y Santa

Escolástica, descubiertos al derrumbarse un paredón del cenobio italiano. Después de cantar todos los

presentes el himno de la Infantería, se sirvió la comida a las niñas. Por la tarde, distintos actos

continuaron la fiesta del Colegio. Es el viejo Colegio de Aranjuez una d« las instituciones de mejor

abolengo. La reina esposa de Don Alfonso XII lo recreó con aquel amor hacia el que poco tiene, que fue

la norma de su vida, pero sabiendo qus las niñas que iban a educarse en él poseían algo más que los

bienes terrenales, toda una historia de abnegaciones en sus padres. Este legado ha sabido ser conservado

por los infantes, que sos-tienen y cuidan la institución ejemplar. La imposición de Cristinos honorarios

e>s rara, difícil de alcanzar, y por ello tiene un gran valor y se la otorga íntima resonancia. Así fue

cumplida en el domingo de mayo que abre el mes de regocijos de Aranjuez hasta la culminación de San

Fernando.—Luis D3 ARMIÑAN.

 

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