Conmemoración del XII Aniversario de la Fundación de la Falange. 
 Asistieron Franco y el príncipe     
 
 Informaciones.    29/10/1974.  Página: 1,8. Páginas: 2. Párrafos: 27. 

DECANO DE LA PRENSA DE LA TARDE.

CONMEMORACIÓN DEL XLI ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA FALANGE

ASISTIERON FRANCO Y EL PRINCIPE

MADRID, 29. (INFORMACIONES.)

«Cuando todavía están frescas estas Leyes Fundamentales y acaban de demostrar en circunstancias recientes su eficacia, y cuando el Gobierno y este Consejo Nacional se empeñan en acometer desde ellas mismas su desarrollo, no podemos dejar de denunciar públicamente cómo desde determinados sectores, cuya escasa representatividad ellos se encargan de magnificar por el reconocido recurso de atribuírsela mutuamente, no ocultan su propósito de alterar nuestro proceso constitucional para acomodarlo a sus conveniencias partidistas, con la intención clarísima de ir a la liquidación total de nuestras Leyes Fundamentales, para volver otra vez a situaciones, que el pueblo español ha rechazado y volverá a rechazar mil veces.»

Con una gran ovación acogieron esta mañana los consejeros nacionales del Movimiento las palabras antes transcritas, pronunciadas por don Francisco Labadíe Otermin, representante de Asturias, durante el acto conmemorativo del XLI aniversario de la fundación de Falange Española. La ceremonia se celebró en el palacio del organismo colegiado del Movimiento, presidida por el Jefe del Estado y Jefe Nacional, a quien acompañaban en el estrado presidencial el Príncipe de España y el ministro secretario.

Franco y don Juan Carlos de Borbón habían llegado al palacio minutos antes de las 11,30, ocupando el mismo automóvil. Ambos pasaron revista a una compañía del batallón del Ministerio del Ejército, con bandera y banda de música. Los consejeros del Movimiento, puestos en pie, saludaron la entrada del Jefe Nacional en el hemiciclo con grandes aplausos y gritos de «Franco, Franco», a los que el Jefe del Estado correspondió con sonrisas y saludos. La escena se repitió al concluir el acto. Franco abrió y cerró la ceremonia con voz clara y fuerte, y recorrió con paso vivo el pasillo que separa la entrada principal del estrado donde tomó asiento.

Al finalizar el discurso del señor Labadíe, interrumpido seis veces por los aplausos, Franco se unió al entusiasmo general, aplaudiendo prolongadamente las palabras del consejero.

En el banco azul tomaban asiento el presidente del Gobierno, señor Arias Navarro, y el titular, de las. Cortes, señor Rodríguez de Valcárcel, así como los restantes miembros del Gabinete, con exclusión del titular de Información y Turismo, señor Cabanillas Gallas.

Franco y el Principe, que vestían de paisano por vez primera en esta clase de actos, abandonaron el palacio del Consejo Nacional ocupando Juntos el automóvil que les había trasladado.

El señor Labadié, una vez terminado su discurso, fue efusivamente felicitado y abrazado por muchos consejeros.

(Resumen del discurso del señor Labadíe, en página 8.)

DISCURSO DEL SEÑOR LABADIE EN EL CONSEJO NACIONAL

«DEFENDEREMOS CON UÑAS Y DIENTES LA LEGITIMIDAD DE LA VICTORIA»

«EL MOVIMIENTO QUIERE SER INTERPRETE LEAL Y PROTAGONISTA DEL PENSAMIENTO

DEL GOBIERNO»

Estos son los puntos fundamentales del discurso del señor Labadíe Otermín:

• Frente al egoísmo, capitalista y a la deshumanización comunista, José Antonio ofrece una concepción del hombre y de su comportamiento social profundamente entrañada en las constantes vitales de la conciencia popular. Frente al internacionalisimo liberal y marxista, José Antonio exalta los valores nacionales y la solidaridad con la propia historia. Frente a la explotación resultante del capitalismo liberal y de un marxismo despiadado, que fia la felicidad futura a un camino sembrado de cadáveres, José Antonio intuye una solución revolucionaria, a un tiempo tradicional y moderna.

• Hoy hace cuarenta y un anos Que José Antonio .Primo de Rivera tuvo la originalidad alentadora de proclamar, desde la entraña misma de la conciencia nacional y de la inquebrantable tradición española, soluciones nuevas el conflicto entre capitalismo y comunismo, entre libertad, y autoridad, entre el abstracto internacionalismo y el destino nacional.

• Afirmamos que la legitimidad del 18 de julio de 1936 es no iólo irreversible como categoría histórica, sino, y sobre todo, porque se ha demostrado válida al engendrar la etapa más larga y fecunda, de paz y de prosperidad que los españoles hemos conocido en los dos últimos siglos.

• Bien sabemos que todos Jos Estados modernos con vocación de permanencia y voluntad constituyente han nacido de una victoria armada. Las otras formas de expresión del asentimiento popular no han sido nunca germinales, sino mecanismos internos de continuidad o simplemente de fustifícación reformista. Esa es la razón de que cuando algún grupo político en cualquier país y circunstancia intenta subvertir el orden constitucional y destruir el Estado, su primera y mayor preocupación es siempre poner en entredicho y desguazar los fundamentos dialécticos de la victoria en que se justifica la legitimidad. Y eso es precisamente lo que estamos observando que ocurre en España en estos momentos. Se busca destruir la legitimidad de la victoria creadora del Estado nacido el 18 de julio de 1936, que lo fue, como asi ha sido, para que todos los españoles pudieran vivir en paz y participar en la construcción de su propio destino.

LAS LEYES FUNDAMENTALES

El intento. de destruir sistemática e implacablemente la legitimidad histórica del 18 de Julio de 1936 va unido ai propósito de erosionar al propio régimen desde sus raices, desacreditando no sólo a las instituciones y a las obras por él realizadas, sino incluso a las personas mismas, sin excluir a nadie, cara acometer más pronto o más tarde nna revisión total de las Leyes Fundamentales que el pueblo aprobó clamorosamente en los sucesivos referendums propuestos por Franco.

Son otros quienes alientan el ocio y el espíritu de revancha. Son los comunistas, quienes en el criminal atentado de la calle del Correo de Madrid matan a una docena de hijos del puebles aunque pretendan ahora descargarse con falsedades de este horrendo asesinato ante la opinión pública, que uánhnemente les condena.

Yo proclamo aquí con energía dos verdades políticas que no estamos dispuestos a someter a debate, ni a consideración electoral: que ganamos una guerra para construir un nuevo Estado que transfonn ara revolucionariamente unas estructuras sociales y económicas Insoportables y que defenderemos con uñas y dientes ,1a legitimidad de una victoria que es hoy patrimonio de todo el pueblo español.

• En la marcha hacia el perfeccionamiento de una democracia social que nos permita superar la profunda crisis de nuestro tiempo, ni antes, ni ahora, ni nunca, podremos ofrecer la libertad de ejercicio de la democracia a quienes buscan subvertirla. No puede haber logar en los campos de 1a convivencia política democrática para los que buscan destruirla. La libertad sólo puede ofrecerse a quienes crean´ en ella y la amen, no a quienes la quieren con el único objeto de suprimirla. Y si a través de ella conseguimos lo que nos proponemos; si por medio de ella el pueblo español satisface sus aspiraciones de paz y de justicia, de participación y de progreso, sería suicida que renunciásemos a hacer nuestra propia revolución para mimetizarnos con modelos extranjeros que justamente ahora y más acusadamente que nunca atraviesan una profunda crisis dé confianza en sf mismos.

LA ENFERMEDAD DE FRANCO

• La reciente enfermedad del Jefe del Estado—a quien desde aquí quiero expresar con devoción y respeto la alegría que sentimos tocios por su feliz restablecimiento— ha permitido una ensayo general del mecanismo sucesorio creado por nuestras Leyes Fundamentales, habiendo demostrado el pueblo españolen esta ocasión, como en todas, su madurez política y su voluntad de continuidad, confirmando su radical oposición a cualquier cambio que presuponga la alteración de la paz social y del bienestar logrado a tan alto precio.

• De la misma macera que no nos avinimos a ser satélites fascistas —ni José Antonio ni Franco lo quisieron ser en momentos bien precisos y conocidos—, cuando Europa entera se inclinaba ante sus banderas triunfantes, ni a ser liberal-parlamentarios cuando los vencedores de la segunda guerra mundial nos coaccionaban con un brutal aislamiento» menos todavía ahora podemos admitir la dimisión de nuestra soberanía cuando se nos incita desde dentro o desde fuera i que imitemos formas y sistemas que están en descomposición y en evidente crisis, o que superviven gracias a formas implacables de tiranía.

Algunos grupos de presión, ciertas esferas cultivadoras de la subversión y del terrorismo ideológico, y los mecanismos clandestinos de la oposición, que todos juntos no representan nada, pero a los que se oye porque hablan con voces ruidosas y sonoras, y sus actividades son profusamente propagandas, creyeron que la enfermedad del Jefe del Estado creaba un espacio de orfandad ejecutiva suscepctible de ser aprovechado para asaltar y apoderarse de los centros de decisión del propio Estado. Se equivocaron estrepitosamente. La interinidad constitucional ha servido además para confirmar planamente la dotes de gobernante del Príncipe de España, a quien respetuosamente saludo, ratificándole la adhesión y el apoyo del pueblo.

La figura de Franco es Irrepetible, y por muchas generaciones los españoles habremos de recordar su mandato con emoción y gratitud. No sólo nos ha asegurado con su genio político más de siete lustros de paz, de normal, convivencia y de acelerado progreso, venciendo infinidad de dificultades y de problemas, tanto interiores como exteriores, sino que Franco, con su ejemplar ponsecuencla política y su exquisito respeto de las normas constitucionales nos ha demostrado que las instituciones del Estado pueden sobrevivir sin conmociones al hombre que las creó. Su gran victoria política, que el pueblo español está dispuesto a defender a toda costa, será la continuidad del Estado y que el Movimiento por él creado se constituya en la efectiva garantía de su evolucfón en el marco de la normalidad constitucional:

La lección de lo ocurrido recientemente en un país vecino y en nuestra propia Patria, al advertimiento de la segunda República, debe servirnos en estos momento! para no engañarnos en cuanto a.las consecuencias de la irresponsabilidad política y de lea experimentos de calón. Porque luego, a la hora de la verdad, cuando las masas se desbordan y el caos domina la calle y el Poder ha perdido su autoridad, los teóricos del cambio son los primeros en decir despavoridos: "No es eso, no es eso", como si ello fuera a redimirles en el Tribunal de la historia de su suprema insensatez.

• No me resisto a traer aquí a colación una frase reciente del Príncipe de España al ser investido doctor "honoris causa" de la Escuela Superior de Ingenieros de Bilbao, refiriéndose al inmoderado afán de cambio por el cambio "Cuando en esas posturas —di10 don Juan Carlos— se observa una terca tendencia a señalar exclusivamente lo negativo, a ignorar el valor de lo hecho previamente por otros y a insinuar que sólo un cambio destructor puede ser el fundamento de una solución válida, hay que sospechar que en esas actitudes falta un verdadero deseo de servir a la sociedad a la que se pertenece."

Creer —digo yo ahora—, como algunos pretenden, que la solución a nuestros problemas de participación política del pueblo en las tareas del Estado se resuelve con el simple expediente de reimplantar las formas libérales, que aliadas con el comunismo nos costaron una guerra, y que estan en crisis irreversible en el mundo, es simplemente nido y suicida.

• La cualidad definitoria del Movimiento no es sólo el respeto a la legalidad´ constitucional vigente, en actitud meramente pasiva, sino la adhesión activa y cordial que comporta su aplicación y desarrollo, en línea coherente con el sentido y concepción que asimismo se ha otorgado el Estado, abriendo a todos los españoles posibilidades reales de participación para la convivencia política.

EL PROGRAMA ARIAS

• El programa del Gobierno enunciado por su presidente el 12 de febrero en las Cortes Españolas ha orientado este anhelo de participación política en la dirección de una vieja demanda del Movimiento, a través de las asociaciones políticas.

• La novedad que este planteamiento entraña, pese a responder a la idea originaria de una participación plural y articulada de nuestra sociedad en las tareas políticas, lleva implícita paralela dificultad en su formación, y por ello a nadie puede sorprender que se haya molido entre tanteos en búsqueda de aclarar sus posibilidades y límites en un terreno polémico que ha de respetar inexcusablemente, por un lado, las estructuras orgánicas de participación a todos los niveles que constituyen el fundamento de nuestra democracia social; y, por otro, evitar a toda costa la resurrección de los partidos políticos de Inspiración liberal, sin restar, sin embargo, dignidad y pureza a la libertad de adscripción y a la eficacia de la representación.

• Es competencia de este Consejo Nacional, acorde con las funciones que le encomienda la Ley Orgánica del Estado, el articular el modo y presencia con que las asociaciones políticas deben comparecer en nuestra vida pública, y aunque no es este momento ni ocasión para ahondar más allá sobre este tema, si hemos de afirmarnos en la voluntad, ya expresada aquí por el vicepresidente del Consejo Nacional, de seguir sin vacilaciones ni titubeos el desarrollo del programa enunciado por el Gobierno presidido por Arlas Navarro, ya que el Movimiento, en este aspecto, quiere ser intérprete leal y protagonista del pensamiento del Gobierno.

• Estamos dispuestos a ir tan lejos en el desarrollo de las Leyes Fundamentales coma la sociedad de hoy nos demanda, abriendo en el Movimiento cauces de participación política tan amplios y flexibles cómo sea precisa para que la sociedad española entera pueda participar democráticamente y sentirse asi autorresponsable de los rumbos nacionales y dueña de su destino.

• Es la hora de la unidad de todos los españoles en torno al Caudillo, al Príncipe, al Gobierno y a las instituciones creadas por las Leyes Fundamentales. No es hora de dudas, vacilaciones o debilidades, y menos de protagonismos partidistas, Intrasigsncias de cualquier signo. A nadie se le pondrán fielatos discriminadores, pero no admitiremos deslealtades r traiciones a la Patria. O se está con ti pueblo y su destino, o se está contra el pueblo y contra España.

29 de octubre de 1974

 

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