Autor: Martínez de Eguilaz, Alberto. 
   Respuesta a Don Néstor Luján por su artículo un comunicado sorprendente     
 
 Sábado Gráfico.     Página: 20, 91. Páginas: 2. Párrafos: 33. 

RESPUESTA A DON NÉSTOR LUJAN POR SU ARTÍCULO

«UN COMUNICADO SORPRENDENTE»

"... me asombra que aun después de tres años, la inmensa mayoría de nuestros compatriotas persistan en juzgarnos sin haber empezado ni por asomo a enterdernos y hasta sin haber procurado ni aceptado la más mínima información". (Testamento de José Antonio, Alicante, a 18 de noviembre de 1936.)

NO es extraña la sorpresa que ha sufrido don Néstor ante el comunicado hecho público el pasado día 29 de octubre por los CÍRCULOS JOSÉ ANTONIO, y como nos emplaza para que nos expliquemos sobre los conceptos o afirmaciones emitidos en el mismo, nos explicaremos. Pero sucede que no poseemos los medios de difusión adecuados para contestarle en el mismo nivel, por lo que nos vemos precisados a solicitar nos sea concedida la oportunidad de efectuarlo desde la misma publicación, pidiendo que sea en las mismas condiciones y parecidas características, por aquello de cumplir el principio de las oportunidades en igualdad para todos.

La respuesta va a ser muy simple y sencilla. Contar la verdad para no hacer el juego a los incordia-dores, pero empecemos la explicación solicitada:

Falange Española de las JONS, fundada el 29 de octubre de 1933 en el teatro de la Comedia, de Madrid (1], desaparece como organización política al ser incorporada por Decreto de fecha 19 de abril de 1937, a una nueva organización creada por el actual Jefe del Estado Español; junto a ellas son también incorporadas organizaciones como la Comunión Tradicionalista, Acción Española y todas las demás que habían participado en el alzamiento contra la República (CEDA, católicos, etcétera, etcétera).

Queda entonces claro, muy claro, el punto del comunicado de los Círculos, que dice «... hay que afirmar también clara y rotundamente que Falange Española como tal organización política no ha estado nunca en el poder y ni siquiera ha ostentado una parte mínima del mismo...».

Era imposible de todo punto por razones cronológicas. Pero podemos abundar más a fin de dejar todo lo claro que sea posible la cuestión, con el fin de que nadie pueda volver a sorprenderse por esta afirmación.

A raíz de la promulgación del mencionado Decreto de Unificación, un sector de la Falange rechazó esa unión que consideraban contraproducente con los demás grupos, sector que fue encabezado por

MANUEL HEDILLA LARREY

nombrado por el Consejo Nacional de Falange Española (reunido en Salamanca el 18 de abril de 1937) Jefe Nacional de la Falange en sustitución de José Antonio. Este fue el último Consejo Nacional de Falange Española de las JONS, ya que, como hemos dicho antes, el día 19 de abril de 1937 se promulgaba el Decreto de Unificación, creando una nueva organización política. Manuel Hedilla, Ruiz Castillejos, De los Santos y Chamorro fueron condenados a muerte. Félix López Gómez y Alcázar de Velasco, a reclusión perpetua. Nieto, a veinte años, Inajara y Rodiles, a diez años de prisión. Arrese Magra, a dos años de encarcelamiento.

El 7-VI-37, Hedilla es condenado nuevamente a muerte; otros tres camaradas, a treinta años de prisión. El 19-VII-37 se conmuta la pena de muerte a los cuatro condenados por la de rango inferior.

(1) Rogamos pasen esta noticia a don Antonio Gala, ya que un hombre de su cultura no debe tener desconocimiento de las fechas que han pasado a la Historia de su país, por su indudable importancia y trascendencia. Nosotros también lamentamos que en ese día no le dejasen representar su obra. Palabra.

La nueva organización unificada se desentiende de los detenidos.

El 18-VII-41 se conmuta la pena de cadena perpetua a Hedilla por la de confinamiento en Baleares, que concluyó el 6-IV-46.

«Hay que afirmar rotundamente que ei Movimiento Nacional, creación del actual Jefe del Estado, es cosa distinta de Falange Española de las JONS...»

(del comunicado de los Círculos José Antonio).

Y así lo afirmamos.

La actuación en diversos Gobiernos e Instituciones del Estado surgido de la guerra civil de hombres provenientes de la antigua y deshecha Falange, sólo puede haberse realizado a título personal, dado que la organización no existía, lo cual viene a demostrar el mismo don Néstor al citar escalonadamente varios nombres; los Gobiernos que ha tenido el país desde el año 37 jamás han sido homogéneos, sino que fueron Gobiernos de los denominados de «concentración nacional», donde los falangistas unificados siempre estuvieron en franca minoría.

Por otro lado, estimamos que estos falangistas —por lo menos la mayor parte— desarrollaron su labor con entrega y honradez, a pesar de no moverse en su «líquido elemento», y como muestra ofrecemos la labor de Pilar Primo de Rivera en favor de tas mujeres españolas, la cimentación social dada ai país gracias al Ministerio de Girón y Arrese, etcétera, etcétera.

¿Quiere decir esto que se estaban cumpliendo las aspiraciones formuladas por José Antonio para llevarlas a efecto cuando la Falange lograse el poder?

Ni mucho menos. Fueron acciones efectuadas por falangistas aisladamente, como mejor entendieron y de acuerdo con las circunstancias que les rodeaban. ¿Por qué? Muy fácil: porque para cumplimentar el programa propugnado por la Falange tendría que haberse creado un Estado Sindical.

Y este Estado, que sepamos, no fue creado nunca.

Como mejor prueba basta enumerar las aspiraciones que habría tenido que cumplir el referido Estado Sindical, cotejarlas con la realidad existente y que después cada uno se conteste si es verdad o no lo qué hemos dicho:

— Interpretación del hombre como persona, no como socio, no como individuo.

— Transformación radical del concepto de propiedad.

— Atribución de la plusvalía de las empresas, no a los capitalistas, no al Estado, sino directamente a los trabajadores.

— Atribución de la propiedad de la empresa a los que la trabajan.

— Nacionalización de la banca y demás servicios públicos.

— Compromiso de llevar a cabo sin contemplaciones la reforma económica y social de la agricultura.

— Afirmación de que no hay armonización posible del capital y el trabajo. El trabajo es una función humana, como es un atributo humano la propiedad. Pero la propiedad no es el capital, el capital es un instrumento económico, y como instrumento debe ponerse al servicio de la totalidad económica, no del bienestar personal de nadie.

— La economía sería regida por un gigantesco Sindicato de productores, compuesto por una estructura de sindicatos nacionales, provinciales, locales, etcétera, que nacen en el Sindicato de Empresa, que ejerce la soberanía de la empresa colectiva, eligiendo los órganos rectores correspondientes que asumen esa función por delegación del colectivo, lo cual elimina el actual concepto de empresario y obrero asalariado, pasando a formar una unidad de trabajadores de los cuales surge la auténtica verticalidad sindical.

Y para que todo esto se hubiese podido llevar a efecto, o se lleve en un futuro, el Estado Sindical que propugnamos debe contar con suficiente potencia para el desarrollo y nivel de exigencia de derechos y deberes recíprocos, tanto del ciudadano para él como de él para el ciudadano.

Y, claro está, serán exigidos unos medios de participación, que incidan y controlen al Estado, para asegurar que su acción se mantiene fiel al bien de todo e! pueblo, es decir, en el Estado Nacional-sindicalista habrá una participación popular en las tareas del Estado, participación que concretamos en un sistema democrático de representación.

Si los hombres que se han llamado falangistas y han estado en zonas del poder han interpretado adecuadamente el pensamiento falangista, es, además de un problema personal, prácticamente imposible de averiguar la única comprobación entre la cotejación de la doctrina con la realidad social existente. Pero esto es demasiado duro, y no seremos nosotros quienes entremos en ese terreno: ¿no será que les ha sido imposibilitado, y, por tanto, no han podido desarrollar como hubieran deseado la doctrina falangista?

En el poder también han estado hombres muy representativos de los sectores católicos: ¿tampoco ellos han sabido interpretar el Evangelio? Según la realidad social actual, parece que no. Pero hay que ser sinceros; la verdad es que, para que hubiesen tenido posibilidad de lograrlo, tendrían que haber gobernado homogéneamente, de acuerdo todos con su doctrina, en equipo, sin resquicios, ¿no es así? Pues para nosotros, lo mismo.

Lo mejor para respetar el pensamiento de José Antonio es ahondar en él, tratando de entenderle, sin dejarse llevar de falsos frontispicios y mascaradas orquestadas, que han encubierto su visión y su realidad política.

RESPUESTA A DON NÉSTOR LUJAN

Todo lo aquí expuesto, y muchas cosas más, están escritas en los textos dejados por José Antonio y los fundadores. Por lo tanto, la nuestra no es «una purísima» interpretación del pensamiento joseantoniano, es simplemente la intención de dar a la luz del entendimiento algo desconocido—como cada vez comprobarnos más— para los españoles.

Así, pues, no habría que volver a sufrir, como indica inexactamente don Néstor, el experimento, sino simplemente a tratar de ponerlo en marcha; esto suponiendo que los españoles así lo deseen, a cuya voluntad, para bien o para mal, nosotros nos someteremos siempre. Que no se turbe nadie, no hemos desautorizado a persona alguna, como intenta hacer ver don Néstor, tratando de ponernos, como vulgarmente se dice, en las patas de los caballos; nosotros creemos que a las personas no hace falta —en muchos casos— desautorizarlas, se desautorizan por sí solas a través de sus actuaciones, y si estas actuaciones han sido positivas, no hay desautorización pasible.

Muestro sistema político es nuevo, puesto que nunca fue estrenado. Nuestra interpretación estriba en despojarlo de lo accidental para desarrollarlo como posible solución a la crisis de nuestro tiempo, poniéndolo en cabeza de las posibles soluciones políticas para el tiempo que nos va a tocar vivir. Creemos que merece Ja pena. El mundo sigue enfrentado entre dos grandes tendencias, la capitalista y la marxista.

El nacionalsindicalismo está frente a las dos y sobre las dos, pues es más joven en la historia. ¿Es que se nos agotó a los hombres la imaginación política? ¿Tenemos que contentarnos con dos sistemas, aunque no nos gusten? Nosotros creemos que no.

Para terminar, vamos a aclarar otra cosa. Antes hemos expuesto lo que queremos, y ahora le toca el turno a lo que tenemos. Y lo que tenemos es un país capitalista, y mientras en nuestro país subsista el capitalismo, pedimos enérgicamente que el sistema sea consecuente con la realidad, y así creemos que deben ser autorizados los partidos políticos, admitido el derecho a la huelga, apoyado el libre comercio, fomentado el ejercicio de la información por grupos de presión, exigido que a nadie se Ee toque sus propiedades, ya que la propiedad privada debe ser religiosamente respetada; que la herencia sea sagrada y .siga consagrando la transmisión de poder de una clase, que se consienta y ampare la prostitución y la pornografía, etcétera, etcétera, etcétera. Es decir, pedimos ser iguales a los demás países en que impera esta clase de sistema. No un híbrido.

Podíamos seguir, pero creemos que es suficiente por ahora; hay muchas más cosas desconocidas en el pensamiento falangista y muchas atrayentes interpretaciones para exponerlas aquí y para delante de Dios —como quiere don Néstor— Pero para Dios sobran las explicaciones; además de éstas conoce, por su poder, la intencionalidad de todos Jos humanos. Gracias por esta oportunidad, y pido que la respuesta que origine esta contestación sea asimismo respetada.

ALBERTO MZ. DE EGUILAZ.

(De la Junta de Mando de los Círculos de José Antonio.)

 

< Volver