En el Valle de los Caídos. 
 El Jefe del Estado y el príncipe presiden los funerales por José Antonio Primo de Rivera     
 
   20/11/1973.  Páginas: 2. Párrafos: 9. 

EN EL VALLE DE LOS CAÍDOS EL JEFE DEL ESTADO Y EL PRINCIPE PRESIDEN LOS FUNERALES

POR JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA

MADRID, 20. (Resumen de agencias.)

El Jefe del Estado y Jefe nacional del Movimiento, acompañado por el Príncipe de España, presidente del Gobierno, presidente de las Cortes y Gobierno, ha presidido a mediodía hoy en la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caldos, el funeral que tradicionalmente se celebra en esta fecha, en conmemoración de la muerte de José Antonio Primo de Rivera, fusilado en la cárcel de Alicante hace hoy treinta y siete años, y por todos los caídos.

El Jefe del Estado, que vestía uniforme de Jefe nacional del Movimiento, llegó a la explanada del Valle de los Caídos momentos antes del mediodía, acompañado por el Príncipe don Juan Carlos, que vestía uniforme de general del Ejército de Tierra. Al pie del automóvil fueron cumplimentados por el vicepresidente del Gobierno y ministro secretario general del Movimiento, y ministro del Ejército.

REYISTA A LAS TROPAS

A continuación, el Generalísimo pasó revista a una compañía del regimiento Inmemorial número 1, que con bandera, banda y música, rindió los honores de ordenanza. Asimismo revistó a diversas formaciones del Frente de Juventudes, Academia de Mandos José Antonio y Guardia de Franco.

En el atrio principal, el Jefe del Estado y el Príncipe de España fueron cumplimentados por el presidente del Gobierno, presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, miembros del Gobierno —con excepción del señor López Rodó, que se encuentra en Portugal— y otras personalidades.

A la entrada al templo, el Caudillo y el Príncipe de España fueron saludados por el abad del monasterio, padre Lojendio, que les ofreció el agua bendita y les dio a besar el «lignum crucis». Seguidamente la comitiva precedida por la cruz alzada, y acompañada por monjes de la comunidad benedictina, penetraron en el templo mientras la escolanía interpretaba obras religiosas. Al llegar a la tumba donde reposan los restos mortales de José Antonio, el Jefe del Estado depositó una corona de laurel con las cinco rosas simbólicas, que había llegado por la mañana al Valle de los Caldos, portada a hombros desde Madrid durante la noche.

El Jefe del Estado y el Príncipe presiden los funerales por José Antonio Primo de Rivera

El Caudillo ocupó un sitial preferente al lado del Evangelio. En lugares destacados se situaron el Príncipe don Juan Carlos, el presidente y vicepresidente del Gobierno, presidente de las Cortes, miembros del Gobierno y jerarquías del Movimiento. AJ lado de la epístola se situaron la señorita Pilar Primo de Rivera, los miembros del Consejo del Reino, mesa de las Cortes y del Consejo Nacional, Palmas de Plata de la Falange, consejeros nacionales y otras personalidades. El templo se encontraba abarrotado de público.

La misa fue oficiada por el abad y el prior del monasterio, acompañados por monjes de la comunidad benedictina. Durante la ceremonia religiosa, la escolante interpretó música, sacra y se efectuaron turnos de vela ante la tumba de José Antonio, a cargo de miembros del Gobierno, Palmas de Plata de la Falange, mesa de las Cortes, delegados nacionales y otras personalidades y representaciones.

Concluido el funeral, el abad del templo rezó un responso. Seguidamente, el Jefe del Estado, Príncipe de España, presidente del Gobierno, Gobierno y demás personalidades abandonaron el templo con el mismo ceremonial que a su llegada. A la puerta de la basílica, donde se habían congregado centenares de personas, muchas de ellas con camisa azul, fue entonado el "Cara al sol", dando el Caudillo las vocea de ritual.

Tanto a su llegada como al abandonar el Valle de los Caídos, el Generalísimo y el Príncipe fueron aclamados y vitoreados por las personalidades y público que se encontraban en las inmediaciones del templo.

 

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