Acto conmemorativo de la fundación de la Falange. 
 Señor Girón: Queremos un Estado asentado sobre un régimen de participación     
 
 Informaciones.    30/10/1972.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

INFORMACIONES

30 de octubre de 1972

ACTO CONMEMORATIVO DE LA FUNDACIÓN DE LA FALANGE

SEÑOR GIRÓN: "Queremos un Estado asentado sobre un régimen de participación"

«Que armonice las lógicas y naturales tendencias políticas»

MADRID, 30. (INFORMACIONES.)

«Queremos gue el Estado sea sólido, con autoridad, y que esté puesto al servicio exclusivo de Ios intereses de España y del pueblo español, asentado sobre un régimen de participación e integración nacionales, que, en renovada perfección, armonice las lógicas y naturales tendencias políticas», dijo ayer el consejero nacional don José Antonio Girón de Velasco en presencia del Jefe del Estado y del Príncipe de España, que presidieron en el Consejo Nacional el solemne acto conmemorativo de la fundación de la Falange.

Franco y el Príncipe llegaron a la sede del Consejo (antiguo Senado) en el mismo automóvil. Tras ser saludados por el ministro del Ejército y el capitán general de Madrid y una vez Interpretado el himno nacional, el Jefe de Estado pasó revista a una compañía cíe honores. A continuación, Franco y el Príncipe don Juan Carlos fueron recibidos en la puerta del Consejo por el ministro secretario general del Movimiento e inmediatamente después por e) vicepresidente del Gobierno, el presidente de las Cortes y del, Consejo del Reino, los miembros del Gobierno y la comisión permanente del Consejo Nacional.

Al entrar en el salón de al tos, los consejeros nacionales, puestos en píe, vitorearon y aplaudieron fuertemente al Jefe del Estado con los gritos de «rFranco, Franco, Franco».

El Jefe del Estado ocupó la presidencia. A eu derecha se sentó el Príncipe de España y a su Izquierda el ministro secretarlo general Inmediatamente. Franco concedió la palabra al consejero nacional, señor Girón de Velasco, quien, entre otras cosas, dijo:

«Hoy se han cumplido treinta y jiueve años del acto Inaugural celebrado en el teatro de la Comedia de Madrid. La distancia que nos separa de aquella mañana otoñal constituye, sin ningún género de dudas, la etapa más fecunda y dinámica de la historia de nuestro pueblo.

España ha conocido bajo el mandato de Francisco Franco paz, bienestar y progreso. Esa obra de gobierno está asentada ea sólidos cimientos que sostienen el entramado jurídico del retablo político español e inspirada en dos fuentes ideológicas de cuyos permanentes manantiales surgen los propósitos de esta hora: los idearios de Falange Española y de la Comunión Trarfíclonalista, Franco supo conjugar, para una hermosa aventura sin precedentes, todo el eablo caudal de los veneros de la tradición con el írfesco y dinámico sentimiento revolucionario que emanaba de unas juventudes universitarias y obreras, convocadas y dirigidas por José Antonio, que se proponían ni mas ni menos que devolverle a los españoles dos "cosas perdidas; la Patria y la Justicia.

Seria un error gravísimo encasillar el nombre de Francisco Franco, sin mas paliativos, en una obra de Estado o en una obra de Gobierno. Franco es, antes que otra cosa, el Jefe de la Revolución Nacional.

UNA FALSA INTERPRETACIÓN

Hay muchos señores, conocidos por todos, que sostienen el .criterio de no turbar a la Juventud con tí recuerdo amargo de otros tiempos, poique estas evocaciones —dicen—, además de no ser de muy buen gusto, podrían amenazar a la unidad de los españoles al envolver, en la emoción del heroísmo y del sacrificio, el triste espectáculo de las banderías nacionales que reclamaron e hicieron necesario el Alzamiento del 18 de julio de 1933.

ACTO CONMEMORATIVO DE LA FUNDACIÓN DE LA FALANGE

No es Justa esa Interpretación. Reducir el triunfo de Espafia a una victoria militar sobre una Republica que desde el decadente conservadurismo de sus origenes desemtooca ea el carrusel comunista, seria empequeñecer y traicionar una empresa solidarla e integradara que superó Incluso la inevitable y Honda division de los años de la contienda. Seria tambien absurdo sintetizar toda la lenta desventura del pueblo español en el comodo especialista te cinco años de Republica. no creo que nadie sea eapaz de sostener a estas alturas ía tesis de que aquellos cinco anee tenebrosos fueron una interrupción de la vida secular, libre, apacitóe, feliz y progresiva de un eran Estado.

HACIA UN ESTADO NUEVO

No puede hacer una revolucion sin un Estado fuerte y sin una fe colectiva que lo anime y lo Justifique; pero es Inútil olvidar que el Efetado español, al cabo de treinta y seis años, sólo puede Justificarse frente al futuro como ejecutor de la Revolución Nacional Si el Estado o su brazo ejecutivo —que es el Gobierno— abandonasen un dia ese proposito, no sólo se quedaría sin sustancia, sino que veria alinearse trente a él el dese y la ira de todo tm pueblo. Pero es que ademas el Estodo español, que ha tenido que superar un eficaz y dilatado periodo constituyente, puede hoy abordar con Binchas más garantías de efitaela y de santo que hace siete lustros us presupuestos inéditos de Revolucion Nacional. Hay que despejar sin vaciladores la incógnita que pudiera anidar en el corazón de muchas gentes sencillas, según la cual, tras la esperanza de la Revolucion, el régímen y el Movimiento van a servir. ya estas o aquellas cinrcunstancias, al Interés de las minorias privilegiadas

LA AUTORIDAD DEL ESTADO

Os decía que la primera tarea con que se enfrento la revolución nacional fue con la necesidad de crear un nueve Estado. Queremos que ese Estado sea sólido, con autoridad y que esté puesto al servicio exclusivo de los intereses de España y de] pueblo español, asentado sobre un régimen de participación e Integración nacionales que en renovada perfección armonice las logicas y naturales tendenrias políticas; por eso anatematizamos la lucha de ciases y la pugna enconaba de tos partidos, que se nacían Incompatibles con la vislon de ese Estado fuerte y solidarle. Pera para que el Estado sea eso, síntesis del pueblo, es preciso que el Gobierno sea, a la vez que reflejo, Ejecutor de los intereses de ese mismo pueblo y no trio espectador de sus luchas y desazones. En palabras de Joté Antonio, nosotros consideramos que el Estado no justifíca en cada momento su conducta —como no la Justitlca un Individúe— sino en tanto se amolda en cada ilutante a una, norma permanente. La norma del Estado español ha de ser la de ejecutor de la revolución naciónal.

Confundir autorídad con tírania es o una sinrazón, ciertamente entsMe, o un facil truco de prestidigitación politica para volcarlo sobre cualquier desahogo callejero. Sólo podría existir ese peligro tí no se extrema la vigilanña para que el Estado cumpla su funcion prímordíal y, por el contrarié, se posibilite su debilidad al ponerlo al servicio de los intereses de clase e de grupos entonces, una burocracia que olvidase aquel sentido de participactoa y solidaridad comunes en que descansa el retablo politico, favorecería la concentración del poder economicoy publico que contróla a toda la comunidad.

pero que lo poseerían exclusivamente unas individuos y unas organizaciones privadas. Asi no se podría justificar ni airte Dios, ni ante la Historia, al ante los honibies, el poder ni la autoridad. Ese no pnede ni debe ser nuestro caso, y al recabar para el Estado el maximo rigor, estamos, con santo Tomás, en que él principio motor que dirige y establece en un grupo humano el orden necesario para conducirlo a su lin, es exactamente el principio de la autoridad. La máxima responsabilidad pública reside en la subordinación de la ejecutoria de esa autoridad al bien comun.

LA ECONOMIA, INTRUMENTO AUXILIAR

Cuando el Estado tíene conciencia de eu mision, tiene coDcteacta a la vez de que la economía es un instrumento arjslllar de la política. Una gran política es, electivamente, e1 conjunto de principios morales, filosóílcos, juridicos, sociales y culturales que se ürven de lo económico en la medida que pueden y que íes convienen. Este fue e] punto de partlda de " la revolución nacional: la economía al servicio del hombre; al servicio de la política del hombre y en ningún caso el Individuo o la política al servicio de la economía. Per eso nuestro Estado debe situarse tan lejos de cualquier dirigismo panteista cerno de cualquier sarampion de liberalismo economico. La comunidad nos dira en cada caso la que necesíta y quiere. No es precisa que se proclame fanaticamente te partidario de la empresa tstatal o de la empresa privada. Pero tiene que tender inexcusablemente a lograr que Jos elementos que Intervienen en ía producción se sientan unidos por el mismo destino y las unamos ilusiones, involucrados sin desanteces en la misma noble arentnra. Con una política enérgica y generosa; con una política sotare todo diáfana, y bonísta tascará sin descanse la formulacion de las medidas que tiendan a establecen ese equilibrio.

Nosotros venimos a servir a la profunda libertad del homtoe. a su destino trascendente. Por eso nos resistimos a entrar en el Juego de quienes desde el marxismo o desde el capitalismo consideren al hombre escuetamente una maquina que produce y consume. Hemos, de defender al üomare de ícisnes lo entienden como un sujeto «gue quiere gastar mas de lo que ganas; en eso —dicen algunos. teóricos del bienestar de hoy— reside el progreso. E] progreso Étel capitalismo, habra que afladlr. Gaítar mas de lo que gana resulta tan pernicioso como ganar menos de lo que produce.

«En realiad, lo que hemos de proponernos es la energica eliminacion de los obstéuculos y alcanzar una justicia distributiva que aleje las diíereactaa maieriates y afiance la unidad eortre los hombíes de España.

EL PROBLEMA UNIVERSITARIO

«La cultura —para el señor Girón— es la daré de ha libertad»

«La cultura ha sido durante milenios-dijo—el patrimonio de una casta en castillada ea su torre de marfil.

Ahora se habla mucho del problema vmiveraitario: pero, ¿cuál es, eri el fondo el problema universitario. Para mí el tema no admite dudas; más allá de mías slínactaies de valor docente técnico o científico, de reajustes o acomodaciones necesarias e Ineludibles, el problema mas hondo que tiene Planteado la Universidad es e tremendo abandono en que se ha dejado a la juventud, no se ha creado ec ella ilusiones y se la ha puesto coaic en terreno de nadie, a disposición de los primeros Que han querido mentalizarla, indefensa ante cualquier agresión polítlca, a disposicion de la subversion. El problema universitario reside también en que siendo la Universidad del Hitado la Universidad que pagan todos los españoles; está mayoritariamente, abrumadoramente, puesta al servicio de los afortunados.

Hemos de aspirar, si queremos ser fieles a nuestro origen, y a las razones permanentes de nuestro pueblo, a que las facultades y las Escuelas Superiores ésten ocupadas por quienes lo merecen y no por quienes pueden.»

«La segregación más irritante que puede producirse en uta sociedad como la nuestra es sin ningun genero de dudas, la que produce una desagualdad de cultura.

Lo que trato de afirmar es que La unica forma de realizar una política social justa, que el único camino de hacer la revolucion que dos proposimos, está en hacer práctica la frase que se decía hace un momento la cultura, ha de ser considerada como el aire, de patrimonio colectivo.

El SINDICALISMO

Hoy menos que umita, podeaaos concebir al sindicato como un sistema de comodos muelles amortiguadores; como un artílugio administrativo destinado a domesticar el Ímpetu de los trabajadores y a tornfljr el fuego de sus corazones en un tímido susurro para depositarlo como un eco lejano. en la mesa, donde se ejerce la funcion del mando. Las obrera, cuyo caudal de energias y entusiastas necesitamos para seguir construyendo a España, se apartarían de nosotros y no estarían dispuestos a entrar en esas doradas jaulas.

El sindicatos es todo lo contrario ai amortíguador, al muelle y al artolugio. De ahí que recabemos cualquier proposicion que con este o aquel ropaje con esta o aquella estrategia, poténte destruir la más caía conquista alcanzada: la unidad sindical, usa anidad ha de preservarse, incluso, contra aquellas Incitaciones legales que dentro del sindicato traten de fomentar la separación y e1 aglutinamiento en células uienoies, aunque enquistadas en la armonica totalidad sindicalista Nos opondremos a que por fáciles concesiones se puedan adquirir patentes de corso a quienes tratan ds aniquilar lo que no dudo en proclamar cunto la más lograda conquista: la unidad y la fuerza de nuestro sindicalismo. "El sindicato na. de ser fuerte v sólido en lo económico, en lo social y eu lo político y no por un capucho de absorción sino por algo bastante Más incomodo para quienes han de gobernar. por hacerlo recio, sólido y fuerte, para que sus aspiraraciones no se diluyan en luclias intestinas v encuentren el camino directo que a, través dé una representación auténtica y sin camuflajes, les lleve hacía la direccion del propió Estado representado por sng instituciones: ía ley en sutna, que es la que laa de regir sin titubeos ni dejaciones o delegaciones la justícia . la que ha de garantizar a la comuñirá la paz.

El sindicato requiere, para. los puestos de oías grave responsabilidad, la presencia de los mejores y los mejores sólo llegan y llegarán a traves de ttn sistema electivo autentico y sincero.

La política social que debe presidir las más hondas preocupaclosnes del EStado, nace, precisamente de los anhelos sindicales llegados hasía las áreas del Poder; en otra ocasion he dicho que la politica social la bace el Gobierno y no la hace exclusivamente un departamento. Confundir la "política, laboral con la politiCa social es un grave error La política lateral, insisto, se aquella que formula en disposiciones coherentes un anhelo nacional ordenado hacia el trabajo. La política social es ese anhelo en toda su comptejidad; es el viento Que hincha las velas de las naves rara toda singladura y que tiene su meíor eauoe en la Organizacion Sindical.

El Movimienío es un proceso integrador, en el cual la Falange quedo incrustada como sariay levadura, los falangistas somos los primeros, en mantener a y defender esa unidaá sagrada. y solo la la hipótesis de que un día el Sistema atan donase sus propósitos revolucionarios, podríannos suponer que ya nO erarnos necesarios. Entonces volveriamos a la intemperie para recoger de nuestro pueblo —con la misma fe y el entusiasmo del primer dia.— sus anhelos, sus sueños, sus ilusiones su Saria, y Vulneriamó a ofrecerla para iluminar caminos y fecundar un tiempo auevo. Porque pueblo fuimos y somos, y confundidos entrañablemente con el pueblo queremos seguir.

Los falangístas tenemos acreditada una honrosa hoja de servicios a Eespaña. En el supremo interes de España fuimos pacientes en la hora del triunfo. Nos sabiamos bien mandados y sabiamos que era inútil abordar todos y cada uno de los presupuestos revolucianaríos eobre un país Que renacía fiel rescoldo de la contienda y sobre un panorama de desolaciones. Pero en 1972, dirigidos por la misma singular Ilgura, nos exigimos a nosotras misinos el abordar, cuando las condiciones materiales de la nacion son propicias, aguellos propicios reuoluínartes que no se han terminado tíe desarrollar.

TeTienios el deber de liberar a España de esa angastia generalizada de salvar la estirpe del pueblo español de la ruina, y de la aTmeneda en que se liquidan los valores mas prafundos del espíritu. Tenemos, en suma, que seguir con pasofirme y resuelto el camino oue emprendidos bajo 1a voz. Inoírldatile de Jose Antonio, en una mañana otoñal de 19S3. POr eso conscientes de las dificultades pasadas, de las dificultades que existen y de las difietiítades Que puedan existir nos mantendremos energicos y ¿tmes en la defensa de la integridad de la doctrina de José Antonio.

José Antonio fue un rebelde y tuvo la suprema eleganria de inortr —como na dicho un escritor norteamericano con decorosa sendllra por una sociedad que no le gustaba nada: por un pueblo y por una Patria a la que amaba con voluntad de perfeccion y con amargura crítica. Hay oue entregarlo asi, para que ilumine e] gesto airado de una juventud oue, en buena parte es tambien rebelde con deseo de perfeccion, frente a una. España que a pesar de todo que sin gustarnos.

Vos Caudillo de España y Jefe Nacional del Movimientos con gEto de singular prudencía. pero con profunda energia revolucionaria, habeis neclao per este pueblo y per esta Patria lo que en toda su Karata Historia no se hizo. Pertenecéis la al patrimonio de los españoles de las geauí; sencillas, de la totalidad naciocal y habeis querido, con gesto de suprema serenidad, desvanecer del paisaje espiritual es adestró pueblo la frase gorera de que tras de vuestra eficacia vendria, el diJuvio. En la figura del Principe,de España, cuya formación tan española y cuya juventud construyen una esperanza. está la garantía de que vuestra obra, que os la otra, de España, continuárá su marcha ascendente, para bien de la Patria y del pueblo español. Pero para que esa otra no se malogre es necesario, ademas que el Príncipe de España cuente con la fe solidaría deí pueblo y e¡ mejor re arte para movilizar voluntades y aunar esfuerzos es él que nos ofrece ea 1072 la, Revolucion Nacional. La Revolución Nacional es también un patrimonio de ese p a e blo. Un patrimonio que no puede ser subastado, ni enajenado, ni mucho níeaos liquidado en interés contrario al sagrado interés del pueblo español»

30 de octubre de 1972

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