En el Consejo Nacional del Movimiento. 
 Conmemoración del acto fundacional de Falange  :   
 Presidieron el Jefe del Estado y el príncipe de España. 
 Hoja del Lunes.    30/10/1978.  Página: 1,6,8. Páginas: 3. Párrafos: 28. 

HOJA DEL LUNES

Lunes 30 de octubre de 1979

En el Consejo Nacional del Movimiento

CONMEMORACION DEL ACTO FUNDACIONAL DE FALANGE

PRESIDIERON EL JEFE DEL ESTADO Y EL PRINCIPE DE ESPAÑA IMPORTANTE DISCURSO DE DON JOSÉ ANTONIO GIRÓN

MADRID, 29. (Cifra.)

El Jele del Estado, acompañado del Príncipe de España, ha presidido esta mañana en el Consejo Nacional del Movimiento el solemne acto conmemorativo del trigésimo noveno anivesarío de la fundación de la Falange por José Antonio Primo de Rivera.

El Jefe del Estado y el Príncipe de España llegaron en el mismo automóvil a la sede del Consejo Nacional. Allí fueron recibidos por el ministro del Ejército, teniente general Castañón de Mena, y el capitán general de la primera región militar, don Tomás García Rebull. El Caudillo, después de que se Interpretara el himno nacional, pasó revista a la compañía de honores del Ministerio del Ejército.

Acto seguido, el Jefe del Estado y el Principe de España fueron recibidos en la puerta, del palacio del Consejo por el vicepresidente del Consejo Nacional, donTorcuatoFernández-Miranda. A continuación saludaron al vicepresidente del Gobierno, almirante Carrero Blanco; al presidente de las Cortes Españolas, don Alejandro Rodríguez de Valcárcel; a los miembros del Gobierno y a la Comisión permanente del Consejo Nacional del Movimiento.

Entraron después en el salón : de actos del Consejo, mientras los consejeros nacionales e invitados, puestos en pie, aplaudían calurosamente y vitoreaban al Jefe del Estado a los gritos de "Franco", "Franco", "Franco".

El Caudillo ocupó la presidencia, mientras el Príncipe de España se colocaba a su derecha y el ministro secretario general a su Izquierda.

DISCURSO DE DON JOSÉ ANTONIO GIRÓN

A continuación Franco concedió la palabra al consejero nacional don José Antonio Girón de Velasco.

"Un firme sentimiento de lealtad hacia la revolución naciónal y hacia ese tríptico de vocaciones solidarias—comenzó diciendo el señor Girón—; me exigen mirar muy poco al pasado y dedicar, por el contrario, estos minutos en que hs de recabar vuestra atención a cuestiones apremiantes que nada o casi nada tienen que ver con el dulce vino del recuerdo y que algo, acaso, tendrán que sumar a la empresa comunitaria y fascinante, que nos propusimos en el alba de este tiempo de España."

"España ha conocido bajo el mandato de Francisco Franco paz, bienestar y progreso. En la figura del Caudillo, ennoblecida por tantos servicios y desvelos, se encarna, con matices entrañables, aquella premonición Joseantoniana que atribuía a los grandes conductores los perfiles humanísmos del héroe hecho padre que vigila, junto a una luz perenne, el quehacer y el descanso de su pueblo.

Esa obra de gobierno está eentada en sólidos cimientos, que sostienen el entramado jurídico del retablo político español a Inspirada en dos fuentes ideológicas, de cuyos permanentes manantiales surgen los propósitos de esta hora: los idearios de Falange Española y de la Comunión Tradicionalista. Franco supo conjugar, para una hermosa aventura sin precedentes, todo el sabio caudal de los veneros de la tradición con el fresco y dinámico sentimiento revolucionario que emanaba de unas juventudes universitarias y obreras, convocadas y dirigidas por José Antonio, que se proponían, ni más ni menos, que devolver a los españoles dos cosas perdidas: la Patria y la Justicia.

Sería un error gravísimo encasillar e] nombre de Francisco Franco, sin más paliativos, en una obra de Estado o en una obra de Gobierno. Franco es, antes que otra cosa, el Jefe de la revolución nacional. Por eso, en esta misma Cámara y en ana circunstancia angustiosa y memorable, él nos dijo: "Los que en España quisieran sacar de la victoria consecuencias de orden reaccionario están completa mente equivocados. Los problemas políticos en sí sólo interesan ya por lo que representan en el orden económico-social, y España lluva más de un siglo pendiente de su resolución."

"La primera tarea con que se enfrentaba la revolución naciónai era la de crear un estado: un estado que nada tenía que ver ni con el de la República, que desembocaba en el frente popular, ni con los anteriores... —dijo después—. No puede hacerse una revolución sin un estado fuerte y sin una fe colectiva que lo anime y lo justifique; pero es inútil olvidar que el Estado español, al cabo de treinta y seis años, sólo puede Justificarse frente al futuro como ejecutor de la revolución nacional. Si el Estado o su braso ejecutivo—que es el Gobierno—abandonasen un día ese propósito, no sólo se quedaría sin sustancia, sino que vería alinearse frente a él el desencanto y la ira de todo un pueblo..."

"Cuando sí Estado tiene conciencia de su misión, tiene conciencia a la vez de que la economía es un Instrumento auxiliar de la política..., este fue el punto de partida de 1a revolución nacional; la economía al servicio del hombre, al servicio, de la política del nombre y en ningún caeo e1 Individuo o la política al (servicio de la economía. Por eso nuestro Estado debe situarse tan lejos de cualquier dirigismo panteísta como de cualquier sarampión de liberalismo económico... La comunidad tiene que tender inexcusablemente a lograr que los elementos qe intervienen en la producción se sientan unidos por el mismo destino y las mismas Ilusiones, Involucrados sin desenlaces en la misma noble aventura."

Refiriéndose al hombre rodeado del "milagro económico" de la posguerra, el señor Girón denunció, entre otras cosas, que "e! mundo del milagro económico le ofrece todos los días la misma palabrería que, adormilada y resabiada, cae sobre las almas que la esperan", y que "en esta visión tiene su origen la rebelión juvenil, tan sabiamente aprovechada por los servidores del marxismo". Refiriéndose a la "contaminación materialista", dijo que para quienes han puesto al hombre y a la política al servicio de la economía "la palabra bienestar no indica más que un mayor salario y, cuando más, una seguridad social que, a veces, constituye otro buen instrumento para que el capitalismo engorde".

"Revolución cultural no es un mito ni un gallardete que pueda exhibirse en exclusiva por este o aquel sector económico del mundo—dijo el señor Girón al pasar a tratar de la cultura como acceso a la libertad—. La cultura (y nosotros lo proclamamos hace treinta y nueve años) constituye el elelento básico de la revolución, su más firme palanca... Esa fuerza es cultura entendida como el aire: de universal patrimonio."

Al referirse al problema universitario, afirmó: "Más allá de unas situaciones fie valor docente, técnico o científico, de reajustes o acomodaciones necesarias e ineludibles, el problema más hondo que tiene planteado la Universidad es el tremendo abandono en que se ha dejado a la juventud. No se ha creado en ella ilusiones y se Ja h& puesto como en terreno de nadie, a disposición de los primeros que han querido mentalizarla, Indefensa ante cualquier agresión política, a disposición de la subversión. El problema universitario reelfle también en que siendo te Universidad del Estado, la Universidad que pagan todos los españoles, está mayoritariamente, ataruinadoramente, ipuesia al servicio de los afortunados."

"Lo Importante, lo trascendente, lo esencial, sin embargo, es que sin cultura ía participación en el poder resulta pura quimera."

EL SINDICATO

Al referirse en su discurso a la cultura y el sindicalismo como extremos del eje de la doctrina falangista, el señor Girón afirma que "ningún giro del mundo, a pesar de sus gravísimas convulsiones, nos ha obligado a modificar aquel principio que se proponía llevar a los productores a participar directamente en las funciones del Estado y que organizaba la economía de arriba a abajo sobre unas bases mucho más justas y racionales. Ese es el gran compromiso de esta hora."

"El Sindicato es todo lo contrario al amortiguador, al muelle y al artilugio. De aquí que rechacemos cualquier proposición, que con este o aquel ropaje, con esta o aquella estrategia, intenta destruir la más cara conquista alcanzada: la unidad sindical. Esa unidad ha de preservarse, incluso, contra aquellas Incitaciones legales que dentro del Sindicato traten de fomentar la separación y el aglutinamiento en células menores, aunque enquistadas en la armónica totalidad sindicalista.

El Sindicato ha de ser fuerte y eólido en lo económico, en lo social y en lo político—resaltó el señor Girón al llegar a este punto—, y no por un capricho de absorción, sino por algo bastante más incómodo para quienes han de gobernar: por hacerlo recio, sólido y fuerte, para que sus aspiraciones no se diluyan en luchas intestinas y encuentren el camino directo que a través de una representación auténtica y sin camuflajes les lleve hacia la dirección del propio Estado, representado por eus instituciones: la ley, en suma, que es la que ha de regir sin titubeos ni dejaciones o delegaciones la justicia, la que ha de garantizar a la comunidad la paz."

MOVIMIENTO Y FALANGE

ACTO FUNDACIONAL DE FALANGE

"Poco más tengo que decir—dijo el señor Girón antes de iniciar la última parte de su discurso—. EJ grave compromiso político e histórico de Jos hombres del Movimiento—del Movimiento comunión de ideales y del Movimiento organización—no puede ser otro que el de mantener contra presiones, fatigas o desencantos izada la ban-

dera de la revolución nacional. SI somos fieles a ella... nos entenderemos directamente, sin Intermai diarios, con el pueblo español y asi seguirán rejuveneciéndose nuestros cuadros y amplíándose nuestras filas. El Movimiento ha da recoger del bronco gesto de nuestras mocedades todo lo útil, todo lo honesto, todo lo limpio, para incorporarlo a este afán, que es el afán de España... Si nos volviéramos de espaldas a las demandas de nuestro pueblo, si consideráramos que la gigantesca obra realizada . es suficiente, entonces habríamos sido infieles a nosotros mismos, y lo que es más grave, al compromiso adquirido con quienes nos precedieron en el sacrificio o en los simples afanes cotidianos."

"El Movimiento es un proceso Sntegrador, en el cual la Falange quedó incrustada como savia y levadura."

JOSÉ ANTONIO

Refiriéndose a José Antonio Primo de Rivera; dijo que "fue un rebelde y tuvo la suprema elegancia de morir—como ha dicho un escritor americano—con decorosa sencillez por tina sociedad que no le gustaba nada, por un pueblo y una patria a la que amaba con voluntad de perfección y con amargura crítica".

"Vos, Caudillo de España y Jefe Nacional del Movimiento—terminó diciendo José Antonio Girón, dirigiéndose al Jefe del Estado y presidente del Consejo Nacional del Movimiento—, con gesto de singular prudencia, pero con profunda energía revolucionarla, habéis hecho por este pueblo y por esta patria lo que en toda su azarosa historia no se hizo. Pertenecéis ya al patrimonio de los españoles, de las gentes sencillas, de la totalidad nacional. Y habéis querido, con gesto de suprema serenidad, desvanecer de] paisaje espiritual de nuestro pueblo la frase agorera, de que tras vuestra eficacia vendría el diluvio. En 1a figura del Príncipe de España, cuya formación tan española y cuya Juventud constituye una esperanza, está la garantía de que vuestra obra, qu« es la obra de España, continuará su marcha ascendente para el bien de la Patria y del pueblo español. Pero para que esa clora no se malogre es necesario, además, que el Príncipe de España cuente con la fe solidaria del pueblo, y el mejor resorte para movilizar voluntades y aunar esfuerzos es el que nos ofrece en 1972 la revolución nacional."

Al terminar su discurso, el consejero del Raino señor Girón dirigiéndose al Jefe del Estado y Jefe Nacional del Movimiento, al Príncipe de España, consejeros nacionales y señores ministros, dijo: "Con emoción y con respeto traigo a esta sala el viejo y entrañable lema de siempre; ese lema que nada tiene que ver con los fáciles "slogans" de un mundo falso y egoísta que entiende al hombre como un sujeto apto para la explotación y la tiranía: por Ea Patria, el pan y la justicia, ¡arriba España!"

Terminada la intervención de José Antonio Girón, que fue interrumpido numerosas veces por los aplausos de los asistentes, se cantó "el "Cara al Sol", y Franco dio las voces de ritual, que fueron coreadas por los consejeros nacionales e invitados.

De nuevo, al abandonar el Caudillo el salón fue vitoreado largamente.

Por último, después de que el Caudillo y el Príncipe se despidieran del Gobierno, abandonaron juntos al Consejo Nacional.

Lo mismo a. la llegada del Caudillo y del Príncipe que a su partida fueron entusiásticamente aplaudidos y vitoreados por un gran numero de personas que se habían congregado en las inmediaciónes del palacio de la Alta Cámara.

 

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