Autor: Pujol, Aurelio. 
 Acusados de producir deórdenes públicos en Barcelona. 
 Juicio contra dos falangistas     
 
   20/09/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

TRIBUNALES

POR AURELIO PUJOL

ACUSADOS DE PRODUCIR DESORDENES PÚBLICOS EN BARCELONA

Juicio contra dos falangistas

Había expectación ante el juicio que Iba a Celebrar el Tribunal de Orden Pútlico para Juzgar a dos falangistas de Barcelona. Mucha publico esperaba para asistlr a Ja vista, y entre ellos, numerosas personas con camisa azul. La sala en que actuaba el Tribunal, si bien no es d« las más amplias existentes en él Palacio de Justicia, se llenó y quedo gente fuera esperando.

Los procesados son Francisco Caballero leonarte y Eduardo Oriente Coromina.

Dice el fiscal, en su relato acusador, que ka dos encartadas asistieron, al Igual que rrjmerosas personas, en la noche del 19 de noviembre as 1968, en Barcelona, a, la lectura del testamento de José Antonio Primo de Rivera, en el monumento que se erige en. la Ciudad Condal al fundador de la Falange. Concretamente, se alza el monumento en la avenida de la Infanta Carlota.

Y—añade la acusacion— Caballero y Oriente trataron de organizar un tumulto e Invadieron las instalaciones de la unidad movil de Radio Juventud, que transmitía el acto.

GRITOS SUBVERSIVOS

Concreta que desde la misma larzaron por los altavoces gritos qué especifica y que estima subversivos.

A las primeras preguntas del fiscal, Francisco Caballé, ro responde que na sido anteriormente condenado a cinco mil pecstas de multa por tenencia ilicita de armas.

—¿Intervino usted en, el tumulto que se organizó ante el monumento José Antonio?—pregunta el representante de la Ley.

No, señor—responde el procesado—. Me aproximé al dame cuenta de que algo anormal pasaba pero ni oi frases concretas ni entré en la furgoneta de Radio Juventud.

Su defensor interroga Luego:

—¿Por qué asistía usted a ese, acto?.

—Yo pertenezco al Frente de Juventudes destíe tos seis años. Luego fui jefe de centuria y pasé a la Guardia de Franco, y me encontraba en el tdeber moral de asistir a esa conmemoración y lectura. Hálala miles de cámara, das de Falange. La unidad móvil estaba al latía de la tribuna presidencial, y ya digo que yo po penetré en ella.

Luego pregunta el fiscal a Oriente, tí otro procesado.

—Tengo dieciocho años —dice—, no es cierto que yo irrumpiera en la furgoneta de Radio Juventud.

—Pues ¡dónde se encontraba usted?

—Me encontraba en la parte opuesta a la unidad móvil. Vi el tumulto, pero no Intervine en él.

DETENIDO MAS TARDE

—¿No fue usted detenido ea aquel momento?—quiere precisar el defensor.

—No; ni huí de alli. Fui detenida fu día siguiente, en mi domicilio.

—¿Oyó usted par los altavoces gritos subversivos? —pregunta el presidente del Tribunal.

--No, señor. Yo no los oi.

A continuación se practica la prueba, testifical. Declara en primer termino don Vicente Juan Croix, comisario de Policía en Barcelona. Dice:

—Hubo una interrupción en los áltavoces. Vi a un grupo de Jóvenes que forcejeaban con los empleadoss de la unidad móvil. Entré y vi, en la oscuriíatl, dos o tres chicos, aparte los de la radio.

—¿Identificó usted a Alguno?

—SI; a Oriente, A Caballero no le encontré por aquellas proximidades.

—¿Se produjo alteración del orden?

—Realmente, mínima.

—Pero a Oriente ¿le vio coger el microfono?-pregunta la defensa.

—No; eso no.

MAS TESTIGOS

Otro comisario de Policía, don.. Rafael .Quintero Lugares, dice que no entro en la furgoneta, que dentro de ella no vio a ningun dé los dos procesados y que n Oriente le localizo a la salida.

Segnidaniente comparecen una serle de falangistas, que afirman que Caballero y Clisóte no, hablaron por los microfonos ni pentraron en Ja furgoneta de la unidad movil Son esos testigos Francisco Revilla Luis Antonio García. Fernando Rodrigo, Francisco Ferrer, Alberto Poyuelo y Roberto Ferruz.

El fiscal, par deüío de désórdenes públicos pifie para Caballero, en quién aprecia la. reinciaencia, cinco meses de arresto, y para Oriente, meqor de dieciocho años cuando ocurrieron los techos, cinco mil pesetas de multa.

El defensor, letrado, don Alberto Pedemonte Oliver alega la culpabilidad de sus Patrocinados, y solicita que sean libremente absueltos.

 

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