Logroño. 
 Utrera Molina clausuró el Consejo Nacional de la sección femenina     
 
 ABC.    02/06/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LOGROÑO

UTRERA MOLINA CLAUSURO EL CONSEJO NACIONAL DE LA SECCIÓN FEMENINA

«Guste o no guste la España de hoy está por entero inmersa en un proceso de cambio», dijo en su discurso

Logroño 1. «A partir de la Ley Orgánica del Estado, el Movimiento quedó constituido en la vía de participación concurrente de todos los españoles en la tarea política, dentro de un compromiso general, firme e irreversible, del ejercicio de la libertad dentro del orden, de continuidad en la obra común y de oposición resuelta a todo tipo de violencia subversiva p de amenazas de la esencial unidad nacional», ha declarado hoy el ministro secretario general del Movimiento, don José Utrera Molina en el acto de clausure del XXVII Consejo Nacional de la Sección Femenina, que ha venido celebrándose en esta capital durante toda la semana, bajo la presidencia de la delegada nacional de dicha entidad, doña Pilar Primo de Rivera. Al acto de clausura, en el que se dio lectura a las principales conclusiones de este Consejo Nacional, asistió el capitán general de la VI Región Militar, las principales jerarquías de la Secretaría General del Movimiento y diversas autoridades de las provincias de la región Norte.

«Nosotros —añadió el ministro— sólo tememos a la regresión y al inmovilismo, porque suponen freno a nuestro avance social y revolucionario, a nuestro afán social incesantemente reformador, corrector y progresivo.» «Guste o no guste —prosiguió más adelante—, la España de hoy está por entero inmersa en el cuadro del actual proceso de cambio; hemos de aprender a extraer de él sus factores positivos de progreso y maduración social, aceptando con realismo la renovación y aprendiendo a dominar y reconocer con valor las líneas conductoras del futuro, el cuadro de la nueva sociedad que queremos, sin renunciar a nuestra responsabilidad en el compromiso de su construcción.»

Recordó el ministro que esta evolución ha de centrarse sobre la dignidad de la persona: «Nuestra concepción espiritualista de la vida no puede sostener la minoridad política de todo un pueblo, ni menos justificar una política concebida como mero cambio material de las condiciones de vida. Proclamamos, en definitiva, la necesidad permanente de que el pueblo español se exprese en conformidad a la historia que vive.»

Finalmente se refirió al papel que la mujer debe desempeñar en esta tarea: «Abandonar lo superficial para aceptar lo fundamental, descubriendo la esencialidad de su condición humana para participar con el hombre en la construcción diaria de nuestro mundo», y e1 puesto que ocupa la familia en nuestro país:

«Si la familia sufre los embates que muchos denuncian hemos de reconocer, honestamente, que parte de la culpa corresponde a sus propios miembros, anclados en una concepción arcaica de la misma, olvidando que, en un mundo interdependiente y abierto, también la familia necesita la participación activa de todos sus miembros.»

Cifra.

 

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