Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   Falange     
 
 Informaciones.     Páginas: 1. Párrafos: 4. 

FALANGE

Don Ismael Medina nos remite el siguiente escrito, comentando una reciente información aparecida en este periódico.

Es llamativa una reciente imprecisión política de INFORMACIONES. A costa de la presunta «primavera política» que definen las intervenciones públicas de algunos hombres relevantes de las diversas tendencias insertas en el Movimiento Nacional («Siguen las declaraciones en la primavera política», INFORMACIONES 2-V-72), se dice: «Los camisas viejas de la Falange también vuelven a la arena política. Don Ramón Serrano Súñer, ministro de la Gobernación y de Asuntos Exteriores en los albores de la posguerra, ha dicho en el semanario «Mundo» que "en lugar de desconocer a las fuerzas reales, habría que promoverlas y contar con ellas".»

Será muy diíicil establecer un diálogo político con requisitos mínimos de rigor y de claridad si nos empecinamos en mantener el equívoco que resulta de confundir dos términos absolutamente diversos:

Falange y Movimiento. Es muy posible que la confusión provenga de que el Movimiento, hasta fecha relativamente reciente, se llamase Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N. S. Pero el error es inadmisible en quienes tienen el deber profesional de la precisión informativa.

Hasta el decreto de Unificación, en los albores de 1937, tuvieron fisonomía propia Jas diversas agrupaciones políticas que se sumaron al Alzamiento del 18 de julio. A partir de ese instante, todas aquellas fuerzas políticas se integraron imperativamente en un marco institucional nuevo, denominado indistintamente F.E.T. y de las J.O.N.S. y Movimiento Nacional, denominación esta última asumida tras el definitivo proceso instaurador definido por las Leyes Fundamentales.

Si se indaga en la normativa de aquel período, pueden encontrarse disposiciones por las cuales se atribuye la consideración de vieja guardia a quienes, habiendo militado con anterioridad al decreto

de Unificación en cualquiera de las agrupaciones políticas integradas, elevasen la correspondiente petición. La exhumación de los expedientes de vieja guardia pondrían en evidencia la pluralidad dé procedencia política de quienes solicitaron y obtuvieron dicho título de distinción política hasta bien entrados los años cuarenta: Falange Española y de las J.O.N.S., Comunión Tradicionalista, C.E.D.A. y su rama Acción Popular, Renovación Española e incluso la asociación confesional Estudiantes Católicos.

Don Ramón Serrano Súñer por ejemplo, no perteneció nunca a Falange Española, aun cuando se dejara sospechar una participación activa en ella a cuenta de su designación de albacea´en el testamento privado de José Antonio Primo de Rivera. Su significación política, por e) contrario, proviene de haber sido el más Joven diputado de Acción Popular y uno de los más brillantes personajes del equipo democristiano de don José María Gil Robles en una época en que el populismo católico se caracterizaba por su entusiasmo corporativlsta y sus proclividades fascistas.

(La colección de INFORMACIONES es muy ilustrativa al respecto.)

Sucedió, no obstante, que en coincidencia con el desfondamiento del Eje en la segunda guerra mundial, una parte sustanciosa de la vieja guardia de procedencia populista, fiel al prudente cambio de rumbo diplomático del Vaticano, se apresuró a desprenderse de los signos externos que la vinculaban al Movimiento o F.E.T. y de las J.O.N.S. Sucedió entonces que las listas de filiación de la Lugartenencia General de la Vieja Guardia del Movimiento se redujeron de hecho, hasta consolidar un componente mayoritario, en ningún caso absoluto, de los escasos contingentes de antiguos afiliados a F.E. y de las J.O.N.S.. supervivientes de nuestra guerra y de la División Azul.

 

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