Autor: Márquez Horrillo, Diego. 
   Contraréplica de Diego Márquez a Raimundo Fernández-Cuesta     
 
 ABC.    10/05/1975.  Página: 104. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

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CONTRARRÉPLICA DE DIEGO MÁRQUEZ A RAIMUNDO FERNANDEZ-CUESTA

Con mego de publicación, don Diego Margues Horrillo. presidente de los Circulos Doctrinales José Antonio, nos envía el siguiente escrito:

«Los falangistas, en estos últimos treinta y ocho años, en que no hemos tenido organización propia, puesto que el Movimiento ni ha sido ni es, ni será la Falange, hemos discrepado en muchas cosas. Pero estas discrepancias, e incluso los enfrentamientos que hayamos podido tener, hemos procurado siempre que no trascendiesen a la calle.

Ahora Raimundo Fernández-Cuesta, desde su particular visión falangista, me ataca públicamente.

Bien, públicamente también, creo que tengo el derecho de responderle. Y lo hago tristemente y lamentando en lo más profundo de mi alma que tenga que ser asi.

Efectivamente, no es admisible aceptar Ja doctrina de José Antonio, ser secretario general de la Falange y luego tergiversar esa doctrina, deformarla y con ello contribuir a la confusión ideológica entre los propios falangistas y a la confusión política entre los españoles.

Que me perdone Raimundo, pero la Falange no es monárquica. José Antonio lo dijo bien claro: «Nosotros entendemos, sin sombra de irreverencia, sin sombra de rencor, sin sombra de antipatía, muchos incluso con mil motivos sentimentales de afecto, que la Monarquía española cumplió su ciclo, se quedó sin sustancia y se desprendió, como cascara muerta, el 14 de abril de 1931. Nosotros hacemos constar su caída conjtoda la emoción que merece y tenemos sumo respeto para los partidos monárquicos que, creyéndola aún con capacidad de futuro, lanzan a las gentes a su reconquista; pero nosotros, aunque nos pese, aun«ue se alcen dentro de algunos reservas sentimentales o nostálgicas respetables, no podemos lanzar el ímpetu fresco de la Juventud que nos sigue, para el recobro de una Institución que reputamos gloriosamente fenecida.»

Que me perdone Raimundo, pero siendo él ministro secretario general del Movimiento, a los jóvenes españoles que andábamos por los campamentos del Frente de Juventudes y por las centurias de las Falanges Juveniles de Franco, se nos inculcó, machaconamente, la repulsa total no sólo a la forma de Gobierno monárquica, sino a la propia Institución.

Que me siga perdonando Raimundo, pero muchísimos falangistas, los de filas, los que hemos sido siempre carne de cañón para la guerra, para morir en Rusia, para defenfler el Régimen de los cercos y los «baicots» exteriores, para hacer cientos de manifestaciones de adhesión y para tantas otras cosas, estamos en nuestro perfecto derecho de no querer aceptar ningún cargo pnlítico «de dedo» en ningún Régimen, sea éste o sea otro. Pero quede claro que sí que iremos a competir con cualauiera en la consecución de los cargos electivos, en este Régimen o en el que sea.

Otra vez con perdón de Raimundo, ya sabemos que hay otros falangistas que tienen todos nuestros respetos, que ocupan cargos políticos de designación con toda honestidad y que desde ellos intentan realizar una labor beneficiosa para el pueblo español. Pues nos parece muy bien y, además, los deseamos toda clase de éxitos. Pero nosotros preferimos nuestra tesis; somos así de raros. Nos parece muy bien que los falangistas que estaban en las Cortes el día 22 de julio de 1969 dieran su voto favorable a la designación del Sucesor de la Jefatura del Estado a título de Rey. Pero que no se olvide Raimundo que algunos falangistas no estábamos en las Cortes ese día.

Y por favor, que no se siga confundiendo a las organizaciones del Movimiento con la Falange, que, según Raimundo, está en estado gaseoso.

y vamos con el pluripartidismo. Efectivamente, no somos nosotros los que vamos a traer a España un sistema de partidos politicos (entre otras cosas, porque ni pinchamos ni cortamos). Es el propio Régimen el que empezó la historia de la apertura y el que anuncia la historia de la evolución. Y la evolución, lo quieras o no. querido Raimundo, va a ser hacia un sistema liberal y democrático, al estilo occidental y europeo, con partidos políticos, no bacía un sistema de partido único.

Pues bien, si se va a eso, que sea con todas las consecuencias, y estas consecuencias exigen, en la más pura ortodoxia demoliberal, que se permita la constitución de «todos» los partidos políticos, desde la extrema derecha a la extrema izquierda.

Y termino. Los falangistas de filas 110 interpretamos caprichosamente la doctrina nacionalsindicalista. Quizá algunos falangistas de los que se atribuyen la representación histórica y pública de la Falange si que lo hagan así y quieran hacernos comulgar con las fabulosas ruedas de molino de que la Falange es monárquica o que está dispuesta a defender un sistema político capitalista.

Una puntualización final. Los hombres de la familia Márquez Horrillo fueron a luchar contra el marxismo y a morir por España el 18 de julio de 1936. Los que quedaron en zona republicana fueron asesinados y están enterrados en Paracuellos del Jarama y en el Picadero de Paterna. Los hombres de la familia Márquez Horrillo no tenían suficiente importancia para ser canjeados por algún jerifalte republicano preso en la zona nacional.

Por eso yo, Diego Márquez Horrillo, sin ninguna jactancia, me siento orgulloso de mis muertos y no los traicionaré pase lo que pase.»

 

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