Funerales por José Antonio en la basílica del Valle de Los Caídos     
 
 ABC.    21/11/1963.  Página: 57. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

ABC. JUEVES 21 DE NOVIEMBRE DE 1963. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 57.

FUNERALES POR JOSÉ ANTONIO EN LA BASÍLICA DEL VALLE DE LOS CAÍDOS

Fueron presididos por el Jefe del Estado» quien depositó las cinco rosas simbólicas sobre la tumba del fundador de la Falange

EN ALICANTE Y EN TODAS LAS PROVINCIAS ESPAÑOLAS SE CELEBRARON HONRAS FÚNEBRES EN EL XXVII ANIVERSARIO DE SU FUSILAMIENTO

Se cumplió ayer el XXVII aniversario del fusilamiento, en la prisión de Alicante, del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera. Con tal motivo, y lo mismo que en años anteriores, el Jefe del Estado do presidió el solemne funeral celebrado en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, en sufragio de su alma y de cuantos ofrendaron su vida por Dios y por España.

El Jefe del Estado llegó a dicho lugar minutos antes de las once, acompañado por eí ministro secretario general del Movimiento, señor ísolís. Al pie de la escalinata principal de acceso a la basílica fue cumplimentado por el capitán general de la Región, don Rafael García Valiño, en unión dd cual pasó revista al batallón del Ministerio del Ejército—con bandera y banda de música rendía honores—; a la Escuela de Mandos José Antonio, formada en la explanada, y a la Vieja Guardia, Guardia de Franco y centurias juveniles, llegadas muy temprano a pie hasta aquel lugar.

El Generalísimo vestía el uniforme de Jefe nacional de la Falange y Iuc5a la Gran Cruz Laureada de San Fernando.

Hora y media antes de la llegada del Caudillo a la Basílica, hicieron su entrada en ella los falangistas que, desde Madrid, habían transportado a pie una corona de laurel ofrenda de la Vieja Guardia de Madrid. Era llevada a hombros por miembros de la Vieja Guardia, Guardia -de Franco y Frente de Juventudes, al frente de los cuales marchaba el gobernador civil de la provincia, don Jesús Aramburu; el inspector de la Vieja Guardia, señor Arrondo; el delegado nacional del S. E. U., don Eugenio López, y otras jerarquías. En lugar destacado oyó la misa don Miguel Primo de Rivera.

Franco pasó entre numerosas representaciones de Falange que se habían situado a lo largo de la explanada. En la fachada principal le aguardaban los ministros de Justicia, Gobernación, Ejército, Educación Nacional, Trabajo, Industria, Aire, Información y Turismo y secretario general del Movimiento; Consejo del Reino y Cortes Españolas, altas jerarquías y autoridades oficiales, provinciales y locales, entre las que figuraba el alcalde de El Escorial. En la puerta de entrada a la abadía, el abad mitrado dom Justo Pérez de Urbel y los miembros de la comunidad, revestidos, recibieron al Generalísimo. Ei abad le dio a besar el "Lignutn Crucis" y bajo palio hizo su entrada en el templo, dirigiéndose al lugar donde reposan los restos del fundador de la Falange, en donde depositó las cinco rosas simbólicas y la corona de laurel, ofrenda de la Vieja Guardia.

El Jefe del Estado pasó a ocupar seguidamente un lugar preferente al lado del Evangelio, con los jefes de sus Casas Militar y Civil. En otros lugares se situaron los miembros del Gobierno y del Consejo del Reino, Mesa de las Cortes, capitán general de la I Región, los jefes de las jurisdicciones de Mar y Aire, Consejos de Estado, de Economía, Supremo de Justicia Militar, subsecretarios, directores generales, representaciones de Falange, S. E. U., Frente de Juventudes, Sección Femenina, Colegio Mayor José Antonio y Vieja Guardia.

Ofició la misa el abad mitrado e hicieron turnos de vela los miembros del Gobierno, los condecorados con las palmas de plata, la Junta Política y la Mesa de las Cortes. Seis monumentales candelabros, con velas encendidas, rodeaban la tumba de José Antonio. La Falange daba guardia, desde la entrada de la basílica, hasta la puerta de acceso a la cripta. Durante la celebración del santo oíicio fue rezado el rosario.

Terminada la misa, de rito mozárabe —privilegio concedido por Juan XXIII a la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos—, se cantó un responsorto. estrenado el día de ayer, y del que es autor el maestro Morales, que dirigió los coros _ y la escolanía de la Basílica. Acabado el piadoso acto, el Generalísimo abandonó la Basílica, siendo acompañado hasta la puerta por el abad mitrado. Se despidió de los ministros y autoridades y al aparecer en la explanada su presencia fue acogida con grandes demostraciones de afecto y vítores de ¡ Franco, Franco, Franco!

Las campanas de la Basílica doblaron durante todo el tiempo que duró la ceremonia.

LA ESPOSA DE FRANCO, EN EL ROSARIO POR JOSÉ ANTONIO

Por 1a tarde, en el despacho que ocupó José Antonio Primo de Rivera, sede de la Inspección Nacional de la Vieja Guardia, se rezó un Rosario por su eterno descanso, al que asistieron la esposa del Jefe del Estado, doña Carmen Polo, que iba acompañada por el Jefe de la Casa Civil, conde de Casa de Loja. Fue recibida por el ministro secretario general dd Movimiento, .don José Soiís, y su esposa. También se encontraban allí los ex ministros duque de Primo .de Rivera y Fernández Cuesta, el vicesecretario general del Movimiento, señor Herrero Tejedor; el teniente general Rodrigo, el general Redondo y otras jerarquías.

Actos conmemorativos en Alicante

Alicante 20. Como en años anteripltís, Alicante ha conmemorado, con sentimiento íntimo y fervoroso, el XXVII aniversario de la muerte de José Antonio.

A las seis de la madrugada, y en la nave de celdas de la prisión de José Antonio, se ha rezado una misa, con asistencia de jerarquías nacionales y provinciales, y otras representaciones falangistas llegadas de varios puntos del país.

Después de la misa, y en el patío de la enfermería, ante la cruz que señala el lugar exacto donde cayó fusilado el Fundador de la Falange, se ha celebrado, a las seis horas y cuarenta minutos de la madrugada, hora de la muerte de José Antonio, la ofrenda de las cinco rosas simbólicas.

Seguidamente se ha dado lectura a las palabras de José Antonio en el entierro de Matías Montero. A continuación ha habido una ofrenda de coronas de flores.

Las autoridades y jerarquías se trasladaron desde el patio de la enfermería a ía Sala de Juicios, de la prisión, donde, a las siete de la mañana, ha tenido lugar la imposición de condecoraciones y medallas a diversos camaradas.

Más tarde, autoridades y jerarquías nacionales marcharon al cementerio de Nuestra Señora del Remedio, donde se conserva la huella petrificada del Fundador en su primera tumba de Alicante.

A las once de la mañana, en !a Catedral de San Nicolás de Barí, se celebró un solemne funeral por el eterno descanso del alma de José Antonio Primo de Rivera. El templo aparecía totalmente abarretado de fieles, e incluso muchos siguieron desde !a calle el desarrollo de la misa.

Presidió el acto el delegado nacional de Organizaciones del Movimiento.

A las doce y media, en el cinema Ventas, pronunció una lección política el consejero nacional del Movimiento don Roberto Reyes.

El local estaba totalmente abarrotado de" público, y fue necesario instalar altavoces en los pasillos y en la puerta del cine para que el público pudiera seguir el desarrollo de la conferencia. Previamente a la disertación se dio lectura al testimonio de José Antonio.

Ocupando el palco presidencial se encontraba el delegado nacional de Asociaciones del Movimiento, que representaba al ministro secretario general, acompañado del jefe provincial del Movimiento y gobernador civil, a la cabeza del Consejo Provincial de la Falange, y otras jerarquías.

EN TODA ESPAÑA

En toda. España se celebró con sentido fervor la conmemoración de la muerte de José Antonio Primo de Rivera y el Día de los Caídos. Todos los actos, religiosos y de exaltación de la figura del Fundador de la Falange, estuvieron presididos por primeras autoridades y concurridos de numeroso público.

En Barcelona, al funeral por el alma da José Antonio, celebrado en la Catedral Basílica bajo la presidencia del capitán general de Cataluña, asistió la delegada nacional de la Sección Femenina, condesa del Castillo de la Mota. El piadoso acto registró enorme afluencia de fieles.

 

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