Se ha conmemorado en Valladolid la proclamación de Falange Española y de las J.O.N.S.  :   
 Discursos de los señores Muñoz Alonso y Jiménez Millas. 
 ABC.    05/03/1959.  Página: 35-40. Páginas: 6. Párrafos: 39. 

SE HA CONMEMORADO EN VALLADOLID LA PROCLAMACIÓN DE FALANGE ESPAÑOLA Y DE LAS J. O. N. S.

"CON NUESTRA PRESENCIA AQUÍ SUBRAYAMOS NUESJRA RAZÓN DE ENTONCES Y SU VALIDEZ PARA LA ESPAÑA DE HOY Y DE MAÑANA"

Discursos de los señores Muñoz Alonso y Jiménez Millas

El acto celebrado ayer en Valladolid trac al recuerdo de los españoles una época triste de la Historia nacional. Días en los que la división y la subversión, la pugna política y social convertían al país en nave desgobernada, peligrosamente empujada por los vientos de las pasiones. Justo es reconocer el ejemplo que entonces dieron unos puñados de hombres decididos, con claro sentido del patriotismo, al renunciar a pequeñas, diferencias de detalle para fundirse en una sola oiganización valerosa, entusiasta, guiada por la única idea de salvar a España del caos. De un. lado, las combativas J. O. N. S., de Onésimo Redondo, brote magnífico de la savia castellana, anhelantes de justicia social; de otra parte, la Falange Española, recién proclamada por José Antonio en el teatro de la Comedia, que en las calles madrileñas y en las de otras muclias-ciudades levantaba una muralla de pechos jóvenes frente a la agresión y las confabulaciones del marxismo. Pero unos y otros aportaban al turbio panorama nacional algo más que arrojo y heroísmo.

Exhibían unos claros postulados doctrinales que serían decisivos. para el porvenir de España, y que empezaron a ser realidad el 4 de marzo de 1934, al hacerse patente la voluntad de unidad con la fusión de Falange Española y las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista.

Un cuarto de siglo después, han sonado en Valladolid palabras que evocan en los viejos escuadristas momentos de entrega total, apasionada, de lucha y de riesgo sin límites. Mas por encima de la fidelidad de las palabras está, la de los hechos, y éstos señalan cómo en el transcurso de estos veinticinco años la disciplina de los hombres que ¿e hermanaron voluntariamente en Valladolid. dio frutos copiosos .hasta transmitir íntegramente su ímpetu constructivo a la empresa nacional que preside el Generalísimo Franco.

El acto en el teatro Calderón

Valladolid 4. El acto histórico de la proclamación pública de Falange Española y las J. O. N. S., después de la unión de ambas Organizaciones, celebrado en el teatro Calderón de la Barca el dia 4 de marzo de 1934, con intervención de los fundadores José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma Ramos, Ruiz de Alda y Onésimó Redondo, se ha conmemorado hoy con un acto en el que intervinieron el gobernadoj civil de Valladolid, D. Antonio Ruiz-Ocaña; consejero nacional y director general de Prensa, D. Adolfo Muñoz Alonso, y vicesecretario general del Movimiento, ´don Alfredo Jiménez Millas. Todas las localidades estaban abarrotadas de falangistas, y los palcos ocupados por las primeras autoridades eclesiásticas, militares y civiles. En otro, asistieron al acto una hermana y varios parientes de Onésimo Redondo.

Cubría el fondo del amplio escenario del teatro Calderón una monumental bandera con el emblema de Falange y otras nacionales, y en las embocaduras, portados por falangistas, destacaban los guiones de la Vieja Guardia y Guardia de Franco. Al entrar en el teatro los señores Ruiz-Ocaña, Muñoz Alonso y Jiménez Millas, el público, puesto en pie, prorrumpió en vivas al Movimiento y al Caudillo.

En la mesa presidencial se situaron los oradores y otras jerarquías, entre ellas los jefes provinciales gobernadores civiles de Palencia, Avila, Zamora y Salamanca.

Dio comienzo el acto con la imposición, por los mandos nacionales, de diversas condecoraciones y medallas de la Vieja Guardia a afiliados de Valladolid y de los pueblos de la provincial Habló primeramente el gobernador civil, Sr. Ruiz-Ocaña.

Discurso del señor Muñoz Alonso

LA FUSIÓN FUE UNA DECLARACIÓN DE HERMANDAD

A continuación, el director general de Prensa, Sr. Muñoz Alonso, pronunció el siguiente discurso:

"Cuando el 4 de marzo de 1934 se proclamó en este teatro Calderón de Valladolid la fusión de Falange Española y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, no se presentaba una unión circunstancial de dos fuerzas semejantes, sino que se confirmaba solemnemente la hermandad de dos movimientos idénticos., Falange Española y J. O. N. S.—(había escrito José Antonio, diez días antes, en el número 7 de "Fe"eran dos movimientos idénticos, con raíces intelectuales comunes, nacidos de una misma escueta autenticidad española. Uno y otro—añadía— estaban, y están, puestos al servicio de las mismas grandes invariantes de la historia patria, y nutridos de la misma actualidad técnica y universal frente a la vicisitud de los tiempos.

Pues bien; la razón de nuestra presencia aquí, hoy, a los veinticinco años, tiene por cometido proclamar la insobornable presencia de nuestra razón de entonces a su validez para la España de hoy y de mañana. Siempre; claro está, que lo que nos importe a todos sea España corno destino y misión, y no el juego político como diversión. Porque la fusión fue una declaración expresa de hermandad, y no un concierto anecdótico dé voluntades, es por lo que el tiempo no puede desvirtuar aquella decisióin; ya que si a una peripecia ocasional las manos de una nueva decisión puede invalidarla, una hermandad entrañable es como un sacramento del alma, que con la muerta se, afirma y aprieta, pero no se deshace jamás.

PRECISIONES SOBRE LA IDEA DE PATRIA

Se hermanaron la Falange Española y las J. O. N. S. porque la ambición y el propósito radical que las animó en el nacimiento y en el desarrollo era fundamental y existencialmente idéntico:

la Patria y la justicia social. El pensamiento de Ramiro Lsdssma, de Onésimo, de Ruiz de Alda es, en las frasss de José Antonio. claro y terminante: Nosotros integramos estas dos cosas:

La Patria y la justicia social, y resueltamente, categóricamente, sobre esos´dos principios inconmovibles queremos hacer nuestra Revolución. La Falange´ nació y alienta para servir esos dos principios. En ello está su grandeza y también su gloriosa . servidumbre. Patria y justicia social bajo el imperio de lo espiritual, en declaración expresa de nuestro Jefe Nacional, Francisco Fracco, Caudillo de España.

Pero antes de seguir adelante convendrán algunas precisiones. La idea de Patria, de España como unidad de destino, no era un valor vigente, ni intelectual, ni emotivo, en la política española de 1934 sino que la República de 1934, con sus dirigentes y servidores, estaba sin España. , A los hombres de Falange Española de las J. O. N. S. les apretaba el corazón con la nostalgia de la ausencia. Y.con los falangistas otros hombres, los tradicionalistas puros, los requetés auténticos, ardían también en sus carnes y en su alnia , por devolver a España el color de su faz demudada y los perfiles de su rostro desfigurado. En este sentido, la Falange Española de las J. O. N. S. vino a ser como un grito y uña embestida castellana que conimovió a España, llegando hasta Navarra para anunciar a los fieles tie la Tradición que sólo con la Revolución podía alcanzar la Tradición presencia y seguridad de futuro. Y que la España de nuestra Tradición—no hay otra España— nos la estaban deshilacliando no sólo los partidos filocomunistas, sino también los niños escurridizos, jóvenes de alma escuálida, parlamentarios adiposos, capaces de, vender su alma al diablo, si el producto de la venta les alcanzaba para seguir comprando unas actas de sufragio electoral. Falange Española de las J. O. N. S. representaba la decisión categórica de servir a la Tradición, de la única manera posible, eficaz y realista: con la Revolución sindicalista nacional.

FINES DE LA TRADICIÓN Y LA REVOLUCIÓN

Si la Falange Española de las J. O. N. S. se hermanó después en el título con la Tradición, no fue porque una sangre extraña se inyectara en sus venas para reanimarla, sino como declaración oficial de lo que la Falange Española de lac J. O. N. S. significó para sus fundadores en el espíritu y era la letra. Por eso, si alguno en nombre de la Tradición hace ascos de la Falange de las J. O. N. S., no es tradicionalista; y si alguno tuviera en menos a la Tradición, creyendo que su actitud era por ello más revolucionaria, se equivoca él y equivocaría a quienes dieran por buenas sus afirmaciones.

Lo que acontece es que la Tradición auténtica, y la Revolución que la sirve, persiguen la integración de todos los españoles en unos principios morales y en unas ideas y valores políticos que nada tienen que ver con los principios, ideas y valores servidos en la Monarquía liberal y parlamentaria de los últimos siglos borbónicos. Ya comprenderéis que no es misión mía dedicar, estos minutos a remover con mis palabras las aguas del estanque en que España se sumergía, encenagándose; ni le va a nuestro estilo entonar funerales de palabras a unas épocas definitivamente sepultadas; pero si el declarar, aunque sea en una frase, que la Tradición que el Movimiento animó en hermandad de armas, de Ideas, de propósitos y de esperanzas era la luz de una hoguera con rescoldo en las almas bravias, y no la jalidea de unas estrellas de salón trenzando rigodones con sus reflejos.

PRINCIPIOS, IDEAS Y VALORES DEL MOVIMIENTO

Porque esto es así, ¿qué sentido podría tener hoy la configuración de un Movimiento en el que la Falange—vamos a entendernos ya así—no fuera. savia, voz, levadura, principio permanente de vivificación, resuelta voluntad de salvaguardia y continuidad? No se trata de que el Movimiento sea la expresión inofensiva y pacífica de una Falange ardiente y combativa. No es cuestión tampoco de ofrecer el abrigo de un Movimiento a quienes no resistan la intemperie de la Falange. No es esto. El Movimiento es, gracias a las posibilidades y a la virtualidad de la Revolución, una constelación de principios, ideas y valores. Cifra y resumen de lo que los españoles, por serlo, admiten, confiesan y reconocen. Y nos sabemos todos españoles en la medida, grado y claridad con ´que reconocemos esos principios y nos reconocemos en ellos.

Pero los principios, ideas y valores del Movimiento Nacional, síntesis ideológica y política de España como empresa y destino, pronto serían una constelación de estrellas fallecidas si el fervor político de unas minorías no encendiera, cada mañana, el renuevo de la luz y de la fuerza, tomando del juramento de fidelidad .y disciplina arranque para servirlos y para impedir que otros al Integrarse en él traten de desintegrarlo. Sería demasiada ingenuidad por nuestra parte pensar que toda confesión de boca comporta necesariamente satisfacción de obra. Si en el negocio del alma no siempre acontece, cuánto menos en el servicio político. Y conste—para que todo quede claro—que el servicio activo de la Falange en la defensa de los principias del Movimiento Nacional ni abriga pretensiones exclusivistas, ni subordina la incorporación nacional al encuadramíento en sus filas. Lo que sí afirmamos resueltamente es que la hostilidad contra la Falange, así- entendida y comprendida, dejaría al descubierto la insinceridad en la aceptación de los principios del Movimiento Nacional. Lo que pretendemos es que nadie acepte el Movimiento como un plato de fiambre que sustituyera al plato callente de la víspera.

FIDELIDAD A FRANCO

En el Movimiento Nacional caben, todos los españoles, sin discriminación del procedencia o estamento. Se colocaría fuera del Movimiento, a ciencia o . ignorancia, por estupidez o por malevolencia, por cálculo o .por egoísmo, el que quisiera utilizar el pertrecho del Movimiento como catapulta contra vía Falange. El Movimiento Nacional establece las bases de la convivencia de todos los españoles. La Falange defiende esas bases y las acepta como manera de ser como servicio heroico de por vida. La Falange cree que sin esta minoría en vigilia y tensión, otra vea España se hundiría en el caos de las divisiones por intereses de clase. El exquisito cuidado y la astuta cautela con que blanden la pluma y endurecen la voz los blandos representantes de algunos sectores de opinión, reavivan nuestra fe en la Falange como servicio del Movimiento. La experiencia de que algunos señores hacen gala, adquirida en línea de mando, no es honesto que la transformen en revolver la carga del flanco deredho del navio, con peligro para la travesía. En esto sí que queremos dar ejemplo: nuestra experiencia, en línea de mando o como simpies escuadristas, la empleamos siempre en un servicio de fidelidad al Capitán del navio, Francisco Franco, más acendrada cada día.

A quienes acometa la tentación de que el´olvido del pasado serviría mejor al futuro, qué la venzan sabiendo que un futuro, sin atención a la tragedia del pasado, sería un futuro de tristes presagios también para ellos; para ellos y para España. La evocación del pasado vivido no es en nosotros ensoñación romántica o interesada; es la lección inolvidable que nos acucia para no tolerar los métodos, las tácticas, las ¿argucias o los reblandecimientos que provocaron la catástrofe. Sería sencillamente canallesco que algunos quisieran valerse de la paz, de la unidad, de la tranquilidad de que gozan hoy los hombres y las tierras de España, conseguidas por el Movimiento, para montar sobre ellas el tinglado de la antigua farsa. Y digo que sería canallesco porque ya np les valdría la disculpa engañosa de tratar de evitar con ello un mal menor. Esos males menores ya sabemos a qué conducen: al mal total.

ACCIÓN POLÍTICA PARA LA CONVIVENCÍA NACIONAL

Por eso, ¿qué es lo que buscan aquellos a quienes inquieta la insobornada fidelidad de la Falange? La exaltación del Movimiento y de sus principios, ciertamente no. Porque de ser esto lo que les preocupara, no ss inquietarían. Coincidirían fundamentalmente con nosotros y nosotros con ellos en el Movimiento Nacional. Los falangistas damos gracias a Dios de que los enemigos de España, los ateos y comunistas internacionales, los liberales obsesivos contradictorios consigo mismos, liayan elegido a la Falange como diana para sus dardos insidiosos, mientras ofrecen lazos de alianza a otros sectores. Es la iprueba inequívoca de que es en nosotros donde encuentra la España católica sus posibilidades presentes y sus virtualidades de futuro; y somos los. que, con disciplina, amor y sacrificio voluntario, servimos la acción política para una convivencia nacional en paz, justicia y orden.

Paz, justicia, orden y cuantos principios y virtudes puedan proclamarse teóricamente serían manantiales revueltos de palabras limpias "si no representan el resultado moral, social y político de la justicia social. La sabiduría no se funda en la mera aceptación indiscriminada de unas verdades, sino en el acierto en la jerarquización de ellas. Y en la tabla categorial de los principios y de las ambiciones sociales y políticas la justicia social es de rango supremo, Que no somos solamente nosotros a quienes la justicia social nos mueve, bien podemos decirlo. Podemos y debemos. A nosotros no nos duelen prendas. Pero apresurándonos a añadir que para la Falange el cumplimiento de la justicia social es un deber implacable y sin contemplaciones, porqué entendemos que sin ella la política no es misión limpia, ni la dedicación personal merecería el esfuerzo agobiante y sin respiro a que nos hemos entregado.

ENSEÑANZA DE LAS ENCÍCLICAS

La Revolución nacionalsindioalista no esta en la novedad de las ideas o de la doctrina que mantiene, sino en la resuelta voluntad y decisión de que sus exigencias se impongan sin remedio. Y digo que no está en la novedad de ideas o doctrinas porque no son invención suya o genialidad de sus fundadores, sino enseñanza, constante de las Encíclicas sociales. Ahora bien, las enseñanzas constantes de las Encíclicas y de las Pastorales no las aprende mejor el que con mayor fidelidad literal reitera sus párrafos, ni el que multiplica las ediciones de sus textos, sino aquellos que entregan sus días y sus horas a redactar una legislación inspirada en ellas, imponiendo a la sociedad el deber de que las haga suyas en el ámbito de las empresas.

La doctrina social católica se la saben ds maravilla, adivinándola—perdonadme esta expansión—, estes hombres enjutos de carne, que parecen hechos de raíces de árboles, trasuntos de Pedros ds Alcántara, que aman a su tierra como semilla de hijos, y a los hijos como promesas de España. Que no engañan ni se engañan. Que cambian calladamente su vida para qua sobreviva el linaje, y tienen ojos de asombro para el milagro de la España que 53 industrializa, y rictus de dolor, pero sin odio, para quienes encierran su vida entre palpitaciones de sobresalto. Con desprecio para la paz y la gracia de una vida semilla, austera, honrada y transparente. Estos hombres que dan a cada uno lo suyo, pero sabiendo primero que lo suyo de cada uno es la hermandad en el trabajo-y, si llega el caso, la hermandad en la guerra. Estos hombres castellanos de la Falange Española de las J. O. N. S., Que ganaron la guerra porque al ganarla conquistabas, la única posibilidad de que ta.xibién los enemigos de buena voluntad encontraran el pan de la paz en los surcos calientes. Estos hombres trabajados de tanto trabajar para quienes la política es tarea de edificación de la Patria como hogar, y no cabildeos de tertulianos, recovecos aduaneros o taiblero de ajedrez.

URGENCIA DE LA JUSTICIA SOCIAL

La Falange entiende que la justicia sono es sólo un problema político, que haya de resolver con medidas legales, sino una cuestión moral. Porque es sustancialmente una cuestión moral, la Fálange no sólo acepta inspiraciones de la Iglesia católica, sino que defiende la presencia de la Jerarquía eclesiástica, reforrando políticamente su voz, enalteciendo su autoridad y recibiendo su aliento. Lo que la Falange pretende—y feta pretensión supone en España una auténtica Revolución—es que no se demore la urgencia de una justicia social, subordinándola í1 motivos de índole inferior, o entregándola a maquinaciones de grupo, en libre luego de intereses particulares con detrimento del bien común nacional. Los españoles que temieran asfixiarse en la hermandad del nacionalsindicalismo convendría que reparasen si acaso no respiran miasmas ellos mismas. Cuando un Estado acepta como razón de su continuada legitimidad la de lograr que el bien comun ss cumpla, ese Estado no puede tolerar que se entibie su poder y su autoridad, parque equivaldría a abdicar de la misión que le define y sustenta.

La Falange lo que pretende es qué la autoridad goce del prestigio, de la ejemplaridad y de la eficiencia necesaria y suficiente para que el bien comun se cumpla. Y sólo por razones de bien comun nacional es posible y deseable el dialogo, pero no por mal curados resabios de partidismos políticos o por caducados sistemas liberales; Para nosotros, el diálogo político, más que , un concierto de voces, es una cooperación de medios para favorecer el cumplimiento de los fines, pero no para entorpecerlos o retardarlos. Si la Falange no imaginó el 4 de marzo de 1934 que todos los españoles fueran a entregar sus ideas o sus opiniones políticas a una seria y grave recapacitación, con la Patria como ideal y la justicia social como meta, ya comprenderéis que no pasa por nuestras mentes que el 4 de marzo de 1959 represente para todos la exaltación sincera y honda de un.servicio a la Patria, y una reviviscencia de la conciencia social y de la responsabilidad personal. Pero sí podemos asegurar que nuestro empeño en la evocación no alcanza otro sentido que el de la integración de todos los españoles, exaltando lo histórico frente a lo espontáneo, lo que nos acerca frente a lo que nos separa, lo que nos hermana frente a lo que nos irrita. Pero un elemental deber dé lealtad nos obliga a descubrir el juego peligroso de quienes ceden a la pertinacia de sus malos hábitos el esfuerzo heroico de unas generaciones.

SENTIDO TOTAL DE LA PATRIA, DE LA VIDA Y DE LA HISTORIA

Los falangistas no quisimos parar hasta conquistar. Conquista del Estado, porque era desde el Estado desde el que se corrompía a la sociedad. Conquista de la sociedad, hoy, precisamente por lo valioso y eficaz que resultó el mote y la empresa de la conquista del Estado. Y la mejor manera do conquistar hoy la sociedad es colaborar con el Régimen, fortaleciendo sus resortes legales legítimos, pero no encizañando a algunos sectores de la producción. La libertad, si no se alimentct de las raíces de la inteligencia, no es libertad, sino albedrío; y la inteligencia busca siempre el auxilio ds la prudencia cuando es la libertad política la que ha de ejercitare. El hombre abandonado a su espontaneidad no es persona humana, sino pasión desenfrenada; y la pasión demagógica afloja o aprieta las riendas con tirones de astucia, no con reflexiones as justicia o caridad. El espíritu revolucionario, la unidad de mando, el Régimen da autoridad, son los únicos que pueden actuar las posibilidades reales de algunos sectores de la sociedad y dominar el egoísmo repelente de otro sector.

Camaradas, la Falange ha transformado en unidad las tras clases de secesiones que tenían partida a España: separatismos locales, luchas entre los partidos, división entre las clases. Y los ha resuelto en unidad por superación: exaltando las regiones como miembros vitales y vitalizadores de la Patria, resolviendo en un Movimiento operante la diversidad artificial de los partidos, asegurando la convivencia entre las clases. A todos incumbe perfeccionar la gran tarea. En esta gran empresa la Falange, como aquí se dijo de Castilla, es capaz de negarse a sí misma, no porque se desvanezca en sus límites, sino porque es transparente y sin conclusión posible, ni a lo nncho da las tierras tle España, ni a lo alto de sus hombres. La Falange nos sicue diciendo en cada coyuntura que es lo que debemos hacer y lo que debemos preferir, porque seguimos teniendo, claro en el alma, el sentido total de la Patria, de la vida y de la Historia. ¡Arriba España!

Una grán ovación acogió las palabras finales del director general de Prensa.

Habla el señor Jiménez Millas

"ENTRAÑABLE FUSIÓN, NUNCA ABSORCIÓN DE NADIE POR NADIE"

Seguidamente, el vicesecretario general del Movimiento, señor Jiménez Millas, habló en los siguientes términos:

"Año tras año—en Valladolíd, en esta fecha y en este teatro—nos convocamos para celebrar, rememorando, un trascendente acto de Unidad. Porque Unidad hacíamos con la unión de dos fuerzas políticas que sostenían análogos afanes e idénticas inquietudes. Con la entrañable íusiórt—nunca la absorción de nadie por nadie—de Falange Española y de las J. O. N. S., señalamos, en muy primera hora, nuestra clara intención de concebir un Movimiento y nuestra firme y reiterada repulsa a todo lo que pudiera significar postura de Partido. La fusión—la hermandad en el quehacer de las J. O. N. S. y de la Falange—no implicó enojosas Cuestiones estimativas. Ninguno de los dos grupos exhibió listas de militantes con ánimo tíe sobrsvalorar asistencias y mayorías. No importaba, en absoluto, averiguar quiénes eran más y quiénes eran menos. Es agrupaban bajo mando único —tn claro principio de autoridad—porque las ligaba el mismo entendimiento de lo qu.3 España necesitaba. Y si entonces, tan gráficamente, demostramos nuestros fervientes deseos de Unidad, nuestra sincera apertura, brindada a todos los que sintiesen, de verdad, la Patria en lo más hondo de sus entrañas; si a lo. largo de toda líuestra accio´n política, que ya consiguió qu mayoría de edad, hemos mantenido, casi con tozudez, que no sqmos un partido político porque, entre otras razones, no creemos en los partidos, políticos. ¿Por qué ese interés que demuestran algunos en calificarnos de Partido cuando no nos tildan de facción?

Facción fuimos, eso sí; cuando el serlo implicaba riesgos. Cuando en los tiempos fundacionales la llamada de nuestro clarín no era demasiado escuchada. Entonces, sí, efectivamente, componíamos una :acción da muy pocos españoles frente a la República que conducía el país al desastre. Eramos, sin duda, un número muy reducido y, por el contrario, muy numeroso el que teníamos enfrente. Pero, además, existían otros compatriotas que, si Dieta no nos presentaban combate, nos regalaban con su olímpica insolidaridad, lo 3ue venía a ser casi lo mismo.

TODO ESPAÑOL PUEDE OPINAR, LEGISLAR Y MANDAR

Así llegamos al 18 de Julio y al Decreto as Unificación. Y este Decreto—quisieran o no quisieran unificarse, algunos; y lo hicieran con más o menos reservas mentales otros—es el más importante y explícito intento de Unidad. Todos los españoles que sintieran lo que, realmente, representó el 18 de Julio tenían cabida holgada en el Movimiento Nacional. Posteriormente, todas las organizaciones del Movimiento se abren, en amigable abraso, para recoger a todos los españoles, sin excepción alguna. Y así, la Organización Sindical ss ofrece como el nías auténtico cauce profesional. A nadie se te iSmanda la contestación a ningún intencionado cuestionario "que pretenda conocer circunstancias añejas. Todos tienen derechos que les serán reconocidos y deberes que les serán exigidos. No hay distingos, no hay castas, no hay separaciones... Todos son españoles.

El Frente de Juventudes se presta a formar a la juventud sin necesidad de preguntar a ningún niño cómo pensaban o lo que hicieran, en el pasado, sus padres. La Sección Femenina se lanza a la mejor preparación de la mujer española, sin distinción de clases ni de ideologías. Y se perfilan las estructuras de la organización política del país con las miras puestas en la unidad y en la convivencia. Se montan las instituciones e instrumentos precisos para lograr cauces representativos naturales.

El español, todo español, puede opinar, y el español, todo español, puede llegar a legislar y a mandar..., pero en aquello que le es propio, sobre aquello que directamente le afecta y conoce,.. No a través de partidos políticos, sino utilizando, empleando los medios de representación que tiene a su inmediato alcance, Creemos, creemos firme y resueltamente, en la representación orgánica, y. no creemos, también resueltamente, en la ficción de los partidos políticos. Pero es que, además, entendemos—y la experiencia, por desgracia, nos lo ha demostrado hasta la saciedad—que las fatales luchas de los partidos llevarían a España, primero, a un nulo entendimiento, y de.ahí, sin duda alguna, a la discordia permanente y a la guerra1 civil. Y había, era preciso, que sustituir la falsa representación que en el orden electoral conseguían los partidos con otra fórmula más auténtica, más lógica y más natural..., y la más perfecta, a nuestro juicio, nos la ofrecen los encuadramicntos básicos para la convivencia: familia, Municipio y Sindicato. Esto hemos hecho. .Sin embargo, nos siguen llamando partido único y facción. Cuando lo que pretendemos ser es Movimiento Nacional Único. Un solo Movimiento, al servicio de España y de los españoles.

EL MANDO NO ESTA SOLAMENTE EN MANOS FALANGISTAS

EL VALLE DE LOS CAÍDOS

ORACIÓN, MAUSOLEO Y ESTUDIO

Es indudable que el Movimiento Nacional no puede ser solamente una perfecta estructura doctrinal ni la proclamación solemne de unas bases o normas de actuación y de convivencia, cuyo cumplimiento, cuya observancia práctica podamos encomendar a beneméritas instituciones, armadas o no armadas, de la nación. El Movimiento Nacional precisa de una organización, de unas organizaciones, vivas y ágiles, que operen sobre la sociedad toda. Para dirigir esas organizaciones, para cubrir los cuadros de mando de las mismas, necesitamos la formación de una minoría de españoles que se ofrezcan, activamente y con dedicación casi castrense, a su servicio. Y en este momentó debemos, más que olvidar, no tener en cuenta las procedencias políticas originarias de los que hayan de componer ese equipo de hombres que se entreguen vocacionalmente y con pasión a la política. Basta y es más que suficiente con que sean españoles que hayan demostrado y probado, con sus servicios, que tienen fe en el Movimiento Nacional y en lo que el Movimiento significa, y queremos que represente para la continuidad de la Patria. Y reitero esto, que ya es sabido, porque también se dice que el poder y, por consiguiente, el mando está, únicamente detentado por falangistas. Esta pintoresca acusación tiene tal carencia de sentido, que apenas merece tomarla en consideración.

Pero, además, disponemos de un argumento muy significativo: la política del Movimiento la desarrollan todos los Departamentos Ministeriales y no solamente la Secretaría General. En este caso, sí la estadística a que antes hago referencia confirma muy expresivamente que en la Secretaría General—lo mismo en la esfera nacional que en las provinciales y locales—los Mandos están cubiertos por hombres de los más diversos orígenes po-. uticos,, anteriores al 18 de julio, pero, sobre ludo, por españoles que nacieron a la vida pública cuando, terminada la Cruzada, quedaban superadas y armonizadas todas las tendencias por la concepción unificadora de Falange Española Tradi-cionalista y de las J. O. N. S. ¿Qué no ocurrirá al ampliar el trabajo estadístico y hacerlo extensivo a otros Departamentos, Corporaciones, entidades, etc., de la nación?

Que conste que esta realidad que comentamos no la esgrimimos en son de queja o en tono de lamentación, ni mucho menos con resabios de amargura. La comentamos, simplemente, para intentar poner de una vez las cosas en su sitio. Nos lamentamos y nos duele, eso si, el ser objeto de maniobras o insidias injustamente. Porque maniobra o insidia es culparnos o achacarnos de algo que no es cierto. No es cierto, por ejemplo, que el Movimiento, a través de sus organizaciones, repela o ahuyente colaboraciones o desestime asistencias, honestamenté ofrecidas. Todo lo contrario. Estamos abiertos de par en par esperando a todos los españoles que quieran venir a nuestro lado, siempre que sea en la línea de la mejor interpretación de los Principios. No tienen motivos para abrigar recelos ni suspicacias. Nuestra política es clara y diáfana. No ocultamos lo que queremos y, además, procuramos raaonar el por qué de lo que queremos. ¿No será, por el contrario, que en vez de ser nosotros los culpables de su abandonismo ssan ellos los que no encuentran fácil cabida en el Movimiento por no aportar mercancías de recibo?...

LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES NOS OBLIGAN A TODOS

El día 1 de abril de 1939—con la terminación victoriosa de nuestra Cruzada— se abrió en España la cristiana, constructiva y generosa etapa de la verdadera reconciliación nacional, de la fraternal convivencia entre españoles. La guerra la hicimos para salvar a unos y a otros, salvando a la Patria. Para salvar a vencidos y vencedores. Nosotros teníamos la razón absoluta, ya que defendimos y defendemos las razones de ellos y las razones nuestras; que son, sumadas en último caso, las supremas razones de la Patria, Pero, además, no podíamos, en forma alguna, mantener la existencia de vencidos y vencedores, de dos castas de españoles sobre el triste panorama de una España dividida. Ya en España no puede haber cplores, ni bandos, ni grupos, ni capillas. En España ya no puede habar más que españoles que, unidos bajo las normas de una justa convivencia, produzcan trabajen y laboren en el resurgimiento de la Patria, que es lo mismo que producir, trabajar y laborar por el bienestar individual de todos y de cada uno de sus hijos. Nosotros queremos y aspiramos a, un gran Movimiento Nacional, que sea de todos, pero que también.

El discurso que, hablando a la Junta Nacional de la Hermandad de Alféreces Provisionales, acaba de pronunciar el Jefe del Estado, identifica con notoria lucidez la doctrina de esa tespléndida institución, una de las más originales y reveladoras del Estado que alumbró el Alzamiento con el espíritu de la representación del Valle de los Caídos. En el sentimiento y en la letra, en la emoción y en la cronología, la joven e Improvisada milicia que se batió en vanguardia de 1936 a 1939 tendrá simbólicamente su sede y su relicario allí donde en cuerpo y alma están a perpetuidad la Kspaña inmolada y la España que, rediviva por una prueba de fuego, sangre y heroísmo, cumple el mandato de honrar aquélla, pues, como ha dicho Franco, "si logramos que la patria despertara no fue para que pudiera volver a caer". Suyo (de Franco) es también el anuncio de que el monumento del Valle de los Caídos podrá ser inaugurado el 1.° de abril, de tal suerte que sea el majestuoso santuario por los siglos de los siglos la síntesis votiva y la tutelar arquitectura de una edad nueva en la historia de una nación gloriosa y resurgente. Ahora bien, por llamativo e imponente que sea, ese escenario de granito conmemorativo no ha significado ni ahora, ni antes, es decir ni en su proceso ejecutivo ni en la prístina fase de su génesis o concepción una simple construcción ornamental, .trofeo de ima guerra triunfal, recreo congratulatorio de una victoria militar, alarde de laboreo y dominio de la ihateria bruta. Más, mucho más que todo eso sugiere y declara el reitero granítico que brota de Cuelgamuros a tenor del decreto de fundación de 5 de septiembre que, a su vez; invocaba otro decreto elaborado en. la primavera de 1939, el mismo día de la Vic obligue a todos. Porque existen, electivamente, quienes inventan su propio movimiento nacional. Lo configuran a su capricho, a su gusto y a .su conveniencia.

toría. "El sagrado deber de honrar a héroes y mártires, decía el "Boletín Oficial del Estado" de aquella fecha, ha de ir acompañadb por el sentimiento de perdón que impone el mensaje evangélico." No sería, pues, una institución genuninamente nacional y cristiana la memorable y acabada empresa de plasmar en una cantera ciclópea la epopeya de la liberación si sobre los sacrificios del beligerante victorioso no triunfaran los brazos pacificadores de la Cruz. Por lo que iatsr.eional y efectivamente el Valle de los Caídos es de todos y para todos los españoles. El ideal de que en España no haya unos y otros es de hace tiempo real efectividad, estado de hecho, como corresponde a una Victoria que no fue sólo de los vencedores, sino común a cuantos en tierra española viven y laboran para conseguir y mantener el creciente bienestar de la presenta y de las futuras generaciones. Y ese restablecimiento de ,1a unión histórica y solidaria entre todas las familias y todos los miembros de un minino pueblo se consagra simbólica y piadosamente en un maravilloso lugar de peregrinación, retiro y preces. Allí reposarán para siempre cuerpos de los caídos de todas las provincias españolas, aunque fueron, tantas las vidas inmoladas u ofrecidas para el bien de la Patria, que en todos sus pueblos y lugares perdurarán muchas cruces como otros tantos testimonios de sacrificios y heroísmos.

Pero el Monasterio, la Cripta y la Cruz del Valle de los Caídos resumirá por antonomasia lo que de hoy y para siempre declara España ante sí misma y ante los extraños, su fe en lo que cree, su enseñanza en lo que recuerda y su esperanza en lo que afana y anhela.

Y lo paradójico es que estos mismos son los que seguramente nos adjetivan a nosotros de facción. Los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional, promulgados solemnemente por el Caudillo ante las Cortes, es conveniente recordar que nos obligan a todos por igual. Admitamos matices, diferencias de apreciación y de criterio en lo circunstancial y transitorio. Esto, no importa. Pero sus doce puntos, desde el primero hasta el último, han de ser normas de fe política para los españoles. Todos, aquellos a quienes nos llaman facción y aquellos que nos lo llaman, tenemos obligación inexcusable, en aras de la unidad, de emplear siempre "juego limpio". Porque España, esa España que todos llevamos en el corazón y por la que tanto hemos luchado, ellos y nosotros, lo precisa.

NO PODEMOS DUDAR DEL BUEN CAMINO

Qué duda cabe de que habrá, falangistas a los que no sugestione demasiado la institución monárquica y monárquicos, con excesiva prisa, a los que no les parezcan suficientemente expresivos e inmediatos —respecto a su personalísima intención— los Principios Fundamentales. Pues bien, unos y otros, sin quererlo, atenían contra la Unidad; unos y otros, tal vez inconscientemente, ponen, en peligro el futuro de la Patria; unos y otros se juegan alegremente el porvenir, siempre incierto, de nuestros hijos, pero, también, el de los suyos.

Nuestra fuerza y nuestra razón esta basada, fundamentalmente, en la Unidad. ¿Vamos por pequeñas sutilezas doctrinales nostálgicas o pasionales a intentar romperla? Cuando países del mundo occidental, verdaderas cunas del liberalismo y de la democracia inorgánica, vuelven o pretenden volver de su error, aunque, tal vez, un tanto, suavemente, con timidez y cerno azorados, y fijan sus ideales sobre otros derroteros, muy coincídentes con nuestra tesis de mando único, principio de autoridad y negación de los partidos políticos; cuando estos países, en el fondo y aun sin decirlo, envidian nuestro sistema, reconociendo sus innegables ventajes para la mejor gobernación de sus pueblos; cuando estos países, en fin, al cabo de los años, vienen, algo así, como a darnos la razón, entonces nosotros sacamos una buena muestra de andante celtiberismo y... empezamos a dudar de que, realmente, podamos encontrarnos en el buen camino.

Falange Española Tradiciornalista y de las J. O. N. S., con sus errores y sus yerros, con sus éxitos y ¿sus realizaciones, puede presumir y enorgullecerse de algo muy ´importante y, al parecer, difícil: de Paitad. De lealtad acrisolada al Mando, al hombre que logró nada menos que salvar a la Patria. Al hombre que nos dirige, con mano segura, desde hace veintitrés años, con dignidad y con justicia, en paz y en orden. Al hombre que Dios iluminará, sabiamente, para trazar el futuro de la Patria. Y temos sido leales, sin reservas, ni condiciones, plenamente. Y lo hemos sido—válgame Dios—no por ninguna razón egoísta. No habrá sido, ciertamente, por mantenemos en unos difíciles puestos de mando, llenos de trabajo, responsabilidad, sujetos a la crítica más severa y, muchas veces, a la incomprensión más suicida. Nuestros cargos son lo más distinto a una ¡prebenda. Nuestros cargos son servicio y cfcmo tal cumplimos la tarea. Trabajamos por patriotismo, por pasión; quemándonos en la lucha diaria, abandonando todo lo propio y haciendo generosa dedicación de tas mejores años de nuestra vida.

Perdonadme esta divagación y, con ella, voy a terminar. Esta noble tierra de Valladolid tuvo el honor de servir de escenario al primer acto público de Unidad, celebrado hoy hace, justamente, veinticinca años. ¡Que Dios conceda a nuestra querida España, la permanente victoria de que esta Unidad, que, desde entonces, nos obligamos a mantener, por nada ni por nadie pueda malograrse , jamás! ¡Arriba España!"

Grandes aplausos acogieron las últimas palabras del Sr. Jiménez Millas.

Entrega del grupo de viviendas "18 de Julio"

Terminado el acto en el teatro Calderón, el vicesecretario general del Movimiento, autoridades y jerarquías ´se trasladaron a la Rondilla de Santa Teresa, donde entregaron a los beneficiarios los correspondientes títulos de propiedad del grupo de viviendas "18 de Julio", Construido por el Instituto Nacional de la Vivienda en lugar inmediato al barrio de Santa dará, el grupo está muy cerca de donde se reúnen varios de los monumentos más históricas de Valladolid, como el Palacio de Capitanía General, Gobierno Civil, iglesia de San .Pablo y Museo Nacional de Escultura.

Consta el grupo de 442 viviendas de la clase A, 108 de la clase B y dos magníficos grupos escolares. El presupuesto general de las obras ha sido ,de 51.377.896,96 pesetas.

Las viviendas de la serie A han costado 84.963 pesetas cada una. Los beneficiarios pagarán una cantidad inicial del lo por loo de dicho importe y una renta mensual de 198,12 pesetas, dentro de la que se.incluye la amortización, hasta los 50 años, que pasará a ser propiedad de los inquilinos.

Las de la serie B han costado 107.019,84 peseta?. Se abonará, como para las anteriores, el lo por ico y la renta mensual, incluida igualmente la amortización hasta los 50 años, será de 249,56 pesetas. Todas las viviendas constan interiormente con modernos servicios higiénicos, tres dormitorios y cocina, y otras con cocina-comedor.

Los pisos han sido adjudicados previo sorteo entre los solicitantes, acto que se celebró anteriormente en el teatro Zorrilla, ante notario y en sesíón publica.

Cifra.

LA CONQUISTA DE LA SOCIEDAD

Con este mismo título, "Arriba" publicó ayer el siguiente artículo:

"Un artículo de Jaime Guasp, publicado el 28 de febrero en "Ya", viene a resumir la tesis desarrollada por el autor en una conferencia reciente. Proclama, como fundamental verdad política, "el agresivo impulso de la sociedad española"—para Guasp, "el ente mág agresivo que vive en la sociedad occidental"—, "y correlativamente la apagada blandura del Estado español en su enfrentamiento recíproco. No es la sociedad la llamada a reconstruir al Estado, sino, a la inversa, el Estado el que tiene todavía que educar a Ja sociedad. España no es que carezca del pulso: es que tiene una taquicardia crónica. La sociedad la corroe; son las envidias, las zancadillas, las calumnias, las exaltaciones personales, la vanidad, la censura negativa a todo.

La sociedad española tiene que ser íntegramente ¿ransforinada si se quiere que el aparato politico español deba recibir el nombre de tal".

La tesis nos parece exacta, impecable. Y como se trata, además, de algo defendido por nosotros desde hace mucho tiempo, puede imaginarse la alegría con que recibimos un refuerzo, tan estimable como el de este ilustre profesor universitario, a quien, por otra parte, supaníamos situado en zonas más tibias y lejanas de nuestra fervorosa lucha por la transformación de la sociedad española desde "instancias políticas. Hasta aquí, pues, conformes. Y contentos. Añora bien; la verdad nos obliga a ciertas precisiones; y somos amigos de Guasp, pero más de la verdad.

Porque Jaime Guasp pretende que sus afirmaciones son de una novedad sorpréndete. Casi reclama la patente de invención. Y llega a decir que "inviniendo el antiguo y engañoso lema de "la conquista del Estado", hay que realizar la tarea cabalmente contraria e inédita entre nosotros de "la conquista de la sociedad". No; esto si que no lo admitimos. Porque ni hay que invertir nada ni la conquista de la sociedad es tarea "cabalmente contraria" a la conquista del Estado, ni este lema, con la precisión aproximativa y no científica de un "slogan" político, representa ninguna engañosa antigualla. Cuando Ramiro Ledesma bautizó con ese bello título su periódico, justo un mes antes de proclamación de la República, no quería decir, ni muchísimo menos, que la sociedad española era espontáneamente perfecta y justa, y que el Estado omnipotente la oprimía y deformaba. Ramiro Ledesma, cómo José Antonio—y tíe ahí su esencial identidad ética y patética que determinó la fusión, hace ahora un cuarto de siglo—, entendian que la sociedad española estaba llena de -injusticias, de contradicciones, de tensiones internas; y que el Estado resultaba también injusto al no ser, en su debilidad, agnosticismo y blandura, sino reflejo y botín de aquella sociedad injusta. Pero se hablaba entonces de la conquista del Estado, en tono de consigna casi militar, como de una operación y ocupación previa e indispensable para conseguir, por medio del Gobierno, del Poder político, la reforma de la sociedad. "Nosotros nos encaminamos a la acción política con la concreta ambición de proyectar sobre el país la silueta de ese nuevo Estado"—decía el manifiesto fundacional, previo al periódico, en febrero de 1931.

Y esto era y es el camino. Lo defiende ahora Jaime Guasp: "Desde el Estado, hombres no comprometidos socialmente tienen que actuar sobre el rebelde cuerpo social español para ir desmantelando sus fortalezas particulares, como los Reyes Católicos, en un proceso semejante, limpiaron en solo un reinado las cindadelas de los caballeros de presa feudales." ¡ Pero si hasta el modelo histórico que propone Guasp es el mismo adoptado por nosotros, que rescatamos su glorioso emblema de los monumentos renacentistas para bordarlo en rojo sobre el azul de la camisa! (Aunque esto sea tan .sólo anécdota trivial, por ahí anda un articulo en el que, como si de algo muy mío se tratase, me revuelvo contra el ex ministro republicano Manuel Jiménez Fernández por su diatriba contra Fernando de Aragón.)

Pero el camino es de áspera y difícil travesía. No podemos creer, como los jacobinos racionalistas y radicales, que la sociedad es de blanda cera. Ni convendría que lo fuese, pues nunca se hicieron con materia tan muelle obras valiosas y perdurables.

La tarea es tanto más difícil en España porque aquí casi siempre—y no comprendemos cómo para Guasp esto significa un novedoso hallazgo—, el Estado lia sido más débil que la sociedad y se ha mantenido en tímida actitud defensiva. Era lógico que así fuese, por el predominio de lo espontáneo e individualista frente a. lo reflexivo e institucional. Es por ello necesario infundir fortaleza al Estado y, simultáneamente, lograr desde él la mudanza del cuerpo social. Y esto hacerlo con hombres salidos de la sociedad misma. No ,es algo tan imposible como saltar fuera de nuestra propia sombra, pero se le parece. ¿Tendremos el valor de decir que en esta ardua tarea está empeñado el Movimiento Nacional, cercado por tanta incomprensión y regateo, por esa critica demoledora y negativa a la que se refiere Jaime Guasp?

Lo venimos predicando quizá hasta con enfadosa tenacidad. España tiene un problema de convivencia social, pues ésta se hizo difícil en los últimos siglos como convivencia nacional normal, entre otras razones porque hubo un desequilibrio sociológico y técnico respecto de los demás países de la Europa occidental. La verdadera unidad de este pueblo, que no es sólo el que en la Historia se ha hecho, sino el que ha hecho la Historia y la continuará, no puede forjarse y mantenerse sino sobre bases de justicia. En este sentido, nuestro Estado ha dado cauce a una legislación avanzada y generosa, pero resulta todavía absolutamente necesario que se mantenga la presión sobre la sociedad para debelar los seculares privilegios cobijados en su pétrea estructura y tenazmente defendidos. _ Todo esto estaba contenido, desde el principio, en lo que José Antonio llamó el canto escandaloso y aguerrido de los gallos de marzo, de las guerrillas primeras, Y sigue, en el XXV aniversario de la fusión, inscrito en la gloria, de nuestras banderas. Todos pueden seguirlas, y, salvando lo fundamenta?, las nuevas generaciones, disponen de ancho campo para su originalidad creadora : hasta donde les alcance el fuelle en su galopada histórica. Pero que nadie intente desandar un camino por el que con tanto esfuerzo avanzamos.

Luis GOMEZ DE ARANDA."

 

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