Autor: Cámara, Adolfo. 
   El Jefe del Estado preside los funerales por José Antonio en el Valle de los Caídos  :   
 Miembros del gobierno, Consejo del reino, cuerpo diplomático y otras altas representaciones civiles y militares asistieron a la ceremonia. 
 ABC.    23/11/1960.  Página: 47-48. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

EL JEFE DEL ESTADO PRESIDE LOS FUNERALES POR JOSÉ ANTONIO EN EL VALLE DE LOS CAÍDOS

SU EXCELENCIA DEPOSITO UNA CORONA DE LAUREL EN LA TUMBA DEL FUNDADOR DE LA FALANGE

MIEMBROS DEL GOBIERNO, CONSEJO DEL REINO, CUERPO DIPLOMÁTICO Y OTRAS ALTAS REPRESENTA

CIONES CIVILES Y MILITARES ASISTIERON A LA CEREMONIA

Su Excelencia el Jefe del Estado presidió ayer las solemnes honras fúnebres en sutragio del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, en el XXIV aniversario de su muerte en la prisión de Alicante y de todos los caídos en la Cruzada nacional, El funeral estaba organizado por la Jefatura Nacional del Movimiento.

Cerca de cinco mil falangistas que se trasladaron desde Madrid con una monumental corona de laurel la noche anterior, llegaron al Valle de los Caídos poco antes de las once de la mañana y formaron á lo largo de la gran escalinata de acceso a la Basílica. Portaban banderas y estandartes. Las centurias se distribuyeron en semicírculo para aguardar .la llegada del Jefe del Estado y Jefe Nacional de la Falange. Entre las representaciones llegadas figuraban la Vieja Guardia, Falanges Juveniles, Guardia de Franco, centuria "José Antonio Primo cíe "Rivera", centuria del Distrito de la Universidad, Falanges del S. E. U., Frente de Juventudes.

División Azul y numerosas jerarquías.. Presidia esta concentración el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, D. Jesús Aramburu.

Minutos, después de las once comenzaron a llegar los miembros del Gobierno y personalidades, que fueron saludados por el prior, P. Antonio Ortiz.

LLEGA EL GENERALÍSIMO

Poco después llegó el Generalísimo Franco, que lucía el uniforme, de Jefe Nacional de la Falange, sobre el que ostentaba la Laureada de San Fernando. Se cubría con la boina roja. Acompañaba a Su Excelencia el ministro secretario general del Movimiento, D. José Solís Ruiz.

Le seguían los jefes de sus Casas Civil y Militar, conde de Casa de Loja, y teniente general Asensio, respectivamente, y los segundos jefes, general Laviña y Sr. Fuertes de Villavicencio.

El Caudillo fue saludado al pie de la escalinata por el capitán general de la-Región, teniente general Rodrigó, y el jefe provincial- del Movimiento y gobernador civil. Después, acompañado por el capitán general,´ pasó revista a una agrupación de Infantería del.Regimiento Wad-Ras, con banda de música del Regimiento de León número,38.

También pasó revista a una centuria de la Escuela dé Mandos y otras de la Guardia de Franco y del Frente de Juventudes.

´Después Su Excelencia se dirigió hacia la Basílica, mientras las bandas interpretaban el Himno Nacional. En la puerta fue saludado por los ministros y luego penetró en-el templo bajo palio. El P. Antonio Ortiz, le ofreció el agua bendita y le dio a besar el Ligrium Crucis. El Jefe del Estado v el ´ministro secretario general del Movimiento ocuparon los sitiales a ellos "destinados, después de .depositar con el Sr, Aramburu una gran corona de laurel en la tumba de José Antonio.

En lugares preferentes se situaron la señorita Pilar Primo de Rivera, delegada nacional de la Sección Femenina de F. E. T. y de las J. O. N. S., y su hermano el duque do Primo de Rivera, así como los sobrinos del Fundador. Detrás se colocaron loS ministros; presidente del Consejo del Reino y ie las Cortes Españolas, D. Esteban Bilbao, :on los componentes del primero de los Organismos citados y de la Mesa de las Coríes; capitán general de la Región, teniente general Rodrigo; almirante Nieto Antúnez, jefe de la Jurisdicción de la Armada, y el teniente general Castro Garnica, de la Primera Región Aérea; el presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, teniente general Gutiérrez Soto; varios ex ministros; embajador D. Nicolás Franco; representaciones" del Consejo de Estado, Cqnsejq de Economía Nacional, Tribunal de Cuentas, Junta Política, auditor de la Primera Región, general Alfonso Fernández y Fernández Feijoo; directores generales de_ la Guardia Civil, teniente general Alcubilla, y de Seguridad,: D. Carlos Arias; Cuerpo, diplomático acreditado en Madrid, presidido por el nuncio de Su Santidad, monseñor. Antoniutti; alcalde de Madrid, presidente de la Diputación Provincial y numerosas representaciones de generales, jefes y oficiales, así como los subsecretarios de los distintos Departamentos ministeriales y directores generales.

Ciento setenta filas de bancos estaban o_cU-pados por las Falanges, Sección Femenina,

Frente de Juventudes, etc., y numerosísimos fieles, que llenaban totalmente la Basílica.

TURNOS DE VELA

Durante la misa comenzaron los turnos de; vela, que iniciaron los miembros del Gobierno, Palmas de Plata, Junta Política, Mesa de las Cortes, etc. Rodeaban la tumba del Fundador seis monumentales candelabros de bronce, con hachones encendidos. En el momento de la consagración y a la hora de cantarse el responso se apagaron las luces del templo y sólo quedó iluminado, en medio de una profunda emoción de cuantos llenaban la Basílica, el Cristo de las Batallas, mientras doblaban las campanas.

Durante la piadosa ceremonia permanecierbn cerradas las puertas de la Basílica, y desde la explanada hasta la inmensa puerta de hierro prestaban guardia ías Falanges .Juveniles, que rezaron el Rosario. Terminado el funeral, se rezó un solemnísimo responso. La misa fue interpretada por los Coros y la Escolanía de la Basílica, que cantó distintas composiciones fúnebres.

1 Su Excelencia el Jefe del Estado abandonó después el templo conilos mismos honores que a ,su llegada, y ya en el vestíbulo las representaciones del Movimiento y los. fieles que habían asisitido al funeral, en gran núnlero, tributaron al Generalísimo. una prolongada salva de aplausos, que fue interrumpida por el "Cara al Sol", cantado por las centurias allí presentes, al final del cual el Jefe del Estado dio los gritos de rigor.

Al pie del automóvil, en, el que se dirigió a su residencia de El Pardo, fue despedido por los minitros y las autoridades, sin que se interrumpieran los aplausos hasta que desapareció el coche.

 

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