Autor: Saña Alcón, Heleno . 
   Un libro     
 
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UN LIBRO.

Jean Bécarud y Gilles Lapouge han tenido la amabilidad de ocuparse de mi modesta persona. En su libro Anarchistes d´Espagne, aparecido recientemente en la editorial André Balland, de París, estos dos autores han recogido y comentado algunos pasajes de los dos extensos trabajos monográficos que sobre el mismo tema publiqué en ÍNDICE a fines de 1968.

El señor Bécarud tuvo además la gentileza de enviarme un ejemplar dedicado, en el que expresaba, sin duda con excesivo reconocimiento, lo mucho que su libro debía a mis trabajos. Sin identificarse con todas las tesis que yo defendía en mis ensayos monográficos, los dos autores franceses los enjuician positivamente, calificándolos, entre otras cosas, de "notables" y "origínales". Ambos escritores manifiestan también que yo analicé con equidad el movimiento libertario español.

Yo no hubiera escrito probablemente esta nota personal si en el libro de Bécarud y Lapouge no se hubiese deslizado un error biográfico e ideológico que concierne directamente a mi actividad de publicista político. Inexplicablemente, los dos autores franceses, a] citarme, afirman "en passant" que yo procedo de la "Falange de izquierda". En otro pasaje me incluyen dentro de la "Falange progresista".

Ignoro de dónde los autores han extraído esta falsa información. En todo caso, yo aclaro y hago constar aqui formalmente que no procedo ni de la Falange de izquierda, ni de la progresista, ni de ninguna. Precisamente en el momento en que aparecía en las librerías la obra francesa, acababa yo de publicar en ÍNDICE una serie de artículos sobre la Falange, en los que, con toda objetividad y ecuanimidad posibles, adoptaba una línea claramente crítica ante ese movimiento.

Por lo demás, el libro de Bécarud y Lapouge constituye un agudo y brillante análisis del movimiento ácrata español. Sus juicios de valor son imparciales y desapasionados, el montaje literario es eficaz y ameno y el alma de nuestro pueblo es captada con notable perspicacia. Los autores subrayan que el movimiento anarquista español es anticipado, no ya solamente por Don Quijote, sino por nuestros místicos y teólogos del siglo XVI y del XVII.

UN ARTICULO.

La serie de trabajos publicados por mí recientemente en Ja revista ÍNDICE sobre la Falange han provocado una reacción airada en una publicación fascista radicada en Madrid y Barcelona. En un extenso artículo, la autora- me acusa de "mentira" y de "vileza", de "mezquindad", de "sucias mentiras", de "lengua de víbora" y de "insidia diabólica". Es todo un catálogo de insultos, probablemente los más desatados que yo haya recibido en mi carrera de publicista. ¿Y cuál ha sido mi pecado? Mi pecado ha sido el de haber hecho un análisis del movimiento falangista saliéndome de los tópicos, de Jos clisés y lugares comunes que suelen acompañar a ese tema. Mi tesis central era, en forma abreviada, ta de que la Falange ha sido un movimiento ideológicamente ambiguo, conteniendo en su seno elementos "fascistas" y elementos más o menos, "socialistas". Yo trataba de demostrar, con toda suerte de escrupulosa documentación, que hubo una Falange de izquierda y otra de derecha. Asimismo, que si la Falange se unió al movimiento de julio fue en parte porque la CNT moderada y Prieto se negaron a colaborar con ella. También subrayaba que José Antonio no puede ser descrito como un vulgar epígono de Hitler y Mussolini, pues su personalidad íntima, su origen social y su formación intelectual eran muy opuestos a los de los dos líderes fascistas.

Estas tesis han provocado la indignación de la señora o señorita articulista, que se esfuerza en demostrar que la Falange ha sido y es un movimiento monolíticamente "nazi". Yo me voy a guardar mucho de intentar convencer a mi oponente femenina de que ni ba leído con atención mis artículos ni posee la suficiente lucidez y serenidad para interpretar con objetividad eí movimiento falangista. Me limitaré a reproducir algunas frases de su artículo, coa el objeto de que el lector constate y comprenda la razón

de los exabruptos. Dice la apasionada articulista:

"Todo aquel que se declare en contra del fascismo demuestra claramente su carácter servil, su personalidad de esclavo." (Nos confesamos humildemente serviles y esclavos.)

Y en otro pasaje: "Hitler era un hombre con la moral extraordinaria del héroe y su concepción del mundo es sublime, por eso José Antonio lo admiraba en todo." Y en otro párrafo: "Hitler fue el Libertador enviado por Dios para combatir a los judíos."

Huelgan comentarios. Para terminar: todo insulto que venga de alguien que razone en estos términos es para mí un honor. Así que siga despachándose a su gusto mi aguerrida censora.

HELENO SAÑA

 

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