Autor: Pablo, F. L. De. 
   La difusión del manifiesto, perfectamente estudiada     
 
 Ya.    08/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

La difusión del manifiesto, perfectamente estudiada

Los cien militares firmantes del manifiesto contra el tratamiento que los

Ejércitos reciben dé la prensa iniciaron ayer sus catorce días de arresto

domiciliario, aunque, según fuentes castrenses, había sospechas de que alguno

podía haberlo quebrantado para distribuir nuevas adhesiones a la carta en algún

medio informativo. Varios de los oficiales primeros firmantes de la lista,

consultados telefónicamente en su domicilio, declinaran facilitar información

sobre si habían cumplido ya el trámite declarativo ante el instructor designado

por la Capitanía de la primera región militar para elaborar el expediente del

que podrá o no deducirse sanción, con arreglo a las ordenanzas, o abrirse un

proceso.

En medios políticos, este hecho seguía preocupando ayer, como lo revela que la

mayoría de los ministros que habían salido para disfrutar de «puente» tras la

larga crisis y poner en orden sus ideas para el relanzamiento del ejecutivo

tuvieron que volver a Madrid o no pudieron salir. El vicepresidente político,

Rodolfo Martín Villa, hubo de regresar de Lanzarote,

Los círculos políticos han valorado positivamente la rápida actuación del

ministro de Defensa, Alberto Oliart, consiguiendo, a pesar de ser domingo,

reunir con rapidez a la Junta de Jefes de Estado Mayor para emitir una nota de

rechazo, del manifiesto. Pero, al mismo tiempo, en esos mismos círculos se

lamenta el nuevo fallo de los-servicios de información militar, que no

detectaron la firma de dicho escrito, que ha empañado las celebraciones del

tercer aniversario de la Constitución; pone en entredicho la confianza que

intentó transmitir el pasado viernes el jefe del Gobierno, cuando aseguro que no

había riesgo de golpe militar, y certifica que hay sectores de nuestros

Ejércitos, cuya dimensión e importancia se desconoce, que no acaban de

identificarse con el vigente proyecto mayoritario de autogobierno que tiene la

sociedad civil.

El fallo informativo y la descoordinación entre servicios y armas se han puesto

de relieve también en el caso del capitán Urruticoechea, lo que abona los

temores del PSOE de que el Gobierno no controla la situación militar y necesita

de la ayuda de todas las fuerzas políticas y sociales para superar el trance del

juicio del 23-F.

Porque no sólo no fue informado a tiempo el Gobierno vasco sobre la situación

clínica del capitán Urruticoechea, sino que tampoco se hizo constar en el

informe de la instancia por la que solicitaba un puesto para la Policía vasca el

hecho de que en 1980 el mencionado capitán hubiera intentado apoderarse de un

avión en la base aérea de San Javier, cuando sufría «un brote psíquico

delirante», ni tampoco el de que continuara bajo observación clínica, declarado

«no apto para el vuelo».

El presidente del Gobierno mantuvo ayer contacto con el ministro de Defensa

sobre la evolución de estos hechos, así como con el vicepresidente político y

con atrás miembros del Gobierno y de las Fuerzas Armadas. La mayor preocupación

en estos momentos es averiguar si es cierto que hay más adhesiones a la carta

que, sin duda alguna, como ha dicho Manuel Fraga, es tremendamente inoportuna,

sobre todo para la credibilidad del recién constituido Gabinete.

La estrategia de difusión del manifiesto estuvo perfectamente estudiada, pues

los firmantes aprovecharon la ausencia del Rey y la dispersión de la clase

política por el «puente» para hacer llegar la, carta, a última hora del sábado,

cuando ya los periódicos estaban prácticamente cerrados, a varios medios

informativos, antes de entregarla, por último, a Europa Press, temiendo perder

la oportunidad de que se hiciera público el documento, en coincidencia con el

tercer aniversario de la Constitución.

Sin duda que la imagen de tranquilidad que transmite Calvo-Sotelo, bailando un

pasodoble en Pozuelo, en la fiesta de la Constitución, no se corresponde con la

inquietud que en medios políticos democráticos ha sembrado un manifiesto que

parece secundar la estrategia de tensión en torno al proceso del 23-F, pese a

que en algunos de los planteamientos del escrito, como el que se refiere al

desprecio y ataque -a símbolos históricos y castrenses, no dejan de tener razón.

Sin que por ello coincidamos en la forma y en el fondo de sus críticas a unos

medios informativos que, en su gran mayoría, han tratado con respeto al

estamento militar que, como cualquier otro de la Administración del Estado, está

sujeto a respetuosa crítica en lo que haga mal, como funcionarios que son

pagados por los ciudadanos y no privilegiados estamentos intocables.

En definitiva, la carta contribuye a levantar ese muro de incomprensión mutuo

entre la sociedad civil y la militar, que la mayoría de la prensa se ha empeñado

en derribar en los últimos tiempos, a fin de normalizar las relaciones entre el

Ejército y el pueblo, de donde sale.

F. L. DE PABLO

 

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