Autor: Urbano, Pilar. 
   23-F: Visto para sentencia     
 
 ABC.    12/04/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Hilo directo

23-F: Visto para sentencia

Dignísima y sobria sesión para efemérides de la Justicia española, la que tuve

él honor y el gozo de presenciar ayer en la Sala de Plenos del Tribuna! Supremo.

¡Al fin, se desagravió ía henda, la inmensa hendal Hacía falta que una voz

autorizada se alzase frente a aquella «organizada» algarabía de defensores,

codefensores y procesados protagonistas del «insulto institucional» durante las

cuarenta y tres sesiones de ia Vista de la Causa 2/81, en «Campamento»» Hacía

falta que una voz autorizada rellenase el mutismo, jamás comprendido, de!

Consejo Supremo de Justicia Militar ante el cual, día a día, durante casi cuatro

meses, se clavaron lanzas contra el Gobierno, contra los partidos, contra et

Parlamento, contra el Rey...

Y diré más, contra las Fuerzas Armadas que no secundaron el «golpe»» y contra

esencias castrenses tan genuinas y valiosas como la jerarquía, la disciplina y

la obediencia. Demasiados valores, y demasiado importantes, habían quedado

vulnerados, y hacía falta esa voz que sacase ia espina y lavase la herida.

Ayer la oímos, en labios del teniente fiscal def Supremo» don Cándido Conde. Se

escuchó en sobrecogido silencio. Decida lo gue decida la Sala Segunda,

justiciera en ultima instancia, lo dicho ayer merece un recuadro singular, de

reconocimiento. Había que devolver a la sociedad plural que somos una sene de

respetos cardinales. Y así se hizo.

Respeto a la conciencia popular, a ia que cínicamente («kafkianamente», dijo el

fiscal Conde) se le negaba la evidencia de que «hubo rebelión militar» «porque

la hubo, con armas y públicamente, en atentado contra la Constitución y las

Instituciones fundamentales de la nación». Y ni el video de Tejero en el

Congreso ni los tanques por las calles de Valencia fueron visión onírica, sino

hechos reales.

Respeto a las instituciones, como el Gobierno y el Parlamento, y a sus

representantes, cuya libertad inviolabilidad quedan protegidas por la

Constitución, artículo 17 «Nadie puede ser privado de su libertad.», y artículo

71, «diputados y senadores gozarán de inmunidad y sólo podrán ser detenidos en

caso de flagrante delito »

Respeto a la Constitución: El fiscal recordó ayer que fueron

anticonstitucionales el «bando» de Milans del Bosch, la declaración del estado

de excepción en Valencia, el asalto al Congreso, la interrupción de la sesión de

investidura, la detención y retención forzosa del Gobierno y de los diputados,

el proyecto de disolución de las Cámaras, ef intentó de formación de un nuevo

Gobierno, etcétera.

Respeto al puro concepto de «obediencia debida», toda vez que las Reales

Ordenanzas y el Código de Justicia Militar prohiben y penalizan tanto el dar

como el obedecer órdenes ilícitas, «que vayan contra las leyes, o contra los

usos de la guerra». De modo que ni quienes tales órdenes dieron podían darlas,

ni quienes las recibieron debían cumplirlas.

Respeto al nombre del Rey, que se invocó no sólo en vano, no sólo en falso, sino

en artero, y como argucia «para lograr la adhesión» a la acción rebelde. El

fiscal Conde desarboló toda la carpintería pre y posfabricada del «impulso

regio»: «extravagante doctrina, sustitución "descafeinada" de una supuesta

"orden suprema" inexistente que, está probado y demostrado, fue negada con

publicidad... y reiteradamente desmentida, desde el primer momento en aquella

tarde del 23-F».

Respeto al Ejército, a todos ios militares españoles, y a su honorabilidad,

fueran o no fueran rebeldes.

Porque incluso a los sublebados, en sus defensas respectivas se les había

sustraído desde la voluntad para obedecer o no obedecer hasta el entendimiento

para conocer la característica de un servicio, la naturaleza de una orden, la

legitimidad de una autoridad o .. la existencia de un mensaje del Rey a la

nación. «Jefes, oficiales y.. guardias civiles podían, tenían y debían conocer

la licitud o ilicitud de tales órdenes y de tales hechos».

Respeto a la suprema magistratura de! Rey: El fiscal Conde espigó, entre las

vanas acciones de desacato al Rey, la de Tejero, respondiendo al jefe de la

Secretaría de Su Majestad, general Fernández-Campo: «Yo no obedezco más órdenes

que las del teniente general Milans del Bosch»; la del comandante Pardo Zancada,

negándose a cumplir el mensaje personal que, en nombre del Rey, se le entrega:

la orden de abandonar el Congreso en el acto; la de Miláns del Bosch,

pertinazmente rebelde a retirar sus tropas y a anular el «bando», pese a las

conminaciones y «te ordeno que...» recibidos por teléfono de! propio Rey...

El comunicado hecho público, de madrugada, por Tejero y Pardo Zancada, en el que

se dice, como gran deferencia, «aceptamos y respetamos a Su Majestad el Rey...»

«Al Soberano —puntualizó el fiscal— no se le acepta; se le acata y obedece.» Y

concluyó este párrafo con elocuencia bien indicativa de aquellos ánimos. «El

"impulso remo" ni existió en la realidad ni en la mente de los rebeldes. Si

acaso, en algunos, la convicción de que el Rey aceptaría Tos hechos consumados.

Con lo que queda claro lo poco que aquellos militares conocían y valoraban, de

verdad, el carácter de Su Majestad y su deseo bien patente de ser "Rey de todos

los españoles", de estar por encima de las contiendas partidistas, de aceptar

íntegramente la Constitución y de ejercer su papel moderador, arbitral y de

comandante supremo de las Fuerzas Armadas »

Ya en otros registros, el fiscal reiteró su tesis de «Armada: conspirador y

autor principal de rebelión». Y contra él volvió las tres visitas del emisario

de Milans, coronel Ibáñez Inglés, las conversaciones telefónicas Miláns-Armada,

de las que —aun no habiendo más prueba que el testimonio de un procesado, el

teniente general Milans del Bosch— dijo «eran hechos probados»; el que Armada no

se hubiese «retraído o retirado del proyecto rebelde», y, en fin, su

ofrecimiento de ir a la Zarzuela, «que es donde se esperaba que estuviese», y de

proponerse como jefe de Gobierno, «que es lo que, ya en la medianoche, intentó»

Con todo, para el fiscal los procesados Milans y Tejero siguen siendo tan

«cabezas» de la rebelión como Armada. «Y no se me diga que no hay precedentes de

"cabezas colegiadas", porque les señalaré un caso bien conocido de sublevación

donde varios generales "cabezas" tuvieron que reunirse a elegir uno de entre

ellos: el Alzamiento Nacional del 36.»

Volvió a insistir en tipos de delito más onerosos para los militares procesados

Manchado, San Martín, Ibáñez Inglés, Menéndez Vives, Mas Oliver y Pardo Zancada.

Y pasó, como de puntillas, por la trama de ios tenientes absueltos. Como en la

intervención inicial del día 6 el fiscal del Estado, Burón Barba, flageló con

dureza a estos oficiales «sumados a la rebelión», habrá que pensar que los

alegatos de las defensas, durante esta Vista del Recurso, han logrado inclinar

hacia la clemencia tas iras de la acusación. Con un «esperemos que aquella

tragedia del 23-F sirva para que, en el futuro, se respete en cada español la

capacidad, acto de dignidad, de elegir libremente su historia», el fiscal

finalizó su discurso. Visto para sentencia.

Pilar URBANO

 

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