El 23-F, ante el Supremo. 
 Para el fiscal del Estado existen infracciones legales en la sentencia  :   
 Veinte motivos para el recurso. 
 ABC.    20/03/1983.  Páginas: 3. Párrafos: 27. 

El 23-F, ante el Supremo

Para el fiscal del Estado existen infracciones legales en la sentencia

Veinte motivos para el recurso

Madrid. Ep

Veinte son los motivos, por los que el ministerio fiscal se opone a la sentencia

dictada por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, según se

desprende del recurso presentado ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo. El

recurso, al que ha tenido acceso Europa Press, consta de 54 folios (27 hojas por

las dos caras) y será defendido personalmente ante el Alto Tribunal por el

fiscal general del

Estado, Luis Antonio Burón Barba. Los veinte motivos son, en síntesis, los

siguientes:

1 Cuando varias personas se ponen de acuerdo entre sí para un común fin

delictivo, se crea una solidaridad en orden a su responsabilidad criminal que

convierte a todos en autores de delito, cualquiera que sea la importancia de su

actuación material. En consecuencia, cuando alguien se concierta con terceros

para cometer un delito de rebelión militar, repartiéndose las misiones

respectivas de la ejecución de ese delito, desde el mismo momento del alzamiento

en armas se entra en la fase consumativa, respondiendo todos los concertados por

el delito consumado de rebelión, aunque los actos que se hayan encomendado al

agente concreto no puedan llegar a realizarse en la totalidad planeada por

causas extenores a su voluntad.

Conforme a ello, e) general Armada Comyn, concertado con los demás rebeldes para

la ejecución del delito, ya iniciado el alzamiento en armas", intentó dirigirse

al Palacio de la Zarzuela para encontrarse en el lugar convenido y trató de

sustituir el Gobierno legítimo por otro presidido por él, como era propósito de

los rebeldes, lo que no logró por la oposición de terceros y no por

desestimiento voluntario. Por tanto, es partícipe de la fase ejecutiva por su

carácter de cabeza de la rebelión. Al no estimarlo así el Consejo

Supremo de Justicia Militar, incurrió en infracción legal.

De los hechos probados no aparece en absoluto que el recurrido (el general

Armada), tras la fase de conspiración, haya desistido del delito concertado,

apartándose de su ejecución, sino todo lo contrario persistió en su propósito

rebelde e intentó cumplir la función a él asignada en el plan concertado. Tiene

especial relieve Ja conducta del general Armada por su condición de segundo jefe

de la JUJEM, con especial posición en la escala jerárquica y en el organigrama

del Ejército. La conducta del general

Armada va más allá de la omisión de actos debidos, ya que hay dos actos,

ejecutados por el recurndo que no pueden valorarse aisladamente, sino en

relación con su previo concierto para la ejecución, sus intentos de situarse en

el Palacio de la Zarzuela y de proponer un Gobierno presidido por él que

sustituyera al legítimo.

Por todo, se estima que el general Alfonso Armada Comyn participó en la fase

ejecutiva

de la rebelión militar penada como cabeza de la misma, y al no estimarlo así el

Tribunal, incurrió en la infracción legal que se denuncia.

Impulso y ayuda a la rebelión

2Como subsidíano del motivo anterior, en el caso de que la Sala no estimara

acreditada la condición de cabeza de la rebellón en el general Armada Comyn,

sería sub-sumible su conducta como partícipe en la rebelión consumada, con actos

de impulso y ayuda a la misma, estando identificado con los móviles perseguidos

por los rebeldes y nunca como mero conspirador, según le calificó el Tribunal.

Siendo distintas las formas de participación en el delito de rebelión, es

evidente que tanto la previa intervención en el concierto y planeamiento del

alzamiento en armas como la posterior conducta del recurrido (el general

Armada), omitiéndose los actos que hubieran podido impedir el delito y

pretendiendo cumplir la misión que le correspondía según el plan de los

rebeldes, siempre constituiría una forma de promover la rebellón y de impulso y

ayuda a la misma, que, al producirse con un acuerdo e identificación con los

móviles perseguidos por los rebeldes, integraría el delito previsto en el

artículo 288, párrafo segundo, del Código de Justicia Militar (identificación

con los móviles perseguidos por los rebeldes, aun sin alzarse en armas).

3EI general Torres Rojas, que intervino en la preparación de la rebelión

concertándose con los distintos penados y comprometiéndose a apoyar con su

prestigio y su presencia las acciones en la División

Acorazada siguiendo el plan concebido, se personó de uniforme en dicha División

y apoyó la exposictón del comandante Pardo Zancada para promover la intervención

en el alzamiento en armas de dicha División, que, efectivamente, se produjo con

algunas acciones. Estas fueron luego revocadas al descubrir el general jefe de

la División (Juste) haber sido víctima de un engaño. El recurrente extravasó la

fase de conspiración y entró en la fase ejecutiva con actos de ayuda e impulsó a

la misma cumpliendo el pape! que se le había asignado por los rebeldes.

En la sentencia del Consejo Supremo de Justicia Militar se declara probado que

en el acuerdo previo la misión del recurrido general Torres Rojas, en el acto de

la rebelión, consistía precisamente en apoyar con su prestigio y presencia las

posibles acciones de la DAC (División Acorazada), de la que había sido jefe.

Y encontrándose en La Coruña desempeñando su cargo, fue avisado telefónicamente

por el comandante

Pardo Zancada en la mañana del 23 de febrero para que se trasladara a Madrid, y

tras solicitar permiso, con un pretexto, a su capitán, viajó a esta capital,

siendo informado por el comandante Pardo de cuanto el general Miláns le había

comentado en Valencia el día anterior, que el general Torres conocía ya en sus

aspectos más importantes. Ese conocimiento demuestra el concierto y común

acuerdo con tos rebeldes y el papel principal que juega en el conjunto de los

comprometidos de llevar a cabo el alzamiento.

«La bandeja está grabada»

4EI corone! San Martín, que conoció por el comandante Pardo Zancada los detalles

del alzamiento en armas proyectado, se adhirió al mismo y, además de ofrecer su

colaboración, encargó al comandante

Pardo Zancada que avisara al general Torres Rojas y le previniera a él mismo de

la llegada de ese general (la frase «la bandeja está grabada»). Recibido el

aviso, logró que el jefe de la División regresara a Madrid y ayudó a Torres

Rojas y Pardo Zancada a exponerte los planes de Miláns y convencerle de la

necesidad de que la DAC apoyara los mismos, lo que en principio lograron.

«Posteriormente —dice el recurso del fiscal—, y ya revocadas por el general

Juste las órdenes inicialmente dadas, conociendo el propósito del comandante

Pardo de dirigirse al Congreso de los Diputados con un contingente armado para

unirse a las fuerzas rebeldes, no lo impidió ni utilizó los medios de que

disponía para contenerlo, como era su deber.

Todo ello demuestra que participó con los demás autores en la fase consumada de

la rebelión, lo que constituye una forma de promoción, impulso y ayuda que debió

ser sancionada por el Tribunal.

5 Respecto también del coronel San Martín, y como subsidiario del motivo

precedente, de estimarse que la conducta del recurrido era sólo constitutiva de

la forma preparatoria de conspiración, el posterior hecho de no impedir la

incorporación del comandante Pardo y sus fuerzas a los rebeldes constituiría el

delito penado en el artículo 305 del Códido de Justicia Militar (perteneciente

al capítulo de tos considerados como de sedición militar).

6 El teniente coronel Pedro Más Oliver, tras concertarse con los restantes

partícipes, coadyuva a la rebelión con actos previos y simultáneos sirviendo de

enlace entre tos jefes de las distintas facciones rebeldes. No puede, por tanto,

ser calificado como conspirador, sino que debió ser condenado comer partícipe en

la rebelión consumada, por lo que se le aplicó un artículo indebido del Código.

El 23-F, ante el Supremo

Rechaza algunas atenuantes consideradas por el Consejo de Justicia Militar

7 Reconocido en la sentencia en con curso de voluntades de! paisano Juan García

Carres con los demás rebeldes y su decisión de ejecutar la rebelión, e! hecho de

haber mantenido ese acuerdo después de iniciarse el alzamiento en armas y

entrado la rebellón en la fase ejecutiva, realizando actos de apoyo y aliento

para el sostén de la rebellón, debió ser considerado responsable de un delito de

rebelión consumada, y no como de conspiración, como por error de derecho que se

denuncia en este motivo declamó la Sala

8 El coronel Miguel Manchado García realizó actos necesarios para la

ejecución del delito de autor, como proporcionar armas y hombres a los rebeldes,

captar la voluntad de otros oficiales para participar en los hechos y omisión

del deber de impedir la rebellón de fuerzas a su mando, todo ello identificado

con los móviles de los rebeldes El coronel Manchado no se limitó a prestar

auxilio accesorio a los rebeldes por móviles ajenos a la rebelión, sino que su

actuación constituye actos propiamente de ejecución del

delito de rebelión, que excede de los actos meramente preparatorios. No hubo,

pues, participación secundaria, sino la forma más grave de ejecución consumada

de rebelión militar, que debió ser apreciada en la sentencia

9 También, subsidiariamente, por lo que respecta al coronel Manchado, en el

recurso del fiscal se indica que debió ser aplicado el artículo 305 (no impedir

la rebellón militar con todos sus medios) en lugar del que se le aplicó (ayuda a

los rebeldes sin estar identificados con los mismos)

10 El comportamiento del capitán Vicente Gómez Iglesias, apoyando las

alegaciones del teniente coronel Tejero para captar la voluntad del coronel

Manchado y del capitán Abad, y colaborando materialmente en el embarque de las

fuerzas reunidas por el teniente coronel Tejero, con las que se produjo el

alzamiento, constituye un delito previsto en el párrafo 2.° del artículo 288

(promotor de la rebelión e identificación con sus móviles, aun sin alzarse en

armas) y no el atenuado del artículo 289 (ayuda a la rebelión sin estar

identificado con la misma)

11 El capitán de Navio, Camilo Menéndez Vives, actuó identificado con los

móviles de los rebeldes, por lo que su conducta debió subsumirse —como en el

caso anterior— en el artículo 288 del Código de Justicia Militar El recurrido se

incorporó a las fuerzas ocupantes del Congreso tras iniciarse el alzamiento,

permaneciendo unido a esas fuerzas rebeldes, sin atender a las exhortaciones que

le hicieron dos oficiales de la Armada para que abandonara el hemiciclo El ánimo

de unirse a los fines de la rebelión es claramente inducible de estos actos.

Olvida también la sentencia un extremo importante, y que revela e! carácter

principal con que actuó Menéndez Vives, y que es el documento de rendición (´«el

pacto del capó»), en el que se dice «Coronel Menéndez Vives, las mismas

condiciones que el teniente coronel Tejero Molina, pero en el Ministerio de

Marina » La cita nominal del marino en el documento indica su integración en el

grupo rebelde y su identificación con el mismo

Aplicación indebida de atenuantes

12 El fiscal recurre en su motivo duodé cimo por aplicación indebida en la

sentencia, de la atenuante 7 del artículo 186 del Código de Justicia Militar

(«la de obrar por motivos morales, altruistas o patrióticos de notoria

importancia»), salvo en el caso de los penados Miláns del Bosch y Tejero, y los

procesados absueltos Cortina Prieto, Batista González e Ignacio Román Las

atenuantes deben surgir del relato histórico en el que han de estar tan probados

como el hecho mismo, exigiendo además la atenuante de móviles patrióticos que

respondan a sentimientos comunes a todos los españoles, y no a tendencias

partidistas o ideológicas exacerbadas

En ningún momento de los hechos probados en la sentencia se declara la

existencia en los conspiradores o rebeldes del móvil patriótico, sino que se

recogen intenciones egoístas y de bien propio.

13 Aplicación indebida en el caso del co mandante Pardo Zancada del artículo

294 (deponer las armas y someterse a las legítimas autoridades) Este artículo

exige para su aplicación el sometimiento de los rebeldes a la autoridad legítima

antes de

haber hecho uso de las armas Y resulta incuestionable que en el hecho de autos

se hizo uso intimidatono de las armas que portaban los rebeldes, llegando a

ponerlas en funcionamiento en un momento dado con el fin de reducir a los

agentes y personas que se hallaban en las dependencias del Congreso,

obligándolas a arrojarse al suelo

El comandante Pardo tampoco efectuó el sometimiento inmediato en la forma y

tiempo que le era exigido, ya que se produjeron dos comunicaciones para que lo

hiciera (a la una treinta horas y a las tres treinta horas de la madrugada del

23 al 24 de febrero) El sometimiento se produce tras desconocer e incumplir

estas intimaciones

14 Le ha sido aplicada al coronel Diego Ibáñez Inglés la rebaja de pena

prevista en el párrafo 1 del artículo 294 del Código de Justicia Militar

(deponer las armas y someterse a ías autoridades legítimas), siendo así que no

concurren las circunstancias adecuadas para ello, pues los rebeldes hicieron uso

de las armas y no se sometieron a la primera conminación, ni tampoco lo hizo el

recurrido

15 Infracción en la aplicación indebida de la circunstancia 12 del artículo

185 del Código Militar (actuar bajo obediencia debida) respecto a los tenientes

de la Guardia Civil Pedro Izquierdo Sánchez, César Alvarez Fernández, Vicente

Ramos Rueda, Jesús Alonso Hernáiz, Manuel Boza Carrasco, Santiago Vecino Núñez y

Vicente Carricondo Sánchez.

En e! terreno militar, la legalidad vigente ha introducido una modificación

esencial sobre los términos habituales de la obediencia La nueva redacción del

artículo 185, circunstancia 12 del Código Militar, excluye del beneficio de

exención de la responsabilidad por obediencia debida, a órdenes que «entrañen la

ejecución de actos que manifiestamente

sean contrarios a las leyes o constituyan delito, en particular contra la

Constitución»

16 En el caso de) teniente de la Guardia Civil José Núñez Ruano no cabe la

eximente de obediencia debida, porque no recibió orden alguna de superior

jerárquico, sino que se unió espontáneamente a la expedición que se dirigía al

Congreso» por io cual mal pudo obrar por obediencia.

17 Respecto a los tenientes de \a Guardia Civil José Núñez Ruano, Vicente

Carricondo Sánchez, César Alvarez Fernández. Jesús Alonso Hernáiz, Santiago

Vecino Núñez y Pedro izquierdo Sánchez, les fue incorrectamente aplicado el

artículo 294 del código castrense (deponer las armas antes de hacer uso de ellas

y someterse a ¡as autoridades)

18 Aplicación incorrecta deí artículo 294 a los tenientes Vicente Ramos Rueda

y Manuel Boza Carrasco.

Precisamente éstos intervinieron de forma activa en un hecho que debía haber

sido castigado con una pena, ciertamlne severa, como es el atentado cometido

contra el vicepresidente primero del Gobierno en funciones para Asuntos de la

Defensa, teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, en et que participaron

conjuntamente con otros ejecutores materiales del hecho ambos procesados Es

evidente que el delito de atentado se cornete no sólo agrediendo físicamete y

poniendo manos en la autoridad, sino también amenazándola o intimidándote, lo

que se hizo disparando las armas, reforzando aquéllos con su presencia física la

actitud de Tejero, no impidiendo, pese a su condición de fuerza policial, la

ejecución del delito.

19 Infracción del articulo 294 del Código

Militar, que fue incorrectamente aplicado a los procesados coronel Manchado

García, capitanes de la Guardia Civil Acera Martin, Pérez de la Lastra, Lázaro

Corthay, Bobis González, Abad Gutiérrez, Muñecas Aguilar y Gómez Iglesias,

capitanes de Infantería Dusmet García-Figueras, Alvarez-Arenas Pardiña y Pascual

Gálvez, y capitán de Intendencia Cid Fortea Es errónea y contradictoria con la

declaración ole los hechos probados alegar la fidelidad a la Corona de unos

procesados que, habiendo recibido la orden del Rey de deponer ¡as armas, según

es hecho notorio y conocido de todos los españoles, no acataron diciplinadamente

tal orden y se mantuvieron en su antijurídica y subversiva postura, esperando

eventuales apoyos o acontecimientos favorables hasta bien entrada la mañana del

día 24, en que cesaron en ella, no por obediencia y acatamiento, sino por la

convicción del fracaso de su acción.

20 Infracción del artículo 294 del Código de Justicia Militar incorrectamente

aplicado a los procesados Camilo Menéndez Vives y Juan García Carres. Son

extensibles a estos procesdo las alegaciones de motivos procedentes en orden a

la revisión del posible arbitrio de la Sala. En auto de la Sala juzgadora de 4

de junto, aclaratorio de la sentencia, se corrige.como error material la

inclusión del artículo 294 en la conducta de los procesados Menéndez Vives y

García Carres, a los que no resulta adecuada tal calificación a la vista de su

actuación. En lo que respecta a Juan García Carrés, dice el recurso del fiscal

que «éste no se sometió nunca, ni depuso unas armas, que no porto, por el

carácter auxiliador de su conducta, por lo que soto por extensión puede

aplicársele el artículo 294, carácter extensivo del beneficio que obliga a hacer

de el un uso más prudente y comedido»

«La pena a los agresores de Gutiérrez Mellado debería ser más severa»

 

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