Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   La sentencia     
 
 Diario 16.    29/04/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

La sentencia

AYER, lectores, al conocerse la sentenc´ia definitiva del Tribunal Supremo sobre

tos recursos de casación del 23-F, este país cerró un capítulo trascendental de

su historia más reciente, un episodio aterrador que aún produce escalofríos, y

que este columnista ha vivido con especial intensidad en todas sus fases

La sentencia definitiva de la justicia civil ha llegado envuelta en una

atmósfera de impenetrable misterio y sigilo que ni siquiera el Gobierno fue

capaz de penetrar E! presidente del Gobierno, Felipe González, veinticuatro

horas antes de que se hiciaran públicas, no conocía ni un solo dato del

contenido del voluminoso —más de doscientos cincuenta folios— «dossier» del

Supremo, aunque en algunos medios —este periódico así lo anunció hace ya días—

se estimaba que se produciría un notable aumento de las penas, como así ha sido

En primer lugar, no hay más remedio que recordar que ios magistrados de la Sala

Segunda han, venido a coincidir en el espíritu con la actitud editorial de este

diario, que consideró inadmisibles las condenas impuestas a los golpistas por el

Consejo Supremo de Justicia Militar.

El resto de las valoraciones de la sentencia definitiva podría quintaesenciarse

en una sola palabra sorpresa.

El estupor domina al colectivo de abogados, que aún no se ha repuesto de los

treinta años de Armada y los años de prisión añadidos a personajes como Torres

Rojas, Manchado, Pardo Zancada, San Martín, Abad Gutiérrez, Muñecas, Ibáñez

Inglés o Mas Oliver.

QUIEN, al parecer, ni siente ni padece es el ya señor Milans del Bosch,

encerrado en la muy frecuentada soledad de su celda de Alcalá de Henares Milans

del Bosch atraviesa por un especial momento espiritual, mezcla de pasotismo y

desprecio general hacia todos y hacia todo. Los dos únicos cartuchos que le

quedan a su abogado Segura Fern —el Tribunal Constitucional y el de los Derechos

Humanos, de Estrasburgo— son dos meros fuegos de artificio que difícilmente

tendrán alguna plasmación práctica.

El Supremo ha valorado la dirección «tricéfala» del febrerazo y ahí están las

tres penas de treinta años para atestiguarlo. Armada, por tanto, se perfila en

la sentencia como el cabecilla político de la intentona Milans, como el mando

militar que la lleva a cabo y Tejero, como el jefe de la acción operativa que

desencadena el proceso rebelde. La ley en este punto del liderazgo de la

rebelión no admite medias tintas: o treinta años, o nada.

OTRO aspecto de la sentencia son las penas menores que corresponden a la «línea

de las seis puntas», a capitanes y tenientes. Salvo el caso de Gómez Iglesias —

adscrito al CESID en el momento de los preparativos y materialización del golpe—

, cuyo aumento de condena de tres a seis años ha resultado una verdadera

sorpresa para todos —su abogado Villalonga, que también lo fue del absuelto

comandante Cortina, estaba «consternado» e «indignado»—, en el resto de los

casos eran esperadas por los observadores penas similares a las obtenidas Los

capitanes de la Benemérita, Muñecas y Abad Gutiérrez —cinco años ambos—, por su

especial participación en la puesta en marcha del golpe, no parecía demasiado

lógico que acabaran repitiendo (as penas impuestas por el tribunal militar, de

tres años y seis meses, y tres años y un día. Los observadores más fríos y

desapasionados de este extenuante proceso no acabarán de entender cómo algunos

energuménicos personajes de esta epopeya bufa del 23-F volverán a sus viejos

destinos, sancionados tan sólo con un grueso baldón en su hoja de servicios

Quien mejor librado ha salido del largo y doble proceso acaso sea el teniente

Ramos Rueda, ejecutor de los zarándeos a Gutiérrez Mellado —vídeo dixit— Dos

años de prisión, apenas unos meses, que Ramos Rueda consumirá posiblemente en la

bucólica tarea de atender a su huertita de la carretera de Burgos, bajo el

apacible status de la libertad provisional

 

< Volver