Autor: Lafora, Victoria. 
   El último episodio del 23-F     
 
 Diario 16.    29/04/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

LA SENTENCIA

A las once de la mañana de ayer se cerró definitivamente un capítulo de la

historia de España que la inmensa mayoría de los ciudadanos no quiere más que

olvidar. El Tribunal Supremo hizo justicia y dio su

veredicto final. Ya nada puede cambiarlo. Pese a que se esperaba un aumento en

las penas que se ajustara más a los delitos cometidos, la Sala Segunda, al

declarar probada la rebelión militar y considerar a los procesados «autores»,

dio un vuelco a las sentencias que dejó a familiares y abogados defensores

estupefactos. A partir de ahora hay que hablar del ex teniente general Milans,

del ex general Armada y del ex teniente coronel Tejero. La justicia ha dicho su

ultima palabra.

El ULTIMO EPISODIO DEL 23-F

Gran crispación en la sala de justicia y estupor entre las familias de los

procesados por el notable aumento de las condenas

Victoria LAFORA

Madrid — «Fallamos que debemos condenar y condenamos al teniente general Milans

de! Bosch, al teniente coronel Tejero y al general Armada a la pena de treinta

años . », los murmullos de la sala se cortaron en seco y más de uno retuvo la

respiración

La Sala Segunda del Tribunal Supremo había quintuplicado la pena del ex general

Armada al cambiar la calificación de «conspirador» a «rebelde»

Eran poco más de ¡as diez y media de la mañana cuando el ponente Luis Vivas

Marzal inició la lectura del fallo de la sentencia Mucho antes la gente había

comenzado a agruparse en la explanada de la plaza de la Villa de París para

lograr entrar en la sata Al parecer los familiares protestaron porque los

periodistas no hicieron cola y un grupo de informadores veíamos cómo se acercaba

la hora y seguíamos en la puerta.

Focos de televisión, fotógrafos rodeando a los magistrados y en las primeras

filas los hombres de la radio con los cascos puestos y retransmitiendo en

directo daban un aspecto insólito al acto.

Fue la primera vez que se autorizaba a las cámaras de televisión y a los

fotógrafos a retransmitir en directo desde una sala de justicia. Y esto se ha

hecho por deseo expreso de los miembros de la Sala

Segunda

Tensión

El público, familiares de los condenados en su mayoría, abarrotó la sala y

bastantes personas oyeron las condenas de pie, junto a la puerta Entre éstos,

dos de los tenientes que oyeron cómo pasaban de la categoría de «absueltos» a

condenados nuevamente, aunque su pena de un año no les obligará a volver a

prisión.

La voz del magistrado Vivas Marzal continuó la lectura mientras crecía la

tensión El aumento de la pena impuesta ai ex general Armada hacía temer a los

abogados y familiares un endurecimiento para todos los demás

Y así fue: «Debemos condenar y condenamos al coronel Diego Ibáñez Inglés a la

pena de diez años de prisión » Una chica joven exclamó en un grito sofocado

«¡Diez años, no puede ser>», a su lado un joven con gafas profería susurros

injuriosos para los miembros del tribunal según avanzaba la lectura

Los familiares se buscaban con la mirada cuando e! nombre del acusado les atañía

directamente y la incredulidad dio paso al pesimismo.

«Al comandante Pardo Zancada, a la pena principal de doce años de prisión,

condenándole igualmente a las accesorias de separación del servicio «¡Qué

barbaridad!», se oyó entre el público

Como ya ocurrió en la vista de los recursos, la rnegafonía volvió a fallar ayer

y también las luces de la sala, que se apagaban y encendían intermitentemente

mientras la voz del ponente iba y venía. Algunas de las sentencias se oían con

toda claridad mientras que otras casi se perdían entre el murmullo

Aun así se pudo entender perfectamente que Torres Rojas pasaba de

seis años de condena a doce por «adhesión a la rebelión», igual que San Martín

de tres años y un día a cinco años de prisión, y Manchado de tres años y un día

a ocho años. Pedro Mas Olíver veía su condena doblada de tres años a seis igual

que el capitán Gómez Iglesias

La mujer de Camilo Menéndez, con su inseparable bandera en la solapa

se abrazó a uno de los abogados al salir mientras decía «Estoy muy dolida, y no

lo digo por mi marido, sino por los demás» La lectura había durado menos de una

hora y el abogado Ramón Hermosilla, el más afectado por el cambio de la

sentencia, abandonó la Sala con paso lento y rodeado de informadores Una vez más

Hermosilla demostró su talante y su corrección Sin perder la calma en ningún

momento y ya al pie de la escalera dijo a Diario 16 «la sentencia hay que

acataría, estudiaría en profundidad y ver si cabe el recurso de amparo «Estoy

muy decepcionado, no me lo esperaba de ninguna manera y acatando la sentencia

como hago sigo teniendo arraigadas mis propias convicciones»

Protestas

Fuentes del despacho de este letrado manifestaron a última hora de la mañana que

el ex general Armada recurrirá ante el Tribunal Constitucional Respecto a si se

acogerá a una posible conmutación de la pena y sí pidiera el indulto, deberá

decidirlo el propio ex general Armada

E! resto de los abogados arrastraban caras largas y gestos de disgusto, entre

ellos Rogelio García Villalonga, que ya consiguió sacar absuelto al comandante

Cortina decía «la indignación me ¡a pueden leer en la cara, no nos queda otro

recurso que el del pataleo y la vergüenza La Sala Segunda ha dictado una

sentencia en contra de todo lo que la jurisprudencia había establecido ¡Habrá

que ver lo que opina la doctrina científica con respecto a esta sentencia!”

Como Villalonga fuera subiendo el tono de sus quejas, los propios compañeros le

aconsejaron que se callara para evitar un percance

¡Calma, calma!

El abogado de Alvarez Arenas, Jesús Gómez, andaba por los pasillos calmando los

ánimos de unos y otros, su defendido había salido igual que en Campamento y no

se le veía especialmente indignado El letrado Novalvos, sin embargo, intentó ser

preciso a la hora de valorar las penas: «La amplitud de la condena en el campo

estricto jurídico personalmente no me parece bien »

Otra anécdota curiosa la protagonizó un señor mayor que, como ayer los letrados

no llevaban toga, fue tomado por un abogado defensor y se le cogieron sus

declaraciones hasta que se comprobó que era un simpatizante ultra que

manifestaba su desacuerdo con la «condena a los patriotas».

Lo cierto es que cuando las últimas personas abandonaron el palacio de la plaza

de la Villa de París el comentario de los informadores coincidía en una sola

apreciación Se ha cerrado un capítulo que nunca volverá a abrirse » Porque lo

cierto es que el Tribunal Constitucional no puede variar las sentencias Lo que

sí podría hacer es valorar que ha habido indefensión y ordenar se vuelva a

celebrar el juicio, hecho que, a juicio de los expertos, es casi imposible que

suceda

 

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