Sumario 23-F. 
 F. Laína: El asalto de los geos al Congreso habría causado una matanza     
 
 Ya.    26/08/1982.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 36. 

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F, Laína: «El asalto de los "geos”

nacional

«Informé a los generales Ignacio y Emiliano Alfaro y al almirante Arévalo de la

necesidad de contar con vehículos blindados para un posible asalto y me dijeron

que podían facilitarlos y que alertarían a alguna unidad»

El director de la Seguridad del Estado, Francisco Laína, que tuvo un importante

papel para abortar los sucesos del 23 de febrero, prestó declaración en el

sumario, en la que narró su intervención en aquellos momentos, en los que asumió

las funciones de la presidencia del Gobierno provisional constituido tras el

asalto al Congreso.

La declaración sumarial de Francisco Laína, a la que ha tenido acceso Europa

Press, es la siguiente:

«El día 23 de febrero pasado me encuentro en mi despacho, y sobre las 18,25

horas tengo conocimiento del hecho por estar escuchando la retransmisión de la

sesión de investidura del candidato a presidente del

Gobierno, don Leopoldo Calvo-Sotelo, a través de la emisora Radio Madrid, de la

cadena SER. Oigo unos disparos y después una larga ráfaga de metralleta.

Inmediatamente entro en contacto con los directores generales de la Guardia

Civil y de la Policía, con el general inspector de la Policía Nacional y el

gobernador civil de Madrid, e informo a Su Majestad el Rey.

Al enterarme de que quien dirige el asalto es el teniente coronel Tejero, al

frente de un grupo de guardias civiles, doy órdenes al general Aramburu para que

se dirija al Congreso y trate de reducir a los asaltantes.

Le ordeno al general Santamaría que envíe efectivos de Policía Nacional al

Congreso y que acuda a mi despacho; al gobernador civil de Madrid, que se dirija

al Congreso y me informe de la situación, y al comisario general de Información,

señor Ballesteros, y al secretario general de la Dirección General de la

Policía, señor Fernández Dopico, que también se trasladen al Congreso y .me den

una amplia información de la situación allí planteada. Todas las órdenes son

inmediatamente acatadas y cumplidas.

El Rey me da instrucciones

Al tener conocimiento de la situación existente, se ordena el aislamiento del

edificio del Congreso por fuerzas de la Guardia Civil y de la Policía Nacional,

y se informa en-sucesivas conversaciones a S. M. el Rey y al general Fernández

Campos, secretario general de la Casa de Su Majestad el Rey me da instrucciones

para que se adopten cuantas medidas sean necesarias para resolver la situación

planteada y que se respete la Constitución.

Por iniciativa del subsecretario del Minsterio del Interior, señor Sánchez

Harguindey, se constituye una comisión integrada por los secretarios de Estado y

subsecretarios de todos los ministerios, que se encarga de tomar decisiones en

la esfera civil. Esta comisión se constituye previa conformidad de Su Majestad

el Rey y con conocimiento de la Junta de Jefes de Estado Mayor, órgano que se

constituye también y con quien se está en permanente contacto, intercambiando

información y poniendo en su conocimiento todas las decisiones importantes que

se adoptan.

El general Aramburu me informa del intento de reducir al teniente coronel Tejero

y de. las amenazas de éste de matarle y suicidarse después, no habiendo

conseguido su propósito.

Hablo con el teniente coronel Tejero por teléfono y le conmino a que deponga su

actitud, al no haberlo hecho ante el general Aramburu. Se niega a ello y me dice

que él no acata más órdenes que las del general Miláns del Bosch, capitán

general de Valencia, y las del general Armada, y corta la conversación colgando

el teléfono.

El gobernador militar de Valencia interfiere al civil

Los gobernadores civiles informan de la normalidad existente en las provincias,

excepto el de Valencia, que informa de que hay tanques en las calles y que el

capitán general ha dictado un bando por el que asume el poder civil, quedando

todos los órganos de la Administración a sus órdenes y controlando todas las

decisiones. Informa también que está en su despacho el general gobernador

militar, quien, cumpliendo órdenes del capitán general, le impide desempeñar sus

funciones.

Hablo con el general Miláns del Bosch para que me informa de las medidas

adoptadas en Valencia, y me dice que se han dado Una serie de órdenes para

asegurar la tranquilidad y el orden en la ciudad.

Le indico que está mintiendo, pues conozco la situación de Valencia; que debe

acatar las órdenes dadas por el Rey y que conmine al teniente coronel Tejero a

deponer su actitud. Me dice que no puede dar órdenes fuera de su región militar

y que él está a la órdenes del Rey. Le repito que miente, pues las órdenes dadas

por el Rey a todos los capitanes generales las conozco por habérmelas comunicado

el propio Rey por teléfono. Le pido que,

por el Rey y por España, reconsidere su actitud; me sigue diciendo que en

Valencia no pasa nada y que sólo son medidas de precaución. Le insisto en que me

voy a ver obligado a dar la orden de asalto y entrada al Congreso a las fuerzas

de seguridad y que él era el responsable de lo que pudiera ocurrir y le reitero

que hable con el teniente coronel Tejero para que deponga su actitud, negándose

a ello y diciéndome que el general Armada está en Madrid y es quien puede

hacerlo.

El Rey me advierte

que no me fíe de Armada

En conversación con Su Majestad el Rey y con el general Fernández Campos me

advierten que no me fíe del general Armada, quien está desautorizado por Su

Majestad, y que cualquier iniciativa que adopte la toma bajo su exclusiva

responsabilidad.

Sobre las 20,30 horas el director general de radio y televisión, don Fernando

Castedo, me informa, de que una unidad militar está entrando en las

instalaciones de televisión en Prado del Rey. Poco después me comunica que tiene

a su lado a un sargento del Ejército, quien le anuncia que llegará un capitán

que viene en nombre del Rey, y que le ordenan que difunda por televisión marchas

militares, interrumpiendo la programación prevista.

Informo de este hecho al general Ignacio Alfaro y al general Aramburu,

ordenándole a éste que envíe unidades de la Guardia Civil para restablecer la

normalidad casi dos horas después de producirse la entrada de la unidad militar

perteneciente, al parecer, al regimiento de Villaviciosa,

El director de TVE me comunica el restablecimiento del servicio y me anuncia el

envío de un equipo de grabación a La Zarzuela para grabar un mensaje de Su

Majestad al país, yo le pido me envíe otro a mi despacho para grabar y difundir

un comunicado de la comisión de secretarios de Estado y subsecretarios y que

después debe ir a la sede de la Junta de Jefes de Estado Mayor para grabar otro

comunicado de la misma. Se graban los comunicados y se difunden.

Conversación con Armada: el Rey se ha equivocado

El gobernador civil de Madrid me informa que el general Armada

ha entrado en el Congreso, y se le dan instrucciones para que le sugiera, a la

salida, mis deseos de hablar con él. Así lo hace y llega el general Armada a mi

despacho, donde mantengo con él una conversación en presencia del gobernador

civil y del subsecretario del Ministerio del Interior.

El gobernador civil de Madrid, antes de llegar a mi despacho con el general

Armada, me informa, por teléfono, de que el general Armada ha hablado con el

teniente coronel Tejero dentro del Congreso, pero no le ha dejado pasar al

hemiciclo para hablar a los diputados como era su deseo. Me informa también el

gobernador que tras la conversación del general Armada con el teniente coronel

Tejero, éste no cambia su postura de continuar reteniendo en el Congreso al

Gobierno y a los diputados.

El general Armada me dice al comentar la situación que el Rey se ha equivocado,

que no ha debido dirigirse a través de la televisión al país, que con su actitud

está poniendo en peligro a la Monarquía, que la situación creada la deben

resolver los militares y que hay que buacar una solución. Le replico diciéndole

que yo acato las órdenes del Rey y que mantengo una postura de lealtad absoluta

al Rey y de respeto a la Constitución. Me dice que cabe la solución, que él

considera constitucional, de entrar de nuevo en el Congreso y dirigirse a los

diputados, para proponerles que una junta militar, presidida por él, se haga

cargo del Gobierno, y transcurrido el tiempo y superada la situación se volvería

a un sistema democrático y que si los diputados lo aceptan se habrá solucionado

el problema. Le hago ver que ese planteamiento es anticonstitucional y que

además el Congreso está coaccionado por la fuerza de las metralletas.

Le increpo diciéndole que como militar debe acatar las órdenes del Rey, como

jefe supremo de las Fuerzas Armadas, quienha dado órdenes muy concretas a los

capitanes generales, y como ciudadano

debe respetar y acatar la Constitución. Que me niego a cualquier solución como

la planteada por él, y que debe ser consciente de las responsabilidades en que

puede incurrir al mantener tal actitud.

«Pedí a Armada que hablara con Miláns»

Le informo de que el general Miláns del Bosch me ha dicho que él puede

convencer- a Tejero para que deponga su actitud, concluso le pido que ´hable con

Miláns, haciéndolo así desde mi despacho.

Informo al general Fernández Campos de la presencia del general Armada en mi

despacho, por si desea hablar con él, manteniendo seguidamente una breve

conversación con el general Armada.

Después indico al gobernador civil que acompañe al general Armada al despacho

del general Gabeiras, adonde llegan ambas personas. Informo de mi conversación

con Armada a la Junta de Jefes de Estado Mayor y al general Fernández Campos.

Tengo noticias de las conversaciones que Tejero mantiene con García Carrés y del

intento de aquél de publicar un manifiesto en «El Alcázar». Ordeno la detención

de García Carrés y la retención de la segunda edición de «El Alcázar».

Intervención de teléfonos

Se ordena el corte de comunicaciones telefónicas con el Congreso y la

intervención de varios teléfonos de personas que pudieran estar implicadas en el

asalto, ¿e está procediendo a la transcripción de las cintas que serán

entregadas a la autoridad judicial competente.

Se intenta, a través del periodista Juan Pla, convencer al teniente

por teléfono desde mi despacho, no consiguiéndolo.

Cito a los dirigentes de los partidos políticos; Alianza Popular, UCD, PSOE y

PCE para informarles de la situación. Tengo una reunión con ellos; les facilito

la información que tengo hasta el momento y les pido que recomienden a sus

militantes no salgan a la calle a promover o participar en manifestaciones que

puedan alterar el orden público y la pacífica convivencia. Aceptan la sugerencia

y les anuncio que me trasladasen al hotel Palace para estudiar qué posibilidades

existen de montar una operación especial con los geos para intentar el rescate

de los diputados. Les informo que, si se considera oportuno entrar, antes de

tomar la decisión, la someteré a su consideración, si bien les anticipo que

cualquiera que sea su postura yo quedo con total libertad para decidir.

Alrededor de las cuatro de la mañana del día 24 me traslado al hotel Palace,

donde tienen su puesto de mandos los generales Aramburu y Santamaría; este

último se encuentra allí, por orden mía, desde las doce de la noche,

aproximadamente, del día 23. También se encuentra allí el gobernador civil de

Madrid.

Tengo con ellos un amplio cambio de impresiones y me informa de las noticias que

tienen del interior del

Congreso y de la situación en el exterior.

La previsión de muertos en un asalto al Congreso era afta

Estudio las posibilidades de un asalto al Congreso por los Geos y llegamos a la

conclusión de las graves dificultades para afrontar con éxito tal operación. Se

diseña la entrada, concretándose lugares de colocación de explosivos para forzar

las puertas, efectivos necesarios, procedimiento de entrada y otros detalles, si

bien, se considera que tan sólo en razón de circunstancias excepcionales se

podría dar la orden de asalto, pues la previsión de muertos en su ejecución es

muy alta. Se estima necesaria la colaboración de vehículos blindados para la

aproximación de los hombres encargados de la colocación de-explosivos, vehículos

de los que de momento no se dispone.

Al observar la preocupación del general Aramburu por el posible incumplimiento

de las órdenes que haya que dar a las unidades de la Guardia Civil, en el caso

de que tenga que hacerse el asalto, ordeno la retirada de unos trescientos por

Policía Nacional, dejando solamente en los alrededores del Congreso unos setenta

guardias civiles. Ordeno que se mantenga el aislamiento del Congreso y se impida

la entrada de comidas o bebidas, y me dirijo a la sede de la Junta de Jefes de

Estado Mayor, sita en la calle de Vitruvio.

En dicho lugar cambio impresiones con los generales Ignacio y

Emiliano Alfaro y con el almirante Arévalo sobre la situación general de Madrid,

Valencia y demás provincias. Les informo de la situación en el Congreso, del

riesgo que supone la operación del asalto al citado edificio, y de la necesidad

de

Les solicito su colaboración para contar con este tipo de vehículos, y me dicen

que pueden facilitarlos, y que alertarán alguna unidad para que estén preparados

en caso de necesitarlos.

Desde allí regreso a mi despacho. Me informa el gobernador civil de Valencia que

el general Caruana ha salido de su despacho

para dirigirse a Capitanía General concorden de arrestar al general Miláns del

Bosch, que la Junta de Seguridad constituida en su despacho y en ausencia de

Caruana le ha reiterado que están incondicionalmente a sus órdenes.

Posteriormente, el mismo gobernador me informa que los tanques se han retirado

de las calles, que el general Caruana ha vuelto a su despacho, y le ha dicho que

el general Miláns del Bosch está redactando un comunicado para anular el bando

anteriormente dictado, pero que posiblemente no lo haga público hasta las seis o

las siete de la mañana. El Rey me informa que tras mantener varias

conversaciones con el general Miláns del Bosch ha conseguido que acate sus

órdenes y anule el bando dictado con anterioridad.

Irregularidades en Sevilla

Creo que alrededor de la 1,30 del día 24, no lo puedo asegurar, el gobernador

civil de Sevilla, José María Sanz Pastor, me informa que el capitán general de

Sevilla ha puesto a las unidades militares en situación de «alerta 2», dentro

del plan «Diana» y se han dado instrucciones a la Policía Nacional para el

cumplimiento del plan, sin previo conocimiento del propio gobernador.

El general Ignacio Alfaro me informa de que el teniente coronel Eduardo Fuentes

Gómez de Salazar, autorizado por el general Gabeiras, va a intentar convencer al

comandante Pardo Zancada, que se ha unido a Tejero con unos setenta soldados de

la División Acorazada Brúñete, y que está dentro del

Congreso, de que deponga su actitud. Con posterioridad, el mismo general me

informa de las condiciones que ponen los encerrados y que se han puesto en

conocimiento de la Zarzuela. Más tarde

me llama el general Fernández Campos y me pregunta mi opinión sobre tales

condiciones; le contesto que en mi opinión no suponen menoscabo para el honor o

la dignidad de personas o instituciones y que podrían aceptarse.

El general Ignacio Alfaro me comunica que se pone en marcha la operación dé

salida de los diputados y la entrega y rendición de los asaltantes, operación

que ,sigo a través de las informaciones que me van dando el gobernador civil de

Madrid y los generales Aramburu y Santa María.

Se reúne por última vez la comisión de secretarios de Estado y subsecretarios y

se disuelve. Me dirijo al palacio de la Moncloa a requerimiento del ministro del

Interior y asisto a la reunión del Consejo de Ministros al que informo de las

actuaciones y medidas adoptadas desde el asalto al Congreso.

Los abogados defensores pedirán el testimonio del Rey

Algunos de los defensores de militares procesados por el intento de golpe de

Estado del 2-F tienen intención de solicitar que el Rey renuncie a su privilegio

de no tener que declarar en la causa y conteste a un pliego de preguntas sobre

los hechos del 23-F, según manifestó ayer a YA uno de los abogados defensores.

Según la citada fuente, varios de los abogados incluirán en sus respectivos

escritos de conclusiones provisionales la solicitud de que el Rey renuncié al

privilegio que le otorga el artículo 579 del Código de Justicia Militar y

conteste a un pliego de preguntas determinadas que varios abogados redactarían

conjuntamente:

El artículo 579 del código de Justicia Militar establece, en relación con la

prueba de testigos, que «está exento de declarar el jefe del Estado». Por otra

parte, y de acuerdo con el párrafo tercero del artículo 56 de la Constitución,

«la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad».

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Congreso habría causado una matanza»

«Se diseñó la entrada de los ´´geos" al Congreso, concretándose los lugares de

colocación de explosivos para forzar las puertas, efectivos necesarios,

procedimiento de entrada y otros detalles»

«Ordené la retirada de unos trescientos guardias civiles al observar Ja

preocupación del general Aramburu por el posible incumplimiento de las órdenes

por la Guardia Civil en el caso de que tuviera que hacerse el asalto»

 

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