Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 El Juicio del 23-F. 
 El Tercer Grado     
 
 Diario 16.    03/04/1982.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

8

EL JUICIO DEL 23-F

3-abril-82/Diario 16

EL JUICIO. JORNADÁ 26.a

Una jornada de alta temperatura se vivió ayer en la sala donde se desarrolla el

juicio por los acontecimientos del 23-F, con el bochornoso y agresivo

interrogatorio a que fue sometido el teniente general José Gabeiras Montero.

Ayer hizo calor en Campamento. En la gran nave del Servicio Geográfico del

Ejército, las traslúcidas y ambarinas uralitas de la techumbre, que reproducen

el tamborileo de las lluvias, recogieron hace días la mansedumbre de los copos,

enormes como pañuelos, de aquella sorprendente nevada primaveral, ayer, en

cambio, recibieron los rayos inesperados de un sol que, en atención al severo e

inconfundible recinto,

quizá convendría denominar «de justicia». Hizo calor ayer en Campamento.

EL TERCER GRADO

La de ayer fue una de esas jornadas que propician utópicas y disparatadas

ensoñaciones: ¿No sería bello un mundo ciertamente vacío de abogados? La

improbable fantasía surge al pairo de la actuación de los letrados que acosan al

teniente general Gabeiras...

José Luis GUTIÉRREZ (•)

Y estas alternancias climatológicas, que hacen brincar a ritmo de sauna los

termómetros, parecen tener un fiel trasunto en los barómetros procesales.

Ayer, la temperatura en ios ánimos alcanzó cotas alarmantemente altas ¿La causa?

La presencia -como testigo- -en el banquillo de interrogatorios de un viejo

militar, con plante de lancero de Kipling, ya en el ocaso de su vida militar

activa El teniente general José Gabeiras Montero, que fuera el poderoso JEME -en

el inextricable catálogo de siglas, jefe del Estado Mayor del Ejército - aquel

23.

Fue un atroz «tercer grado» al teniente general, llevado a cabo por las

mmisencordes defensas, apenas preparado por Gabeiras la noche anterior con una

lectura de sus declaraciones escritas hace más de un año y una sucinta relación

de posibles preguntas de las defensas El viaje que Gabeiras tenía pensado

realizar a Galicia, a partir de las cuatro de la tarde de ayer, hubo de ser

pospuesto En los estrados, las defensas convertidas en debéladores de alguien

cuyo único pecado ha sido el escrupuloso y honrado respeto al mando y a las

leyes

Como en casa

El comandante Ambas, vestido con traje de faena, es responsable de intendencias

y avituallamientos en el Servicio Geográfico del Ejército y, a pesar de contar

con 162 insignificantes pesetas por cubierto, es capaz de dar de comer con

dignidad a la tropa, a observadores militares, periodistas y, naturalmente, a

los procesados Además, el comandante Ambas es hombre de trato afable y simpatía

indiscutible. El comandante Arribas recibió, hace días, un singular recordatorio

una tarjeta postal en díptico, con el grabado de un soldado-obrero de principios

de siglo del Servicio Geográfico del Ejército, y la plasmación firmada y

rubricada del sincero agradecimiento de todos los procesados - desde el teniente

general Milans al último teniente- por el trato recibido en los refectorios

Abundantes «vivas» a España, abrazos, el jocoso «´Siéntese (a la mesa, se

supone), coñol», del mefabie teniente de la Guardia Civil

Ramos Rueda, y una inquietante formulación firmada por uno de los-procesados «La

próxima vez, mejor » No se sabe si las mejoras que auspicia el firmante aluden a

los componentes del menú o a la rectificación de ciertas improvisaciones

tácticas que condujeron al fracaso de aquella asonada de febrero

El caso es que este «la próxima vez, mejor» recoge y sintetiza un clima de

extendida residencia en las dependencias del Servicio Geográfico del Ejército La

promiscuidad de familiares, amigos, defensores y periodistas, el mudo fogonazo

de una mirada derritiendo la credencial de cualquier informador, tienen su

plasmación más exacta en una expresión futbolera «Jugar en casa »

La llegada de Gabeiras Montero, en la mañana de ayer, fue un silencioso

reto a esta constatación, un mudo y enérgico apercibimiento a las defensas

Señores letrados, interrogan al teniente general Gabeiras, testigo, no a un

procesado

Chispazos inevitables y alta tensión desde un principio Los increíbles fraudes

semánticos que las defensas han propiciado a lo largo de las 26 jornadas de

vista- había que proteger a los civiles, que entraron en el Congreso a hacer un

«servicio», evitar las vejaciones, contra tos parlamentarios, todos los guardias

que entraron en la cámara tuvieron un trato correctísimo y caballeroso— fueron

súbita y airadamente interrumpidos por las terminantes declaraciones del

teniente general Cabeiras el teniente coronel Tejero había asaltado el Congreso

al mando de una unidad armada Mi pnncjpal preocupación

era que no hubiera derramamiento de sangre y, sobre todo, que no les pasara nada

a ios que estaban sujetos a amenazas y coacción en el Congreso «Para mí, los

disparos, las armas fueron formas de violencia » Nuevo lenguaje

Abogados

La larguísima sesión de ayer -que finalizó, por primera vez, una hora y media

más tarde de lo previsto, a las siete y media - fue una de esas jornadas que

propician utópicas y disparatadas ensoñaciones1 ¿No sería bello un mundo

ciertamente vacío de abogados? La improbable fantasía surge al pairo de la

actuación de los letrados que acosan ai teniente general Gabeiras Montero, con

las mismas técnicas que esos universitarios que juegan al rugby con tanto

jolgorio como escaso rigor profesional y cuando el picudo balón de ios hechos se

oculta entre las piernas de dos zagueros, el resto de los jugadores se lanzan

sobre ellos en práctica de una de esas divertidas melés del río revuelto y la

confusión

«Está usted intentando confundir al testigo —reconvendría en vanas ocasiones la

presidencia-Cada vez estoy más confundido con su interrogatorio »

La imagen salta con presteza a la mente del observador cuando medita sobre

el extenuante, ultrapolitizado, agotador, reiterativo e inservible

interrogatorio del letrado Sanz Ambas (defensor de los capitanes Bobis y Cid

Fortea), pongamos por caso, intentando trascendentaíizar preguntas de mero

adorno para, en medio de la hojarasca, colar súbitamente la maldad «¿Era usted

la autoridad militar que se esperaba en el Congreso?» Impertinencia, según el

presidente Ira de Gabeiras

Acoso y derribo

Fue un intento de acoso y derribo en toda la línea por parte de la batería de

letrados lanzada contra un general, Gabeiras, que resistió, ciñendose a sus

declaraciones estrictas, realizadas hace ahora un año, a la brutal presión

psicológica El juego de florete inicial, en el que surgieron algunos

encontronazos entre el ariscado temperamento del general Gabeiras y algunos

defensores, se saldó con meras resoluciones de urbanidad militar A López

Montero, por ejemplo, le irritó que Gabeiras, en alguna ocasión, se refiriera a

su defendido como Tejero», sin anteponer el empleo de teniente coronel

Reiteración, una y otra vez, hasta el agotamiento, de preguntas idénticas o

similares, -pretenciosas y detectivescas, puestas en escena del método inductivo

deductivo de Hércules Poirot para descubrir no se sabe muy bien qué, no importa

qué insignificante minucia

Y el intencionado y reiterado ocultamiento por parte de las defensas del «drama

de los once teléfonos» - los que brincaban nerviosos en el despacho de Gabeiras-

, aquella noche atroz en el que la vida de cientos de rehenes indefensos

dependía del imprevisible proceder del desquiciado teniente coronel En tales

circunstancias, las defensas pretenden que e! entonces jefe del Estado Mayor del

Ejército recuerde puntos, comas, minutos, tonos y adjetivos

Una leve sordera del oído izquierdo del teniente general Gabeiras - los

estruendos de baterías y cañones parece que propician esta «enfermedad

profesional» entre los artilleros y el antiguo jefe del Estado Mayor del

Ejército lo es— ocasiona otro leve incidente con López Montero que, lo devuelve

«Por favor, mi general, si puede bajar un poquito la voz, porque retumba en los

altavoces »

Nada nuevo y sustancial han logrado descubrir los letrados con el auténtico

«tercer grado» al que sometieron al teniente general Gabeiras. Sí han logrado,

en cambio, proyectar la división de opiniones sobre el público observador que no

llegó a entender «el asunto de los tenientes», quizá la parte más endeble de la

declaración del teniente general Sí, de acuerdo con el llamado «documento del

capó» -firmado por Armada y Tejero -según él cual quedaban eximidos de

responsabilidad «de tenientes para abajo», muchos observadores se preguntan qué

hacen allí los tenientes de la Guardia Civil mientras los de la División

Acorazada que acompañaron a Pardo Zancada no han sido procesados La respuesta

del teniente general Gabeiras fue «gallega» -la palabra fue frecuentemente

cuchicheada en las filas de delegaciones militares que siguen silenciosa y

atentamente la vista- De teniente para abajo, ef general Gabeiras entendía que

la exculpación alcanzaba a alféreces, brigadas, sargentos

Y un curioso, desusado hervor en las filas de tos procesados Sonrisas irónicas,

signos visibles de irritación en Armada -cuando Gabeiras niega que este general

sea amigo suyo, y sí acepta en cambio haberlo sido de su padre— y auténticas

manifestaciones de furia mal contenida en el general Milans

La presencia de este «enemigo común» hace florecer tímidos brotes de solidaridad

entre Milans y Armada, que intercambian, en el fragor de las declaraciones,

algún monosílabo, imperceptibles codazos de incredulidad O los abundantes

coméntanos de Armada y Torres Rojas O los del capitán Gómez Iglesias con el

también capitán Alvarez-Arenas La presencia de Gabeiras ha sido, pues, el

chispazo que quizá propicie futuras reconciliaciones

(*) José Luis Gutiérrez cubrirá las sesiones del juicio del 23 hasta que sea

retirado el veto al director de

DIARIO 16

 

< Volver