Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 El Juicio del 23-F. 
 Vacaciones     
 
 Diario 16.    08/04/1982.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

El JUICIO DEL 23-F

8-abril-82

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La sesión de ayer en Campamento - jornada soleada, y hasta calurosa — tuvo un

comprensible contrapunto de desinterés, bostezos y sesteo. Hasta los más

fervorosos ideales se destensan por la reiteración, el tedio y el cansancio. La

tentadora proximidad de una semana de vacaciones es un estímulo demasiado

poderoso para no sucumbir a él. Los sillones de jurídicos y hasta de

observadores militares y familiares presentaban huecos elocuentes. Era la última

jornada antes del recreo cuaresmal. Desfile ininterrumpido de generales por el

escaño de testigos, en una monótona retahila de comprobaciones, testimonios y

reiteraciones, una vez que los «grandes pesos» de los últimos días Gabeiras,

Aramburu, Santa María, Juste— han salvado el trámite testifical.

VACACIONES

EL JUICIO. JORNADA 29.a

José Luis GUTIÉRREZ (*)

Ya queda lejos en el tiempo y hasta en el recuerdo, e! tormentoso plante de los

acusados Milans, Mas Oliver y Pardo Zancada Al capitán de navio Camilo Menendez

se le incluyó con cierta precipitación entre los ausentes, y la verdad es que el

marino, quizá adivinando, lo que se avecinaba, había solicitado permiso para

abandonar la sala minutos antes de que se produjera el alboroto, acontecimiento

en el que, por otra parte, las esposas y familiares de algunos de los procesados

tuvieron mucho que ver

Ayer, con el sol, volvió la calma y hasta el buen humor y las sonrisas

Recital Armada

Esquivias, Pérez Iñigo y Bonald Sánchez, tres generales artilleros que prestaban

y prestan sus servicios en el Cuartel General de! Estado Mayor del Ejército,

depusieron ayer declaración sobre los acontecimientos tensamente vividos aquella

noche de febrero, al lado de los generales Gabeiras y Armada Esquivias declaró

ser el anónimo militar cuyo nombre Gabeiras se negó a facilitar, que tomaba nota

de todas y cada una de las llamadas que se recibían o realizaban en el Estado

Mayor aquel 23 de febrero

Los tres formularon deposiciones muy similares, altamente beneficiosas para e!

general Armada y en algunos momentos, Milans movió la cabeza en señal de

divertida contrariedad

Armada no realizó, según estos tres generales, ningún movimiento sospechoso en

toda la noche, estuvo en todo momento a las órdenes de sus superiores, y en dos

ocasiones, telefónicamente, se manifestó contrario a la fórmula de un Gobierno

presidido por él, por considerarlo «una barbaridad» o «un disparate» Sus

interlocutores telefónicos, el teniente general Milans y el general Sabino

Fernández

Campos en La Zarzuela

Y otra coincidencia en los tres testimonios Armada volvió desazonado y pesimista

del Congreso de los Diputados tras entrevistarse con e! teniente coronel Tejero

- que ayer no compareció a la sala, por encontrarse indispuesto, según manifestó

su abogado- por Considerar su postura como «irreductible»

Las defensas, por su parte, siguen empeñadas en rodear aquellos tensos instantes

de un clima de

«normalidad», sustrayendo los hechos de su contexto de dramatismo y angustia

consiguiente ante el peligro que corrían las vidas de ministros y diputados

Los cuatro generales siguientes, pertenecientes en aquel momento a la Acorazada

los tres últimos como coroneles -Yusté, Arnaíz, Valencia y Pontijas, adoptaron

otro tono distinto, un cierto mutismo que ocultaba unos deseos malamente

reprimidos de escabullirse del estrado de testigos lo antes posible La imagen

china de los tres pequeños simios - ni hablar, ni ver, ni escuchar- se ajusta

bastante al comportamiento testifical de estos cuatro generales de la Acorazada,

que se refugiaron frecuentemente en el «no recuerdo», «no puedo precisarlo»

«hace

más de un año » y otros desvíos similares

Quizá fue el general Valencia el más singular de todos ellos Inició,

sorprendentemente, su testimonio, con un «prometo» más laico que el habitual

«juro» de testigos anteriores, no se sabe si por considerar que esta fórmula le

comprometía en menor medida o por razones de honda convicción

El general Valencia entró erguido y marcial en la sala, delgado, con su

aceitunada apostura de novillero, y ei aspecto que recuerda vagamente al actor

Ricardo Montalbán Palabra precisa y cortante El general Valencia -que aquel 23-F

estaba al frente, como coronel, del Regimiento de Caballería Villaviciosa, y de

quien Milans diría que era «de confianza»- fue quien mandaba las fuerzas que

tomaron Televisión

Española «para proteger» sus instalaciones Proteger RTVE, ¿de quién? A preguntas

del fiscal, Valencia informaría que se trataba de evitar que se dieran

informaciones no convenientes (El oficial que aquella noche entró en el

despacho- del director de RTVE, Fernando Castedo, asegurarla tener «orden de

disparar» si no se cumplían sus instrucciones )

Claro es que Valencia no hizo otra cosa que cumplir escrupulosamente las órdenes

recibidas de sus superiores naturales Tras aclarar cómo se disponía a reconducir

la libertad de expresión en RTVE, Valencia abandonó el escaño

Al salir, este general se dirigió con la mirada al teniente general Milans,

mientras escuchaba de labios del capitán Muñecas «Tendrías que estar aquí con

nosotros, pero no te queremos »

Poco después, en los pasillos era felicitado por algunos compañeros de armas «Se

nota el Arma de Caballería » El martes sigue la vista.

(*) José Luis Gutierrez cubrirá las sesiones del juicio del 23 hasta que sea

retirado e1 veto al director de DIARIO 16

 

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