Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 El juicio del 23-F. 
 Los malos pensamientos     
 
 Diario 16.    07/04/1982.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

EL JUICIO DEL 23-F

7-abril-82/

EL JUICIO. JORNADA 28.a

EN 1979, el fallecido general Ornar Tornjos, a la sazón señor indiscutible de

Panamá — país que yo visitaba entonces, por invitación del general -, organizó

una singular travesura para asombro y solaz de este cronista: transportó en

secreto desde Nicaragua a «algún lugar de Centroaménca)), con el fin de celebrar

un encuentro con este informador, a dos importantes dirigentes de la guerrilla

nicaragüense, entonces empeñada en el cénit de la lucha contra «el tirano»

Anastasio Somoza Se trataba, nada menos, que de Humberto Ortega -hoy

todopoderoso jefe del Ejército sandinista- y el ya lengendano Comandante Cero,

llamado Edén Pastora,

LOS MALOS PENSAMIENTOS

José Luís GUTIÉRREZ (*)

Meses antes, en agosto de 1978, Edén Pastora había protagonizado un sonado

suceso la toma de! Parlamento nicaragüense al mando de un comando sandmista en

una exitosa operación, cuya resolución fue saldada con la expatriación de presos

y del propio comando

El preámbulo centroamericano sirve para constatar una nueva singularidad en los

orígenes y desarrollo de los sucesos del 23 de febrero el teniente coronel

Tejero Molina -quien, según confesión propia, ya tenía en la cabeza una

operación similar desde hacía algún tiempo, hasta que «encontró calor» en la III

Región Militar de Milans-se inspiró, al parecer, en la toma del Parlamento de

Managua para planear su «golpe de mano» sobre el palacio del Congreso de ios

Diputados

La sesión de ayer fue, de nuevo, abundante en excepcionalidades El presidente

del tribunal reconvino severamente al público y abogados por los tensos y

bochornosos sucesos que se produjeron anteayer durante la deposición del

teniente general Santa María, pero se abstuvo de comentar, ni siquiera de

pasada, la conducta de los procesados que abandonaron la sala

Por lo demás, el general Santa María fue displicentemente «despreciado» por los

defensores, que declinaron formularle preguntas

Y siguen las singularidades Los abogados defensores también tuvieron su pequeño

incidente con el general Ambrosio, eficacísimo responsable de la seguridad en el

recinto del Servicio Geográfico del Ejército. Al parecer,, un grupo de ellos,

congregado en el pasillo próximo a la sala de togas, fue requerido por el propio

general para que lo abandonaran Tras la negativa de ios letrados, el responsable

de la seguridad no se anduvo con contemplaciones y les mandó expulsar de allí

por soldados armados, incluso algunos de ellos que tenían deseos de

entrevistarse con sus defendidos lo hicieron, pero con la vigilante presencia de

una metralleta El decano Pedrol Rius intervendría posteriormente para solucionar

el incidente

Juste

Y llegó la densa, balsámica y monocorde intervención del general Juste, jefe de

la División Acorazada Brúñete aquella noche de febrero

Juste tiene un aspecto cansado, suavemente avejentado, municipal

Habla con frases cortas, titubeantes pero irreversibles, una vez pronunciadas

Todas las acciones de las defensas a lo largo del tedioso interrogatorio a este

general estuvieron dirigidas a implicarle, como mando supremo de la División, en

las órdenes cursadas, que dieron origen al pronunciamiento Vano intento Juste,

con su soporífero run-run, sorteó con notable habilidad todos los intentos, —

Solamente algunas sonrisas incrédulas por parte de los encausados de la DAC,

como el coronel San Martín, el comandante Pardo Zancada o e! capitán Batista,

que movía constantemente la cabeza, negándolo todo — como un esquiador de

«slalom»

Le produjo extrañeza descubrir a Torres Rojas -con destino en La Coruña- en la

División, y de uniforme, que no era lo más apropiado para realizar gestiones

particulares en Madrid, razón oficial de Torres para justificar su presencia en

la Corte Y comenzó a sospechar de que la operación que Pardo Zancada y los

hombres de su Estado Mayor le anunciaban no era tan diáfana como decían (la

espoleta sería un acontecimiento de gran, alcance que habría de producirse

aquella tarde del 23 de febrero)

¿Y por qué el general desconfiaba? ¿Tenía indicios por alguno de sus hombres?

No, no, indicios, ninguno El general Juste aporta razones de pura catequesis

«Era una cuestión de matos pensamientos que yo tenía » ¿Malos pensamientos? ¿Se

había producido algún caso de desobediencia, alguna actitud sospechosa en sus

hombres? Respeto escrupuloso a los procesados de la DAC-no, no Eran,

simplemente, estos malos pensamientos (Posteriormente, Juste confirmaría la

exactitud del viejo adagio, «piensa rnal y acertarás» i Y una constante,

monótona obsesión en el general no perder el mando de la División Acorazada, de

la que entonces era jefe Allí había varias cosas que no estaban claras, y el

general, con la cautela y la retranca de un campesino gallego, recordó entonces

aquel hecho histórico El «hecho histórico» que rememoraba Juste era, al parecer,

el caso del general Gazapo, quien, en 1936, fue desplazado del mando de su

unidad con sede en Melílla, por algunos de sus subordinados

Y la cadena constante de evasivas a las reiteradas preguntas del abogado Sanz

Ambas ¿Dio vuecencia o no la orden de salida de las unidades? El general Juste,

presente en aquel momento, no dio tales órdenes Su preocupación máxima era no

sufrir el doloroso trance del general Gazapo y perder el mando de la División La

llamada a La Zarzuela, donde habría de estar el general Armada, y la respuesta

recibida allí le abrió los ojos definitivamente ¿El general Armada? Ni está ni

se le espera A partir de este momento, Juste, tras contactar con el capitán

general de Madrid, sí dará, en cambio, las órdenes de retirada de unidades a los

acuartelamientos

Tenientes

Ni de la salida por dos veces consecutivas aquella noche del capitán Batista a

la emisora La Voz de Madrid, ni de la del comandante Pardo Zancada en dirección

hacia el Congreso tendría noticia el general Juste (Su despacho está orientado

hacia el otro lado del edificio, y tiene doble vena) No oyó nada

Y volvió, nuevamente, a surgir aquella ya famosa «escena del capó» y la

controvertida responsabilidad o irresponsabilidad de los tenientes Los de la

Acorazada no están en el banquillo, en cambio los de la Guardia Civil, sí

Los defensores, a lo largo de las sesiones últimas, han estado bailando una

insistente y monótona danza india alrededor de un papel mojado, esto es, el

documento firmado por Tejero y Armada en el que se establecían ¡as condiciones

de rendición

No se entiende cómo aún se discute este documento de valor jurídico cero, al

estar una de las partes firmantes sujeta a amenaza Aquella noche -este dato se

oculta sistemáticamente- la preocupación tremenda de las autoridades militares

era conseguir que los diputados y miembros del Gobierno secuestrados por las

armas no sufrieran ningún daño y fueran puestos en libertad En tal contexto de

amenaza se firma el papel

La estrategia de las defensas parece conducir a la conclusión — fracasados ya

los intentos de implicar al Rey en la asonada, y de transmitir a la familia

militar el falso mensaje de que es el Ejército español el que se sienta en el

banquilloque, los altos mandos no cumplieron su palabra de exonerar de

responsabilidad a los tenientes, y en tal incumplimiento estaría también el

propio jefe de los Ejércitos, que conocía los puntos del acuerdo

También hubo ocasión ayer para que los presentes recibieran una sucinta y

brevísima lección de periodismo ¿Cuál es la diferencia entre un reportaje y una

entrevista? Evidentemente, aquel larguísimo trabajo aparecido en el suplemento

dominical del diario «ABC», titulado «Por qué no salió la Acorazada», realizado

por Pilar Urbano, no fue una entrevista Fue un reportaje ¡Versiones de Juste y

de la propia presidencia) Entre otras cosas, porque, según Juste, había muchas

inexactitudes En las duras, funcionales y ascéticas sillitas de los

informadores, Pilar Urbano sonríe misteriosa, bajo la curiosa mirada de

familiares y observadores

Juste finalizaría su deposición, saliendo de la sala, sin el menor complejo, por

la puerta que utilizan los procesados y compartiendo el sol del patio del

acuartelamiento, con familiares, abogados y periodistas Tras esto, el general se

fue a su casa y se acostó

José Luis Gutiérrez cubrirá las sesiones del juicio del 23 hasta que sea

retirado el veto al director de DIARIO 16

Otra singularidad del 23-F: la «inspiración nicaragüense». Al parecer, el

teniente coronel Tejero tomé ejemplo del asalto al Palacio Nacional de Managua

en 1978, realizado por Edén Pastora, el legendario «Comandante Cero», al frente

de un comando sandinista.

 

< Volver