Autor: Lafora, Victoria. 
   Expectación y espera     
 
 Diario 16.    07/04/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Expectación y espera

Victoria Lafora

La sesión se inició con diez minutos de retraso, y la cosa no tendría mayor

trascendencia de haber sido ayer una jornada normal Pero no lo era Fue

sencillamente el día de las esperas expectantes, y ni para bien ni para mal

ocurrió nada

Cuándo- todos esperábamos una manifestación de la presidencia sobre los «yo me

voy» de la tarde anterior, ésta no se produjo y sí una severa advertencia al

público asistente y a los observadores políticos y abrogados de que no se

consentirían manifestaciones en ningún sentido, ni de palabras ni de gestos

También todos esperábamos que el general Juste, jefe de la División Acorazada !a

tarde de autos, fuera

sometido a un tercer grado en e! interrogatorio de las defensas, haciendo

flaquear su entereza Esto, que tampoco se produjo, ocurrió más tarde Sigamos con

el principio

Tras la amonestación presidencial a la sala (a los procesados se les hizo vía

sus abogados, en privado), continuó el interrogatorio del teniente general Sáenz

de Santa María, quien una vez más volvió a retractarse del símil sobre los

«secuestradores» que provocara el incidente No obstante, el abogado De Miguel,

el de la pregunta, al no dejársele seguir en esa línea cortó su interrogatorio

y, como si se hubiera corrido la voz entre las defensas, ningún abogado tuvo

interés en conocer las opiniones de Sáenz

de Santa María sobre sus patrocinados

Pudo ser un boicot al capitán general de la VII Región Militar o, tal vez, la

clarividencia de que hay determinados testigos que, llamados por las defensas,

se convierten en testigos de cargo, con o sin escándalo

Abandonó la sala Sáenz de Santa María y comenzó

la segunda espera expectante El general Juste tardó casi un cuarto de hora en

aparecer por la puerta, mientras iba subiendo el tono de los comentarios

Por fin, parapetado tras sus gruesas gafas de aumento y con el cuerpo

ostensiblemente inclinado hacia adelante, apareció el ex jefe de la Acorazada

Pese a la poca fuerza de

su voz y la carencia de energía en sus ademanes, el general Juste dijo lo que

tenía que decir

«Yo no di la orden de poner en marcha la unidad, di la orden de la "Operación

Diana" »

Confesó que había tenido preocupación de perder el mando de la División y que

sus dudas sobre la legalidad de la acción expuesta por el comandante Pardo

Zancada le habían surgido nada más terminar éste de hablar

«Yo no podía dar respuesta a los interrogantes que se me planteaban, y mi duda

desapareció cuando desde

La Zarzuela se me contestó que ni estaba Armada ni tenía por qué estar »

A preguntas de por qué temía perder el mando, Juste respondió que contaba con

indicios y, sobre todo, el conocimiento histórico de un hecho similar ocurrido

en Melilla con el general Gazapo durante la guerra civil

«Mis dudas surgieron al ver a Torres Hojas de uniforme, cuando había venido a

Madrid a asuntos particulares

El asunto del apoyo de la Reyna también me causó extrañeza, ya que me tocó ir a

esperaría al aeropuerto de Roma cuando venía de Atenas, siendo princesa, tras el

golpe de los coroneles Me extrañó, por tanto, que pudiera aceptar una operación

parecida a la de ¡os coroneles en su país » Toda una lección de lógica.

 

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