Autor: Miralles Álvarez, Jaime. 
   El 23-F, acto terrorista     
 
 Diario 16.    03/04/1982.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL EXPERTO

El 23-F, acto terrorista

Jaime Miralles

Abogado y periodista

No voy a referirme hoy a la calificación penal de los hechos en que se concretó

el golpe de Estado del 23-

El Consejo Supremo de Justicia Militar, cuando dicte sentencia calificará

penalmente y sancionará como es debido esas conductas que se realizaron a la

vista del país entero El tribunal militar cumplirá con su deber, porque se lo

impone la ley y porque los generales que lo integran son hombres de honor que,

por serlo, saben que la dignidad de los Ejércitos no admite lenidades a la hora

de sancionar la indisciplina y la deslealtad

Pero, aparte su valoración penal, el 23-F ofrece aspectos sociológicos en tos

que debe parar su atención la sociedad que vivimos, que vio proyectarse en el

cuarto de estar la humillante imagen de aquellos hechos.

Terminado ya el interrogatorio de los procesados, en sus afirmaciones, en sus

negaciones, en cuanto han dicho, destaca la machacona insistencia con que se ha

repetido una y otra vez que, todo lo que hicieron, lo hicieron para poner fin a

los atentados terroristas que, con mayor o menor frecuencia, vienen cometiéndose

Diríase que los golpistas procesados han sentado plaza de sesudos y prudentes

hombres de orden, sobre todo si recordamos que algunos de ellos han llegado a

decir que entraron en el Congreso, arma al brazo y a tiros, sólo para mantener

el orden, y que sacaron los tanques a las calles de Valencia, sólo para mantener

el orden Cosas como éstas se han dicho, no se sabe si a título exculpatorio o

para burla y escarnio de todo este pueblo y, especialmente, de sus Fuerzas

Armadas cuya disciplina hicieron trizas

Fenómeno social

Pues bien, frente a tan descomunales afirmaciones, lo cierto es que el 23-F es

un acto terrorista Con ello no quiero decir que el 23-F pueda calificarse como

un

delito de terrorismo de los que se castigan en las leyes de algunos países,

entre ellos España Esa es otra cuestión, en la que no está de más decir que, en

doctrina penal, es muy dudoso que el terrorismo integre un verdadero delito Pero

no hemos de entrar aquí en esa discusión doctrinal

En cambio, el terrorismo, en su dimensión de fenómeno social, produce la figura

del terrorista, que es quien comete actos de suyo delictivos, como pueden serlo

los estragos, la colocación de bombas, los atentados personales, el secuestro,

los incendios, las voladuras y otros, en los que indudablemente suele aparecer

el terrorismo como ingrediente del delito específico de que se trate

La Convención de Ginebra de 1937 definió los actos de terrorismo como actos

dirigidos contra un Estado y cuya finalidad es provocar el terror en

personalidades determinadas, en grupos de personas o en la población en general

Veamos si ciertamente concurren estos elementos en el 23-F

Un acto criminal no es otra cosa que un delito grave El delito de rebelión

militar, por su propia naturaleza y por las penas con que lo sancionan fas

leyes, es, sin duda, un delito grave Luego no parece que pueda

dudarse que el golpe de Estado del 23-F es un acto criminal

De otro lado, nadie de modo directísimo puede negar que la sublevación del 23-F

se dirigió contra el Estado, dos de cuyos poderes fueron secuestrados a un mismo

tiempo en el Congreso -el legislativo y el ejecutivo -y la Corona privada de

esos dos mismos poderes que le son constitucionalmente necesarios para ejercer

el suyo

Terror colectivo

Y, por último, es evidente que el propósito de los sublevados del 23-F fue, de

manera inmediata, crear una situación de terror colectivo, tanto en los

representantes de la voluntad nacional, como en los titulares del Ejecutivo,

secuestrándoles bajo las armas en el Congreso, y hacer otro tanto con el pueblo

en general, amedrentando a la población con la presencia de los tanques en la

calle

La serena consideración de cuanto aconteció el 23 y el 24 de febrero de 1981

lleva a la conclusión ineludible de que la sublevación del 23-F, en su aspecto

sociológico, fue un acto de terrorismo

Ante ello, ofrece un interés inmenso el estudio comparativo del 23F como acto de

terrorismo, con los actos también terroristas, aunque de otro signo, que vienen

produciéndose Con base u origen en ideologías políticas o sociales de signo

radicalmente opuestos, puede y debe afirmarse razonablemente que todos los actos

terroristas son sociológicamente equiparables Es lástima que la pasión ciegue a

los hombres, hasta el extremo de pretender imponer las propias convicciones

dogmáticas o dogmatizadas, por la fuerza, por la vio-lencia del crimen, sobre la

voluntad general legítimamente expresada

 

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